EL ACTOR ESPAÑOL ES FAVORITO PARA LLEVARSE UN ÓSCAR ESTA NOCHE POR SU PAPEL EN "SIN LUGAR PARA LOS DÉBILES" DE LOS HERMANOS COEN. SIN EMBARGO, TOMA EL ÉXITO COMO UN ACCIDENTE SIN TRASCENDENCIA
Por José Puga
Javier Bardem no le tiene miedo al vértigo de la fama. La enfrenta con la estamina y la testosterona propia de sus personajes más conocidos, aunque siempre sin exagerar, con palabras y ejemplos honestos que buscan trascender la fugacidad del reconocimiento y del éxito. El actor más destacado de España en la actualidad, y probablemente de toda la historia, pisará hoy la alfombra roja junto con su madre, la actriz Pilar Bardem, por segunda vez en su vida. Esta vez, es el gran favorito para llevarse el Óscar a casa.
Sin embargo, la competencia está reñida. En la categoría de mejor actor de reparto rivalizará con Tom Wilkinson por "Michael Clayton"; Philip Seymour Hoffman, que buscará su segunda estatuilla con "El juego del poder"; Casey Affleck por "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford" y el mítico Hal Holbrook por "Hacia rutas salvajes", de Sean Penn.
Bardem obtuvo su primera nominación al Óscar en el 2001 por su interpretación del polémico escritor cubano Reinaldo Arenas en "Antes de que anochezca". Esta vez, su papel como el desalmado psicópata Anton Chigurh en la exitosa cinta de los hermanos Coen "Sin lugar para los débiles", que competirá en ocho categorías de los premios de la Academia, lo ha elevado a las esferas más altas de Hollywood.
Después de un glorioso 2007, en que se unió al rodaje de "Vicky Cristina Barcelona" junto con Penélope Cruz, Scarlett Johansson y en el que estuvo bajo las órdenes de Woody Allen, Bardem se convirtió en el primer actor español en recibir un Globo de Oro el pasado enero. Luego se alzó con el premio del Sindicato de Guionistas de Estados Unidos (SAG) y, finalmente, este mes también se llevó un Bafta británico.
Es así como la crema y nata de Hollywood ha decidido mantenerlo dentro de su esfera de influencia. Algunos de sus papeles a corto plazo lo incluyen en producciones como "Kill Pablo", en que encarnará al desaparecido magnate de la droga Pablo Escobar y también estará en el reparto de "Nine", adaptación musical de la mítica cinta de Federico Fellini "8 1/2", en la que interpretará al perturbado director de cine Guido Contini, bajo la dirección de Rob Marshall ("Chicago").
Como un guerrero de bajo perfil pero implacables armas dramáticas, Bardem está muy cerca de conquistar Hollywood esta noche. Después de un par de días en Madrid para visitar a la familia y amigos (entre los cuales decidió generosamente ofrecernos esta entrevista), ayer llegó a la ciudad de Los Ángeles paraparticipar en la gala.
Usted es uno de los favoritos para llevarse el Óscar a Mejor actor de reparto. ¿Cómo se sentirá si esto llega a ocurrir?
Bueno, creo que lo difícil para cualquier persona es aceptar las cosas buenas y las malas que a uno le suceden (ríe). Sin hacer psicología barata, creo que tiene que ver con la capacidad que tiene uno para poder realmente recibir y dejarse tocar por este tipo de sucesos. Un Óscar no es más que un accidente fortuito. Si lo obtuviera lo aceptaría con la modestia que carga el hecho de que reconozcan tu trabajo. Desde nuestra vanidad y nuestro orgullo, nos gusta sentirnos reconocidos, pero realmente solo significa que tu trabajo ha gustado. Considerar que eres mejor que los otros y que mereces más laureles, es absurdo. En primer lugar, la creatividad es inmedible. En las olimpiadas, hay cinco tipos que corren y el primero que queda es el mejor. Eso es incuestionable. Aquí no es así, depende de la subjetividad. Es un bonito 'accidente' lo que ha ocurrido.
¿Cree que el éxito reflejado en ser postulado a este galardón pueda llegar a cambiar la visión que tiene de sí mismo?
