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Jacques Rivette cumple 80 años

El gran cine.

JACQUES RIVETTE CUMPLE 80 AÑOS Y LOS CELEBRA CON EL ESTRENO INTERNACIONAL DE SU MÁS RECIENTE FILMESE TRATA DE "NE TOUCHEZ PAS LA HACHE", BASADO EN UNA PROVOCATIVA NOVELA DE BALZAC

NUEVA YORK [AGENCIAS]. "Muchas personas creen que las películas deberían ofrecer respuestas. Al contrario: las películas están para hacer preguntas, porque no hay respuestas". Esta afirmación proviene del enigmático realizador cinematográfico Jacques Rivette.

Fue Francois Truffaut quien dijo: "La 'nouvelle vague' se la debemos a Rivette". Y pese a ello, el maestro continúa siendo --aun hoy y en plena actividad-- uno de los cineastas menos conocidos de ese gran movimiento artístico que cambió por siempre la manera de hacer y ver cine.

La razón de ese desconocimiento se la debemos al propio Jacques Rivette. Porque a lo largo de su carrera nunca hizo concesiones a las exigencias del medio, jamás se detuvo a indagar sobre el gusto de los demás y nunca siguió reglas. De manera que sus películas oscilan entre la realidad y la ficción, las adaptaciones de clásicos literarios y las interpretaciones de pasajes históricos. La duración de sus obras van de 30 minutos a 13 horas. Cada plano lleva su firma traducida en una fría distancia de los sucesos. Apela a la improvisación, a las elipsis inesperadas y a la constante experimentación narrativa. Confiesa que la mayor influencia que ha recibido proviene de las películas mudas de Louis Feuillade. Sin duda, un maestro. Único en su especie.

Hijo de un farmacéutico de Rouen, Francia, Rivette nació un día como hoy hace 80 años. Al igual que Truffaut, Eric Rohmer, Jean-Luc Godard y Claude Chabrol, su pasión por el cine lo llevó a formar parte de "Cahiers du Cinema". Luego pasó a la acción, dirigió dos cortometrajes y trabajó como asistente de los maestros Jean Renoir y Jacques Becker.

En 1958 comenzó a filmar, con dinero prestado y una cámara de 16 mm, la que habría de ser su primera película: "Paris nous appartient". Rodada enteramente en las calles parisinas, la cinta no se estrenó hasta dos años después aprovechando el éxito de "Los 400 golpes" (1959), de Truffaut; "Hiroshima mon amour" (1959), de Alain Resnais, y "A bout de souffle" (1960), de Godard, que abrieron el camino.

Su siguiente película habría de tener mejor suerte. "La Religieuse" (1966) estaba basada en una novela de Diderot y algunos la consideran su película menos característica, tal vez porque llamó la atención del público tras los intentos del Gobierno Francés por prohibir su estreno.

Los admiradores de Rivette señalan que los años decisivos de su talento se encuentran comprendidos entre 1968 y 1974. A esta etapa pertenece un extraordinario experimento que pocos han visto: "Out 1: Noli me tangere" (1970/91), que dura 13 horas. Durante esta época definió su estilo y marcó por siempre su destino. Inaccesible para el gran público y demasiado simple para los intelectuales, Rivette se mantuvo activo sin pensar en la recepción que tendría cada una de sus cintas.

Así, calladamente, acaba de estrenar su más reciente creación en Estados Unidos. Se trata de "Ne touchez pas la hache", basada en "La duquesa de Langeais", llevada al cine y la televisión anteriormente por realizadores menores, pero que en sus manos encuentra un tratamiento a su medida. "Una obra de arte impecable", señala "The New York Times". "Bella, verdadera, profunda". Tres palabras que resumen el universo de un maestro que nunca terminaremos de conocer. ¡Larga vida a Rivette!

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