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El blindaje fiscal... ¿el qué?

Por: Juan José Marthans. Economista |

En el Perú nuestro superávit fiscal el 2006 fue equivalente a los US$1.800 millones. Se estima que el año pasado cerrará con uno superior, es decir, algo más del 2% de nuestro PBI. En Chile cerró con un superávit efectivo de 7,5% y 8,5% de su PBI, para sendos años. Las diferencias no solo son cuantitativas, sino cualitativas. Vale la pena revisarlas para evaluar la existencia de fortalezas fiscales reales en el caso peruano. Veamos por qué.

En muchas economías y, para no ir muy lejos, en Chile su Ley de Transparencia exige la presencia de un superávit fiscal estructural del 1% de su PBI (no considera dentro de los ingresos fiscales el impacto coyuntural de la mayor recaudación derivada del ciclo económico expansivo y del alza de precio de commodities); en el Perú, se exige a lo más un déficit fiscal efectivo del 1% (incluye la mayor recaudación producto del ciclo y del alza de precios de minerales exportados). Esta diferencia es de fondo.

En el país del sur los parámetros estructurales y técnicos sobre los cuales se estiman los ingresos fiscales están determinados por una comisión de técnicos de primer nivel, independiente de presión política. Esto explica por qué cuando el precio internacional del cobre está sobre los US$ centavos 300lb, los ingresos fiscales estructurales los calculan sobre la base de un precio de US$ centavos 121lb, que es el que estiman sostenible en el largo plazo. La diferencia de recaudación sirve, entre otros, para guardar pan para mayo, dado su origen exógeno y extraordinario.

En el Perú, en cambio, no hay comisión, no se sustenta ninguna cifra y se trabaja con cotizaciones al alza de carácter no sostenible en el mediano y largo plazos. El BCR, única entidad que se atreve tímidamente a emitir un resultado fiscal desde el punto de vista estructural en el país señala, en su Reporte de Inflación de setiembre del 2007, que vivimos con un déficit estructural el 2007 que llegaría al equivalente al 1,1% de nuestro PBI y que para el 2008 y 2009 se situaría en algo así como 1,8%. Tenemos superávites fiscales efectivos y, paralelamente, grandes déficits estructurales.

En el caso chileno, de otro lado, derivado de su trabajo con superávits fiscales estructurales, el Fondo de Estabilización Económico Social, atado a su Ley de Transparencia, ha acumulado en la presente década recursos que le permitirían afrontar el impacto de una potencial crisis financiera internacional, algo más de US$14.000 millones (alrededor del 9% de su PBI); en el Perú es solo algo más de US$400 millones (0,4% de nuestro PBI).

En Chile los recursos holgados, además de apoyar a su frente social más necesitado en épocas de crisis o choques externos, permite que mientras no sean usados para tal fin, colocar el excedente en plazas internacionales mediante compra previa de dólares, de manera que sirve para amortiguar la caída del dólar frente al peso y, además, permite suavizar la dispersión de la evolución del ciclo económico (evitar grandes expansiones del PBI seguidas de grandes recesiones) y mejorar la percepción de riesgo país en el exterior al disponer de holgura fiscal estructural que refuerza la confianza e los tenedores de deuda chilena. En el Perú, lo acumulado no sirve para atender, en recesión, ni los requerimientos mínimos de la población pobre.

¿Por qué la diferencia señalada? El año 2006, por ejemplo, pese a la relativa holgura fiscal peruana, solo se orientó US$6 millones a alimentar el Fondo de Estabilización producto de los remanentes asignados por efecto privatización, concesiones y venta de activos del Estado. Nada provino, como lo estipula nuestra ley, del "saldo presupuestal de libre disponibilidad". Este último saldo, por su propia naturaleza, puede ser manejado arbitrariamente de acuerdo al arreglo de cuentas presupuestales que se realice. Las fuentes que alimentan al fondo deberían provenir de la holgura fiscal de manera clara, respetando planes de cuenta fiscales coherentes e internacionalmente aceptados y no sujetos a manipulaciones. Esto contrasta con Chile, de allí el éxito de sus resultados y de su real blindaje fiscal, a diferencia del Perú.

Finalmente, para que se tenga una idea de la transparencia como se manejan las cuentas fiscales desde la administración del presidente Lagos, solo el año pasado los recursos del Fondo de Estabilización chileno administrados en el mercado internacional generaron un rendimiento del 10,3%, lo cual se ha informado a la opinión pública hace un mes atrás. ¿Cuál ha sido el rendimiento de los exiguos recursos de nuestro fondo? ¿Por qué tanta demora en dar los resultados del cierre fiscal del año pasado? Se nos vende la poca eficiencia como si tuviésemos un récord internacional. Qué ánimo de engañarnos y engañar al frente político del país. Ojalá que los precios internacionales de commodities nos sigan beneficiando y que se rehaga con urgencia la Ley de Transparencia Fiscal de Perú. De no ser así, cuando cambie el panorama internacional y se sinceren cifras, empezaremos a abrir los ojos. Lamentablemente, siempre tarde, siempre entre falacias, siempre entre oportunidades perdidas.

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