Reconoció que no tenía peritaje grafotécnico como lo había afirmado. Admitió haber sido jefe de operaciones especiales del SIE
Por Mario Mejía Huaraca
El personaje sindicado como ex jefe operativo del grupo Colina ha resultado ser una suerte del Doctor Jekyll y Mister Hyde. A la luz de sus testimonios presentados en el juicio oral que se le sigue al ex presidente Alberto Fujimori pareciera que estamos frente a dos Santiago Martin Rivas diametralmente opuestos.
Uno es el que se vio en la audiencia del miércoles negando tajantemente la existencia del destacamento militar y tratando de exculpar al ex mandatario. Otro es el que en la diligencia de ayer, durante la proyección de la entrevista que le hizo el periodista Umberto Jara en el 2002, señaló con énfasis que los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta fueron parte de una política antisubversiva de guerra sucia que fue conocida y aprobada por el procesado en la década del noventa.
A lo largo de los 113 minutos que duró el video proyectado en una enorme pantalla dentro de la sala de audiencias de la sede de la Diroes, se pudo ver al ex mayor del Ejército afirmar que los métodos criminales empleados en la lucha contra la subversión no los inventó un grupo de oficiales y agentes alocados que libraron su guerra particular para combatir al terrorismo. "Esto fue una política de Estado aprobada por el Poder Ejecutivo", remarcó varias veces.
Como era de esperarse, al final de la audiencia el acusado Fujimori negó esas graves imputaciones. "Niego tajantemente que el alto mando del Ejército haya puesto a mi consideración una estrategia de guerra de baja intensidad para enfrentar a grupos terroristas", sostuvo tras señalar que su compromiso fue destruir a los grupos terroristas dentro del marco de su política de pacificación.
EL VERDADERO MARTIN RIVAS
Entusiasmado por las declaraciones del testigo que incriminaban al procesado, el abogado de la parte civil Ronald Gamarra señaló: "Hoy se ha visto al verdadero Martin Rivas, hemos sido testigos de una prueba que involucra a Fujimori en los actos de Barrios Altos y La Cantuta, pues Martin ha señalado que esa política antisubversiva sucia fue dirigida por el acusado y su asesor Montesinos".
Sin embargo, tras la emisión de la entrevista grabada, el ex militar volvió a recordarnos al personaje de Robert Louis Stevenson. No obstante haber reconocido que sus declaraciones no fueron tergiversadas ni editadas, señaló que las respuestas no eran suyas, sino expresiones extraídas de libros y recortes periodísticos que le prestó Jara.
Reiteró que se trataba de un "ensayo" para preparar su defensa y que hizo varias entrevistas, en cada una de las cuales daba respuestas diferentes. Se declaró inocente y volvió a negar la existencia de Colina.
SIN PERITAJE GRAFOTÉCNICO
Antes de la difusión del video, los vocales de la Sala Penal Especial pusieron en evidencia algunas imprecisiones de Martin Rivas y aclararon algunos documentos que este entregó el último miércoles. Frente a su hoja de servicios mostrado por un magistrado, el testigo de la defensa de Fujimori debió reconocer que en 1991 se desempeñó como jefe del departamento de operaciones especiales del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) y que en 1992 fue el jefe de planes de operaciones del SIE, cargos que no había mencionado antes.
También tuvo que admitir que aún no se ha dado a conocer el resultado del examen grafotécnico que él dice haber encargado a un perito sobre su firma que aparece en un documento relacionado con Colina. En la audiencia anterior había dicho que el resultado de ese peritaje era contrario al de la prueba oficial que señalaba que la rúbrica no era falsa.
El tribunal también le precisó que el oficio del Comando Conjunto del Ejército que entregó, y que supuestamente negaba la existencia del plan Cipango, en verdad señalaba que esa entidad no lo había ejecutado y que ese tipo de información debía ser solicitado a instancias menores.
El fiscal supremo José Peláez Bardales opinó que con lo visto y escuchado en el video "ha quedado demostrado que el señor Fujimori es el autor mediato de los delitos que se le imputan".
Por su parte, el abogado de la defensa, César Nakazaki, dijo que no era un testimonio de cargo ni mostraba pruebas. Además señaló que de Martin había dos testimonios contradictorios y que, según la ley, deben excluirse. Sin embargo, expertos en derecho procesal ya han señalado que testimonios contradictorios no se anulan.
La sala tendrá que valorar cuál de los dos testimonios de Martin tomará en cuenta, lo que se asegura en el video y que coincide con lo que ha declarado la mayoría de los testigos o lo que ahora terca y solitariamente sostiene el ex mayor.
SEPA MÁS
4Martin Rivas dijo en la entrevista a Jara que elaboró un manual de lucha estratégica contra el terrorismo que fue expuesto ante los mandos militares y que fue aprobado por Fujimori.
4Sostuvo que la estrategia aprobada implicaba contestar los golpes militares del terrorismo con golpes secretos del Ejército.
4Afirmó que los hechos de Barrios Altos y La Cantuta formaron parte de ese plan y que fueron dados para enviar mensajes a Sendero Luminoso.
4Ayer también compareció el comandante Fernando Rodríguez Zabalbeascoa, pero se acogió al derecho de guardar silencio, alegando problemas de salud.
DEL CONSULTOR
LUIS VARGAS VALDIVIA. Ex procurador anticorrupción
No se puede tapar el sol con un dedo
Las pruebas son medios probatorios de diversa naturaleza: unas son testimoniales y otras instrumentales. Los magistrados deben corroborarlas según se vayan introduciendo en el proceso y en los contextos en que se produjeron para llegar a la verdad.
Por ejemplo, para aceptar los testimonios de los ex miembros del grupo Colina que se acogieron a la colaboración eficaz, deberán corroborarlos con el resto de elementos presentados ante la Sala Anticorrupción y la fiscalía. En el caso de Martin Rivas, tendrán que contemplar que este se ha presentado ante el tribunal como lo que no es: como un buen oficial que se escuda en su institución. Otro elemento distinto son sus declaraciones a Umberto Jara, dadas en una entrevista a la que acudió libremente, sin presiones y en la que incluso mantiene largos monólogos. Martin Rivas ha tratado de restarle validez. Ahora ha dicho que fue un ensayo. Felizmente, existe tecnología que durante las pesquisas acreditó que no fueron manipuladas y que son un instrumento, un documento.
Es como que alguien escriba una carta y mañana diga que lo que escribió no es cierto. Ello no quita que sea un documento, a menos que se compruebe que el autor fue obligado. En ese caso, no tendría validez. Pero, de lo contrario, bastará verificar si la firma corresponde al autor. Por eso, el juez le pregunta a Martin Rivas: "¿Se reconoce usted en la entrevista?".
La entrevista es contundente si se analiza con el resto de pruebas. Señala una concatenación lógica entre los elementos probatorios presentados hasta ahora, como los que demuestran la existencia del grupo Colina --aun cuando Martín Rivas diga ahora que nunca existió--. Eso sería tapar el sol con un dedo.