La radio, la televisión e Internet no se demoraron nada en dar la noticia de que Johnnier Montaño --por fin-- había recibido la habilitación de la FPF para jugar en el Apertura por Alianza y los hinchas dejaron sus labores y se fueron al estadio a verlo.
¿Y por qué no jugó? Es que dieron las 5:30 p.m. y el contrato del colombiano recién salió firmado del despacho de Manuel Burga, pero había que hacer un trámite más: llevar el documento a la ADFP y que el jugador firmase el libro de pases.
En tal contratiempo, la directiva aliancista decidió no apurar al volante, pues quedaba una hora para jugar ante Bolognesi y era poco lo que se podía hacer. Así se hubiera hecho el correteo, era complicado que llegase a tiempo a la cancha.
Todo esto le salió muy caro al Alianza porque fue evidente que se quedaron sin el hombre de las ideas en el mediocampo y los juveniles siguieron sin dar la talla para controlar a Bolognesi.
Para colmo, Luis Trujillo recibió la cartulina roja por dos faltas que lo enviaron al vestuario a los 45'. Con uno menos y sin Reimond Manco que, a manera de reprimenda, fue condenado a la banca por Arrué, Alianza sucumbió. A los 67' Miguel Mostto se la encontró en el medio del área y fulminó a Bologna. Así se decretó el 1-0 final.
Ante este pobre escenario de fútbol aliancista, Arrué puso a Manco, pero no fue solución a pesar de las ganas que puso. Incluso, un pase de rabona suyo dejó en inmejorable posición a Faiffer, quien recibió un empujón en el área, pero el juez Freddy Arellano no cobró el penal.
Arrué, al final, se quejó de esto y de la expulsión de Jayo en los descuentos por un reclamo airado. Solo le queda la esperanza de que con Montaño y otros jugadores que superan lesiones puedan ganar su primer partido en Sullana.