Por Rafael Valdizán
Era uno de los discos más esperados de los últimos tiempos, pues la anterior placa de los Eagles, con material totalmente inédito, había sido lanzado nada menos que veintiocho años atrás: hablamos de "The Long Run" (1979). La esperada (esperadísima) producción se hizo realidad a fines del año pasado, cuando salió a las calles "Long Road Out of Eden". En su afán por compensar a sus fieles, la banda no dudó en soltar un álbum doble, lo que en realidad parece haber jugado en contra del acabado final, como veremos luego.
Antes, nos permitiremos recordar, ligeramente, los antecedentes de uno de los orgullos máximos del rock estadounidense. Los Eagles eran, en los años 70, casi los Beatles americanos: banda mimada, celebrada hasta en sus momentos menos lúcidos, y poseedora de un récord absoluto: su LP "Their Greatest Hits 1971-1975" es el disco más vendido de la historia en Estados Unidos, por encima incluso del "Thriller", de Michael Jackson.
No es que fuera una banda sobrevalorada: de hecho tiene en su haber una discografía bastante solvente, que incluye verdaderas gemas de rock matizado con folk y country: de "Hotel California" a "Take it Easy", pasando por "Lyin' Eyes", "Witchy Woman" y un largo etcétera. Pero fue bendecida también con una nutrida caterva de apóstoles que vieron en la banda una maquinaria redentora, a la que le perdonaron todo, incluso esos largos silencios que fueron el resultado de una separación que parecía eterna.
No fue así. Primero volvieron, en 1994, y lanzaron el "Hell Freezes Over", disco mayormente en vivo con cuatro temas nuevos en estudio. Hicieron giras y se repantigaron en sus reverdecidos laureles hasta que por fin se les antojó hacer un disco nuevo... ¡trece años después!
Lo que nos han entregado Don Henley, Glenn Frey, Timothy B. Schmidt y Joe Walsh es una placa que inicialmente parece tener la intención de emular sus previas huellas: "No More Walks in the Wood", si bien no es a capela, posee juegos vocales que apuntan a convertirse en el nuevo "Seven Bridges Road"; "How Long" está confeccionada con la misma madera que un "Take it Easy", mientras que "Busy Being Fabulous" encuentra su original en "Victim of Love"...
Ello puede haber satisfecho a los que no esperaban que cambiara nada en absoluto; pero ese no es el inconveniente (o déficit) mayor del "Long Road Out of Eden": lo preocupante viene de la mano de un gran puñado de canciones desangeladas, vamos, para decirlo de manera directa: rellenos. El colmo llega hacia el final del segundo círculo con "It's Your World Now", una mexicanada insoportable.
De lo bueno poco: como el tema/título del disco, una pista sombría y misteriosa de 10 minutos de duración. ¿Por qué no lanzaron un solo disco con lo mejor?