Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
Crónica UN CASO CON CABOS SUELTOS

¿Quién hunde a Natalya Kasianova?

Una joven ucraniana fue encarcelada por, presuntamente, intentar asaltar a un taxista en el Callao a fines de enero. Hoy, sin embargo, salen a la luz nuevos datos sobre su extraña captura

Por Alberto Villar Campos

Un avión cayendo en picada. La vida de Natalya Kasianova (22) bien podría parecerse a eso. Los que la conocieron dos años atrás la han descrito como una joven sin complicaciones, alegre e inocente. Esto último, sobre todo. "Cuando llegó fue deslumbrante". Nasim Mubarak, un reconocido fotógrafo de reuniones sociales, dice que sintió eso al verla ingresar a una exclusiva fiesta en San Isidro, a la que ambos fueron invitados. Era setiembre del 2005. "Yo le pedí que me dejara fotografiarla y aceptó --dice--. Nadie dejaba de mirarla: Ese fue su inicio en este mundo. Desde esa vez , me la encontré en cuanto 'rave' había en Lima".

La joven nacida en Ucrania tenía entonces 19 años y parecía embobada con los delirantes fragores de la noche. De ello dan cuenta algunos videos de televisión en los que se le puede ver meneando el cuerpo y revolviendo su rubia cabellera en fiestas electrónicas que parecían infinitas y a las que cambiaría rápidamente por la contundente ferocidad del reggaetón.

No obstante, de aquel universo surreal no queda nada ahora. El 31 de enero último, en circunstancias que hoy son confusas, Natalya Kasianova ingresó a un vehículo de la comisaría de Bellavista, en el Callao. Eran casi las 6 a.m., estaba esposada y por debajo de su minifalda de jean sobresalía un enorme tatuaje de una pistola. Presentaba claros signos de estar ebria. Peor aún: También estaba drogada.

ÚLTIMA PARADA
En sus más de 20 años de taxista, Audberto Sandoval Dioses (57) fue víctima de innumerables robos con arma blanca, pero nunca de uno como el que presuntamente vivió el 31 de enero. "Casi terminaba mi jornada --recuerda-- y vi a una jovencita sola en el cruce de las avenidas Insurgentes y Venezuela (urbanización Ciudad del Pescador, Callao)". Se refiere a Natalya, quien --según su propia manifestación-- ponía fin a una noche de alcohol junto con otros cuatro "amigos que había conocido recientemente", dijo. "Me pidió que la llevara a San Miguel --narra el taxista--. Pero una vez que entró al carro, apareció un hombre. Era de tez morena y tenía el cabello ondulado". Inmediatamente le pidió a la joven que se bajara del auto.

Sandoval asegura que el miedo le hizo pisar el acelerador a fondo tras ver que la joven rubia llevaba una pistola en su cintura. Aunque pudiera tratarse de un error de visión (el tatuaje), el taxista narró a la policía que, en segundos, el acompañante le quitó el arma a Natalya y disparó tres veces a quemarropa. Ninguna bala dio en el vehículo. Algunas cuadras más allá, Sandoval frenó en seco y denunció lo ocurrido a unos policías de la zona.

El suboficial PNP Walter Torres, de la comisaría de Bellavista y encargado del caso, refirió que cuando sus agentes llegaron la joven y su acompañante permanecían aún en el lugar donde el taxista los dejó. Al verse rodeados, ambos corrieron. El presunto malhechor soltó el arma antes de perderse en un pasaje solitario. Los efectos de la droga y el licor mellaron las escasas fuerzas que le quedaban a la rubia ucraniana. Lo primero que dijo tras sentir las esposas heladas fue llamarse Sara Alicia García Guerra y ser dominicana. Lo hizo --confesaría luego-- por miedo a que su padre se enterara de lo ocurrido. Ese sería su primer error.

UNA EXTRAÑA INVESTIGACIÓN
¿Quién acompañó a Natalya Kasianova ese día? Horas después de la captura, la policía determinó que la pistola Tanfoglio calibre 38 --serie VO6352-- hallada en el lugar pertenece a José Manuel Garcés More, casado, con dos hijos y domiciliado en San Martín de Porres.

En su primera manifestación policial, la ucraniana señaló a Garcés como una de las cuatro personas con las que bebió el 31 de enero y quien realizó los disparos. Para Víctor de la Cruz, abogado de Garcés, la realidad, sin embargo, dista mucho de la versión que dio Natalya Kasianova a los agentes.

El pasado miércoles, De la Cruz interpuso una denuncia por delito de abuso de autoridad, encubrimiento real, denuncia calumniosa y obstrucción a la justicia en contra de los oficiales de la comisaría de Bellavista que investigaron el supuesto asalto. En la documentación de dicha denuncia, presentada a la Fiscalía Provincial Penal de Turno del Callao --a la que este Diario tuvo acceso--, se adjuntó la copia de una carta dejada en la dependencia policial el 2 de febrero (dos días después de la captura de Natalya) en la que se indicaba que, pese a estar a nombre de Garcés, el arma incautada habría estado, anteriormente en poder de Tomás Lettersten Parra (25), hijo del célebre y desaparecido escultor Felipe Lettersten.

