ENCUESTA DE ACCIÓN POR LOS NIÑOS EN LIMA Y CALLAO DA SEÑAL DE ALERTA
"¿La trata? ¿De qué se trata?", se pregunta Melissa, una adolescente de 15 años, estudiante de una academia preuniversitaria del Centro de Lima. Sus amigas se miran dubitativas y tampoco --dicen-- "la tienen clara". El delito de trata de personas es aún invisible para los niños y adolescentes, pero algunas de sus conductas y actitudes los ponen en riesgo de ser sus víctimas. Así lo advierte la última encuesta de Acción por los Niños, realizada por Imasen en 31 distritos de Lima y Callao, entre el 2 y 6 de febrero.
El 83% de los 414 entrevistados, menores entre 11 y 17 años, desconoce qué es la trata de personas y menos que puede ser su víctima. No obstante, el 97,3% dice que sí aceptaría el ofrecimiento (regalos, propina y trabajo) de una persona desconocida. De hecho, ocho de cada diez ya han tenido contacto con un extraño en la calle y a través del Internet.
Giovanna Peñaflor, directora de Imasen, sostiene que mientras el 74,9% de los chicos responde que está enterado de casos de menores explotados sexualmente, la mayoría no relaciona aún que este delito está vinculado con la trata de personas. "Hace falta trabajar aún mejores mensajes de prevención que impacten en la población más joven", dice la analista. De otro lado, el sondeo revela que los niños y adolescentes no tienen una visión negativa de la experiencia de trabajar a temprana edad porque se asumen como otro agente responsable de la economía familiar. Por ello, el 41% de los encuestados cree que sus padres le permitirían trabajar en cualquier actividad para poder tener un ingreso.
Incluso, el 37,9 % opinó que los adolescentes que llevaban droga a Argentina con su madre "lo hicieron por necesidad".