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Informe. LA ISLA DESPUÉS DE FIDEL

La Cuba que nunca termina

Hace casi 19 meses Fidel Castro sorprendió al mundo al anunciar que traspasaría el poder a su hermano Raúl. El líder de la revolución de 1959 renunció al cargo y ya se habla de transición

Por Juan Carlos Chávez. Corresponsal

MIAMI. "Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso". Con estas palabras, el hombre que hace más de cuatro décadas sobrevivió al asedio de las fuerzas gubernamentales de Fulgencio Batista e instauró un gobierno socialista en Cuba, renunció al poder.

El tono de su mensaje de salida --publicado en la edición del periódico oficial "Granma" en la madrugada del pasado martes-- y los rumores de que la salud de Castro habría empeorado en semanas recientes, han acelerado las voces a favor de una transición democrática, así como el acondicionamiento de un sistema de gobierno que permita, al menos tímidamente, abrir sus fronteras.

La posibilidad de una Cuba posterior a Fidel continúa siendo una incógnita para los residentes de la isla, los exiliados en el exterior y el bloque internacional en su conjunto. Sin embargo, muchos elementos de juicio irán tomando forma hoy, cuando el parlamento cubano defina una serie de ajustes estructurales en el gobierno.

Lo más probable es que la Legislatura dé su voto de confianza a Raúl Castro, el hermano menor de Fidel, quien, desde hace 19 meses y de manera provisional, tomó las riendas de la administración y ejecutó algunos amagues para aliviar las condiciones de la población.

"Mi análisis es que Raúl Castro, la cabeza de serie, es reformista cuando ayuda a la revolución", dijo el experto en asuntos sociopolíticos y militares Hal Klepak. "Y es conservador cuando esas formas amenazan lo que él considera son los logros de la revolución", agregó.

Raúl, de 75 años, es consciente de que la fuerza y el empuje que llegó a tener la isla en algún momento de la historia moderna ya no está más, y que si no actúa rápido para aliviar las necesidades de la mayoría, el país no saldrá del estado vegetativo en que se encuentra.

Pragmático, ordenado, de pocas palabras, Raúl ha ido tomando decisiones críticas desde mediados de agosto del 2006, que han sido interpretadas como un intento por ordenar la casa e ir aclimatando el terreno de juego hacia un esquema de gobierno más flexible y competitivo, como el que fluye en China o en el propio Vietnam. Pero no solo eso.

En más de dos ocasiones intentó un acercamiento discreto y sin fortuna con Washington para conciliar un nuevo tono en las minadas relaciones oficiales entre La Habana y la capital estadounidense.

El delicado juego de piezas a nivel político que asoma en Cuba está alentando, a la vez, una inusitada comunión de actores internacionales, gobiernos, y representantes del más alto nivel, incluyendo a la Iglesia Católica. Así, esta semana llamó la atención el arribo a La Habana del secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, quien sostendrá una reunión a puertas cerradas con el presidente que será elegido por el Parlamento.

Bertone habló de libertades y respeto a los derechos humanos durante una misa la noche del jueves que fue transmitida por la televisión cubana.

Por otro lado, no han pasado desapercibidos los encuentros del ex premier alemán de la antigua República Democrática Alemana (RDA) Hans Modrow para compartir sus experiencias en la transición con líderes cubanos. Tampoco está fuera de vista el calendario de actividades en la segunda semana de marzo de la canciller de México, Patricia Espinosa, y del comisario europeo, Louis Michell, quienes llegarán a la isla con el objetivo de impulsar un diálogo franco entre las partes.

Los analistas piensan que la idea general de estos acercamientos será ir siguiendo de cerca la situación de Cuba, darle un giro a las relaciones oficiales y medir hasta qué grado resulta viable hablar de una transición efectiva para inyectar conceptos como tolerancia, apertura de fronteras, libertad de pensamiento y excarcelación de presos políticos.

LO QUE SE VIENE
La última liberación de opositores sucedió el 15 de febrero, cuando La Habana anunció la salida de cuatro disidentes del llamado Grupo de los 75 hacia España.

"En el corto plazo la renuncia de Fidel no va a significar nada. Pero más adelante puede ser que Raúl y sus aliados cambien el enfoque", indicó Peter Garvin, un profesor de Ciencias Políticas de California y asesor académico en temas latinoamericanos.

"Hay muchas piezas que faltan ordenar, pero estamos ante una situación expectante a pesar de que Fidel lo niegue", sostuvo Jorge Antonio, analista de la Universidad Internacional de la Florida.

Castro, de 81 años, aseguró el viernes que con su retiro de la Presidencia de Cuba no habrá un giro radical en las acciones, tal como espera el mandatario de Estados Unidos, George W. Bush.

Cuba también podría replantear algunos esquemas y establecer una nueva línea de acción con países como Brasil, España y México para revisar los lazos económicos, la cooperación técnica y los mecanismos jurídicos existentes.

Asimismo los cubanos pondrían mayor énfasis para discutir proyectos estratégicos, como la exploración de petróleo en aguas profundas que hagan posible una cada vez menor dependencia del abastecimiento de productos derivados del crudo, que llegan de Venezuela a razón de 93.000 barriles diarios.

Mientras tanto en las cúpulas militares todo parece indicar que hay consenso entre Raúl y los altos jefes de las Fuerzas Armadas. De hecho existe un voto de confianza que asegura un clima de relaciones saludables, fortalecidas con la proclama del 31 de julio del 2006, y que está hecha en función del desarrollo económico, social y político de la isla.

Aunque todavía queda pendiente cuál será la decisión que adopte el Consejo de Estado, no se ha descartado una dirección colegiada en el gobierno de la que forme parte el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón (70), y el vicepresidente Carlos Lage (56), miembro del poderoso e influyente Buró Político.

EN CLAVES
Un proceso en campás de espera
1 Brasil negó que Raúl Castro hubiera solicitado la mediación del presidente Lula para acelerar el proceso de transición y un fin al embargo de EE.UU.
2 El Consejo de Estado es el órgano de la Asamblea Nacional del Poder Popular. A los fines nacionales e internacionales, ostenta la suprema representación del Estado Cubano.
3 No se descarta que Raúl Castro inicie una apertura gradual de los mercados agrícolas.
4 Hugo Chávez le ha dado a Cuba US$1.000 millones en subsidios petroleros.

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