"Tres armas fueron compradas a nombre de mi cliente antes de que él dejara de trabajar como seguridad para la familia Lettersten --argumenta De la Cruz--. En agosto y setiembre del 2007, él mismo pidió a la Fiscalía Provincial Penal 55 de Lima que se allanara la casa de Tomás y se incautaran las armas que este tendría en su poder".

Pese a los argumentos que expuso De la Cruz en la carta, el atestado de la comisaría de Bellavista que permitió el encarcelamiento de la ucraniana en el penal de Santa Mónica incluyó a José Manuel Garcés como presunto autor de la tentativa de asalto a Sandoval.

¿Cuál fue el motivo por el que la información entregada por el abogado no fue tomada en cuenta al momento de analizar el presunto asalto? El suboficial Torres sostiene que dicho documento le fue entregado al día siguiente de su arribo a la dependencia donde trabaja, es decir, el 3 de febrero, cuando Natalya Kasianova había sido ya puesta a disposición del Ministerio Público. "Además --argumenta-- el atestado ya estaba hecho".

NUEVAS PISTAS, UN DELITO
Pero hay más. Audberto Sandoval, el taxista al que presuntamente intentaron robar el 31 de enero, aseguró el jueves último que el hombre que le disparó a quemarropa en la urbanización chalaca Ciudad del Pescador no tendría más de 20 años. José Manuel Garcés More, sindicado por la policía como autor de dicho delito, cumplirá 41 en mayo. "Es su versión --se defiende Torres--. Lo que manifestó Kasianova es que fue él quien disparó".

De acuerdo a lo manifestado por el taxista y con los documentos presentados por De la Cruz --quien además señala que su cliente no conoce a Kasianova--, Garcés More no habría sido el autor de los disparos. ¿Quién lo hizo, entonces?

El 2 de febrero, Antonella Bongiorno Gandarillas (18) llegó a la comisaría de Bellavista llevándole ropa, comida y útiles de aseo a la joven ucraniana, de quien aseguró ser amiga, afirmó Torres. Su residencia actual, según la Sunat, es jirón Puquina 100, en San Miguel, el hogar de Tomás Lettersten. Fuentes confiables han asegurado a este Diario que él y Bongiorno mantienen una relación sentimental y que el día en que visitó a Natalya, la joven se habría llevado el chip de su teléfono celular. Torres ha negado que esto hubiese ocurrido.

Las mismas fuentes aseguraron, además, que el autor de los disparos sería un familiar de Tomás Lettersten Parra, Roger Augusto Flores Parra, un joven de 22 años, tez oscura y cabello corto y ondulado que vive en la urbanización Ciudad del Pescador, la misma zona donde todo sucedió. "Ella ha aceptado haberlo inculpado erróneamente (a Garcés More). Está arrepentida y prometió someterse a la confesión sincera", revelaron. Pese a ello, esto, hasta ahora, no ha ocurrido. Asimismo, ni Bongiorno ni Lettersten Parra han querido responder a nuestros llamados. Roger Flores Parra, por su parte, es inubicable.

Varias dudas sobrevuelan hoy el extraño caso de Natalya Kasianova, la hija de Valentín Kasianov, dueño de la aerolínea Star Perú, confesa adicta a las drogas (dio positivo en cocaína en los análisis tras su captura) y quien el pasado 28 de diciembre volvió al país desde República Dominicana, en donde aseguró residir junto a su padre y su pequeño hijo. ¿Por qué no reveló el verdadero nombre de su acompañante a la policía? ¿Alguien la forzó a no hacerlo? De ser así, ¿quién lo hizo? ¿Tuvo en verdad intenciones de asaltar a un taxista esa mañana en el Callao o fue, acaso, víctima de sus excesos y los de su compañero de fiesta? La joven del destino inmejorable parece tener hoy el mundo en su contra. Como un avión en medio de un imposible temporal.

Le darían una pena menor de 10 años
Aunque nuestro actual Código Penal establece una pena de entre 10 y 20 años para el delito de robo agravado (en este caso, por la participación de dos o más personas en el mismo), el abogado penalista Mario Amoretti sostiene que Natalya Kasianova podría recibir una sanción mucho menor a esta debido a dos factores: el primero, la no consumación del robo, y el segundo, el estado de ebriedad y drogadicción en el que la joven ucraniana se encontraba (de acuerdo al informe final de la comisaría de Bellavista) al momento en que ocurrieron los hechos.

Respecto de la denuncia contra José Manuel Garcés More, quien se halla actualmente con mandato de detención, el especialista señala que este podrá apelar a dicha medida y, bajo mandato de comparecencia, esclarecer su verdadera participación en el delito que se le imputa.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook