Por Marienella Ortiz
A mitad del 2007, los almacenes del operador logístico Ransa lucían al tope. Como parte de un plan de emergencia construyeron de la noche a la mañana 10.000 metros cuadrados de nuevos almacenes, para recibir un mayor volumen de importaciones de productos de consumo masivo. El arribo de electrodomésticos y productos electrónicos se había incrementado en un rango de 15% a 40%, más allá de lo previsto.
Este no fue solo un caso particular, sino que todo el sector enfrentó similar aumento de la demanda. Algunos reaccionaron rápido e invirtieron; otros restringieron sus servicios, lo que generó algunos cuellos de botella.
En el ámbito global, la mayoría de sectores productivos registraron en el 2007 crecimientos envidiables: construcción 16,5%, manufactura no primaria 12,9%, comercio 10,5%. A diferencia de otros años, cuando la exportación lideró dichos índices, el 2007 estuvo marcado por un mayor consumo interno (11,6%). Esto originó que la mayor parte de sectores productivos enfrentaran el reto de crecer a mayor velocidad.
¿QUEMA?
Por todo esto se abrió el debate sobre los posibles síntomas de un sobrecalentamiento económico. Según la explicación de los economistas, un fenómeno de esa naturaleza se genera cuando la demanda es superior a la oferta, la capacidad ociosa industrial comienza a ser menor al 10% y la inflación crece sin control para perjuicio del poblador común.
¿Cumplimos con todos esos requisitos? Solo en parte. Para el economista de la Universidad del Pacífico, Bruno Seminario, un gran porcentaje de nuestra inflación es atribuible a factores externos; asimismo, la capacidad instalada está subiendo al tope pero se observan inversiones.
Otro elemento que no está aún presente en nuestra economía es la escasez de trabajo, indica. Solo en algunos sectores se observa un aumento del salario nominal, pero no es una situación generalizada, refiere.
"Lo que venimos observando --estos picos en algunos sectores-- son fenómenos normales de una economía que creció en los dos últimos años a tasas de 8%. Para que comencemos a sobrecalentarnos tendríamos que registrar esas mismas tasas por lo menos cinco años consecutivos", comenta.
En la misma línea, el director de Industria del Ministerio de la Producción, Johan Spitzer, considera que la inversión local ha respondido el año pasado al mismo ritmo que la demanda.
De acuerdo con el Banco Central de Reserva, la inversión privada creció 23% y este año se espera una tasa similar, de 20%. De acuerdo con el Produce, el sector industrial invertirá este año un promedio de US$1.370 millones en los sectores de plásticos, cemento, vidrios, bebidas, acero, etc.
MAYOR DEMANDA
"De manera sistemática, el 2007, si las empresas pronosticaron 100, al final necesitaron 130. El caso más evidente fue nuestro cliente Claro, que incrementó sus importaciones en 40%", comenta Pedro Sevil, gerente de Solución Consumo Masivo y Retail de Ransa. Este año, la empresa tiene las cosas mejor calculadas. Para agosto inaugurará nuevos almacenes con una capacidad de 20.000 metros cuadrados.
No cabe duda de que la disminución de la capacidad instalada es actualmente el principal problema que enfrentan las empresas. Esto lo vive San Miguel Industrial, encargada de proveer de pet (botellas de plástico) al negocio de gaseosas y aguas.
"El año pasado se llegó a trabajar en verano a un 95% de nuestra capacidad instalada. Por eso se tuvo que invertir US$15 millones para prever el crecimiento que se viene", refiere Carlos Fernández, director de Administración y Finanzas de SMI. Dice que el principal rubro que subió fue el sector de aguas no gasificadas, en un 20%.
En esa línea, Johnny Lindley, gerente de Inka Kola, detalló que la inversión que habían programado para el 2009 la adelantaron para este año, debido a que la capacidad de producción superó el 80%. Ya el año pasado habían invertido US$50 millones y, ahora, llegarán a otros US$40 millones más.
El crecimiento de la capacidad adquisitiva no solo se observa en un mayor consumo de gaseosas y aguas. Desde hace dos años está creciendo la demanda de papeles sanitarios (papel higiénico, servilletas, faciales, pañuelos y toallas higiénicas). Jaime Reátegui, gerente del Comité de Fabricantes de Envases y Cartón de la SNI, señala que el sector trabaja al 90% de su capacidad, lo que a su entender no generó cuellos de botella. Refirió que la transnacional Kimberly-Clark anunció una inversión US$60 millones en el Perú, el 70% de su presupuesto de este año en Latinoamérica.
En otros casos, incluso la empresa local no llega a cubrir toda la demanda local y se recurre a las importaciones. Un ejemplo lo vemos con las cajas de plástico utilizadas por la agroexportación, pues gran parte se importa. Por ello, Sacos del Sur triplicó este año su capacidad de producción, para comenzar a ofrecer estas cajas no solo a los esparragueros, como lo venía haciendo, sino a otras líneas de cultivos.
EN CONSTRUCCIÓN
En el sector construcción, las cosas parecen más apremiantes. Mario Munailla, gerente comercial de Aceros Arequipa, refiere que solo entre el 2004 y el 2007 los productos largos --sobre todo varillas para la autoconstrucción-- crecieron 48%. Además refieren que un insumo clave, como es la chatarra, se tiene que importar, porque el país demanda 100.000 toneladas, pero se consiguen solo 30.000 toneladas.
Ellos reconocen que operan al 100% de su capacidad instalada, pese a que en julio del 2007 pasaron de 300.000 a 550.000 toneladas anuales. A fines del 2009 esperan culminar sus inversiones para llegar a las 900.000 toneladas.
También el sector textil, en especial de hilados, comenzó a ocuparse de su crecimiento, más aun cuando está ad portas la vigencia del tratado de libre comercio con EE.UU. Por lo pronto Industrial Textil Piura espera llegar al 2009 con maquinaria de 126.000 husos, lo que permite una mayor rapidez en la producción de hilos. Actualmente su capacidad le permite 93.000 husos de hilatura. Tanto en maquinaria como en construcción de nueva infraestructura esperan invertir este año US$15 millones.
El común de estas inversiones industriales es que tienen como proyección el mantener una oferta para un horizonte de un máximo de dos años.
Para los expertos, este tipo de inversiones de corto y mediano plazo no serían suficientes para volver sostenible la oferta si la economía continúa al mismo ritmo.
Por lo pronto, el ministro de Economía, Luis Carranza, lanzó con mucha seguridad sus proyecciones de crecimiento a tasas de 6% y 7% durante los próximos 15 años. Es decir, el sobrecalentamiento siempre será una posibilidad en ese escenario.
El gerente del Centro de Estudios Estratégicos de IPAE, Juan Díaz, considera que los empresarios sí estarían siendo optimistas sobre un crecimiento sostenido durante varios años más, pero mantienen cierta cautela a la hora de las inversiones. "Los sectores productivos aún observan el horizonte de acá al 2011 como un mito. Sin embargo, creo que eso está cambiando y hay nuevas generaciones entre los empresarios que piensan más a largo plazo", apuntó.
Lo cierto es que los industriales empiezan a entender que las inversiones son un paso obligatorio para acompañar el ritmo que está tomando nuestra economía. Esperamos que esos volúmenes sean los suficientes.