Me acuerdo de una experiencia en "Mar adentro" que puede servir de ejemplo. Mi personaje era Ramón Sampedro, un tetrapléjico, y para prepararme me fui a un hospital excelente en Toledo (España), donde tratan a muchos enfermos de este tipo. Vi casos realmente espeluznantes. Sin embargo, había gente con un gran humor, muchas ganas de vivir, optimismo y alegría, y un día me pregunté, "¿de dónde sacan tanta alegría si no pueden mover ni siquiera el cuello?" El doctor me respondió: "Aquel que era optimista antes del accidente es un enfermo optimista, pero aquel que era pesimista después del accidente es un enfermo pesimista".
Todo depende del tipo de experiencias que uno cargue desde antes...
Bueno, este tipo de premios genera una evidente revolución emocional y psicológica. Al final, la personalidad vuelve a salir a flote, y vuelves a ser quien eras antes. En mi caso yo tengo muy claro cuál es mi objetivo: el pertenecer a un grupo de personas que considero talentosas y que me ayudarán a desarrollar mi propio talento. No importa a dónde me lleve esto: si al fracaso, al éxito o a la mediocridad. Me da igual. Para mí, la experiencia de trabajar con los hermanos Coen y gente muy talentosa está por encima de la experiencia del éxito. En mi caso, he vivido en este ambiente artístico por 20 años.
Incluso usted proviene de una familia de artistas con más de 40 años de historia en el mundo del teatro español...
Claro. Pienso así no porque yo sea más inteligente que otros, sino por lo que he visto en mi familia. He sido testigo de grandes momentos de reconocimiento y grandes momentos de desesperanza; inclusive de hambre. Esto te genera una forma de ver el éxito y el mundo. Si uno actúa, es por el placer de hacerlo, no porque uno quiera llegar a ningún sitio. Eso genera un ánimo incorruptible.
Igual, me imagino que ahora también podrá gozar de otros beneficios fuera del placer de actuar...
Claro, bueno, todo lo que he dicho no quiere decir que uno no sea débil. A todos nos gusta vivir bien y tener dinero. Una de las cosas que suelen acompañar al éxito son los cantos de sirena. Igual se trata de conocer un poco lo que te ha guiado desde antes.
¿Se le hizo más difícil interpretar al insensible Antón Chigurh ("Sin lugar para los débiles") que a otros personajes de su carrera?
Hay papeles que en realidad son un 'tour de force'. Ellos pertenecen a los grandes clásicos y al genio literario de autores como Lope de Vega y Calderón de la Barca. Estos personajes muestran una constante evolución del alma humana. Uno ahí tiene que meterse en la arena y entender la complejidad de esa alma que representa a todas nuestras almas. En el caso de Chigurh, pues la complejidad consistía en cómo evitar la exhibición y cómo posicionarlo en un sitio donde sea incómodo para el resto sin ser explícitamente violento. Anton Chigurh es una fuerza de la naturaleza, casi mitológica, que aparece en un sitio y crea destrucción. Lo que te exige es una especie de cirugía: sabes que cualquier gesto o tono de voz, puede salirse de ese molde. Lo que estás buscando es una especie de centro de gravedad en el vacío absoluto, en la nada. Es ese vacío lo que incomoda al resto.
Pero ¿qué es lo que motiva a Chigurh a matar de esa manera?
Ese es el gran acierto del novelista Cormac McCarthy y de los hermanos Coen. Justamente, no hay nada que lo motive. Él es un símbolo de la violencia. Pueden haber excusas, pero no hay ningún significado detrás de este acto. Hay un narrador que entiende esto en el filme y afirma que la violencia hoy en día es totalmente desmesurada, está fuera de control y no tiene ninguna explicación. Sin embargo, él no puede frenarla. Es algo que sobrepasa la lógica. No tiene ningún sentido, ningún origen, ningún destino, ningún deseo, ninguna emoción. Es simplemente, un violento accidente de la naturaleza.
¿Cómo definirías la forma de dirigir de Ethan y Joel Cohen ahora que has trabajado con ellos?
Creo que es gente muy sencilla. Son personas que traen una atmósfera al rodaje muy fácil. Saben exactamente lo que quieren y que toman el trabajo muy en serio, pero nunca a sí mismos. Dan la sensación de que al final todo el rodaje es un juego. Eso en manos de gente realmente talentosa es especialmente placentero. Sabes que están el juego y el placer, pero también hay una parte profesional que está perfectamente supervisada.
