Por Robby Ralston. Publicista*
En una agencia de publicidad todo lo que pide el cliente es urgente por definición. Podría apostar que la frase "para ayer" nació en una agencia.
Un buen día, alguien me enseñó la diferencia entre lo urgente, lo importante, y lo urgente e importante. La diferencia obvia entre estas tres categorías me ayudó a priorizar mi trabajo y mi vida.
Me viene esto a la mente a raíz de los últimos acontecimientos en el país: Cusco levantado, paros por todas partes, estado de emergencia en tres departamentos, pero cómo, ¿no que íbamos bien?
Y sí vamos bien. Al Perú le va como nunca de bien, a las empresas y a las arcas fiscales les va como nunca de bien.
Lo que a mi juicio sucede es que estamos tratando el tema de la redistribución como un tema importante, cuando en realidad deberíamos tratarlo como un tema urgente e importante. Prioridad número 1.
Mi prima Mariela Rodríguez dejó una vida de éxito en EE.UU. para mudarse al Cusco. Ella cuenta en un e-mail su primera experiencia con el sistema de salud pública, al que se metió para ayudar a una de sus colaboradoras que intentaba salvarle la vida a su madre.
Además de mil peripecias en el sobrepoblado y subequipado hospital, descubrió, por ejemplo, que el banco de sangre está más seco que el desierto de Sechura. Hasta ahí nada es sorprendente. Aunque hablamos de la cosmopolita Cusco y no de un caserío alejado, es algo lamentable, pero esperable.
Lo especial del e-mail es que Maggi se ha puesto en campaña para que el Cusco tenga un banco de sangre. Su e-mail (copia a 111 amigos) no era para quejarse, sino para comprometerse en esta cruzada a la que le ha puesto la misma prioridad que a la construcción de su hotelito.
Se está metiendo en algo que no le toca, podría pensarse, pero en realidad a todos nos toca; y si no por razones humanitarias, por razones de negocio.
Todo lo que el Perú ha avanzado puede borrarse si aparece otro Sendero, si un termocéfalo llega al poder apoyado en el descontento popular, si el país se vuelve peligroso, inestable y las inversiones empiezan a irse. Nuestro mercado en bonanza y crecimiento puede caerse... en cuestión de meses
Mientras el Estado discute la importancia del tema, los empresarios debiéramos darle la urgencia a la solución. Tenemos que actuar un poco como Maggi, caminando y mascando chicle al mismo tiempo: haciendo negocio y transformando nuestro país en simultáneo.
Sinceramente, no me da la gana de que mis hijas vuelvan a vivir lo que nosotros vivimos. Me resisto.
Mi empresa es aún chiquita, pero --además de ayudar a Maggi con su banco-- nos buscaremos un proyecto que esté a la altura de nuestras capacidades y cambiaremos algunas vidas.
Es tan urgente e importante como atender a cualquiera de nuestros clientes, aunque pensándolo bien, es más importante todavía: es la forma de asegurar que el negocio de nuestros clientes tenga un futuro.
*www.robbyralston.com