¿Cree que Hollywood está apostando más por la calidad creativa e interpretativa de los latinos en general o todavía cree que servimos como un estereotipo para el público estadounidense?
El cine siempre ha sido un espejo en el que se miran distintas sociedades en distintos momentos históricos. Los actores de origen africano o de color consiguieron su propia voz dentro de la sociedad estadounidense a pesar de ser una comunidad minoritaria. Creo que está pasando lo mismo con los latinoamericanos. Hay una actitud de cambio. Es evidente. Por ejemplo, las elecciones generales en Estados Unidos serán en parte decididas por el voto latino. Obviamente, este poder se refleja en el cine.
¿Cuáles son los momentos que más recuerda de la película que rodó el año pasado en Barcelona bajo la dirección de Woody Allen?
Bueno, recuerdo a un señor bajito con gafas, muy simpático y muy cariñoso. Callado y tímido, pero del cual había oído hablar de todo. Estaba muy atento a cualquier pregunta de los actores y estaba dispuesto a animarlos con la respuesta que uno necesitase. Era muy atento, cariñoso y especialmente arriesgado. Es bastante concreto, filma muy rápido y no hay ensayos. Es una sola toma, hay mucha improvisación y uno tiene que estar listo para todo eso. Fue toda una experiencia haber sido dirigido por él, sobre todo por los diálogos en sus guiones. Tener la posibilidad de trabajar con esos diálogos es una maravilla para cualquier actor. Ayudan mucho a la interpretación.
Usted también produjo el filme "Invisibles", ¿cómo fue que conoció a Javier Corcuera y decidió llamarlo para que participara?
Javier Corcuera es uno de los más grandes documentalistas, no solo del Perú o España, sino del mundo. Tiene un gran talento que trasciende las nacionalidades. Es un cineasta con una calidad de sobra reconocida y fue un lujo que pudiera pertenecer al grupo de directores de "Invisibles". Particularmente, yo lo conocía a través de Fernando León (de Aranoa); son amigos, y había disfrutado su trabajo anterior.
"Invisibles" muestra la indiferencia de empresas y gobiernos frente a crisis de distintas comunidades olvidadas por el mundo moderno, ¿qué lo motivó a retratar esto?
La intención de "Invisibles" era apoyar la visión y la voz de la organización Médicos Sin Fronteras, que no es sino la voz de las víctimas que tratan. A ellos les preocupa la investigación de enfermedades olvidadas y muchas veces consideradas 'minoritarias' porque no presentan ningún beneficio para los gobiernos y empresas. En este caso, 'minoritaria' es sinónimo de millones de personas. Todo tiene que ver con la política económica que rige el mundo. Aquello que tenga beneficios se hace y se resuelve; aquello que no ofrezca ventajas se olvida y se mete en un cajón. Si eres productivo, estás y perteneces. Si no lo eres, te hacemos desaparecer. Eso es lo que rige.
FILMOGRAFÍA ESENCIAL
2007 "Sin lugar para los débiles", de Ethan y Joel Coen
2007 "El amor en los tiempos del cólera", de Mike Newell.
2006 "Los fantasmas de Goya", de Milos Forman.
2004 "Daño colateral", de Michael Mann.
2002 "Los lunes al sol", de Fernando León de Aranoa.
2002 "Sendero de sangre", de John Malkovich.
2000 "Antes de que anochezca", de Julian Schnabel.
1999 "Segunda piel", de Gerardo Vera.
1999 "Los lobos de Washington", de Mariano Barroso.
1999 "Entre las piernas", de Manuel Gómez Pereira.
1997 "Perdita Durango", de Álex de la Iglesia.
1997 "Carne trémula", de Pedro Almodóvar.
1996 "Éxtasis", de Mariano Barroso.
1995 "Boca a boca", de Manuel Gómez Pereira.
1994 "El detective y la muerte", de Gonzalo Suárez.
1993 "Huevos de oro", de Bigas Luna.
1992 "Jamón, jamón", de Bigas Luna.
1990 "Las edades de Lulú", de Bigas Luna