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El duelo decisivo entre Obama y Clinton

Informe ELECCIONES EN EE.UU.

Por Miguel Vivanco. Corresponsal

WASHINGTON. A pocas horas del inicio de las elecciones primarias en Texas, Ohio, Rhode Island y Vermont, la atención de los estadounidenses sigue enfocada en los precandidatos Hillary Clinton y Barack Obama. Sus aspiraciones de ganar la nominación del Partido Demócrata podrían depender de los resultados que obtengan en el denominado Minimartes. El tema racial sigue marcando la pauta de los debates.

Para muchos analistas, el denominado empate técnico ya no existe y todo apunta a que el senador de Illinois tomó la delantera. Las últimas encuestas indican que Obama cuenta con el respaldo de 1.184 delegados, frente a los 1.031 de Clinton, con lo cual las primarias del próximo martes 4 son de "vida o muerte" para la ex primera dama.

La senadora Clinton sabe que de no obtener un triunfo arrollador en Texas y Ohio sus anhelos de llegar a la Casa Blanca podrían evaporarse de manera inmediata. Todos coinciden en que el Minimartes puede ser la última oportunidad para cerrar esa brecha que hoy la separa de Obama.

Las últimas encuestas indican que Hillary tiene una ligera ventaja entre los electores de Ohio y Texas, la cual se acorta con el correr de los días debido a la polémica desatada por la distribución de una foto en la que se ve a Obama vestido de traje típico somalí, con turbante y túnica blanca.

Dichas imágenes incrementaron las acusaciones de racismo entre ambos precandidatos demócratas. Unos dicen que las imágenes apuntan a impedir que un afroamericano llegue a la Oficina Oval, mientras otros aseguran que todo se trata de una farsa para bloquear el ascenso de una mujer a la presidencia de Estados Unidos. Pero lo cierto es que gane quien gane, no lo tendrá fácil para derrotar al virtual candidato republicano John McCain, quien, según las encuestas, podría imponerse a cualquiera de los dos aspirantes demócratas en noviembre próximo.

EN ESPAÑOL
No hay duda de que el voto hispano es crucial en el Minimartes. Clinton y Obama no solo han invertido dinero y tiempo para ganar el voto hispano, sino que han involucrado a sus familias y amigos más cercanos para llegar a la comunidad hispanohablante de esa parte del país.

Obama incorporó esta semana a su campaña publicitaria una canción en español interpretada por mariachis mexicanos en la que los estribillos más repetidos dicen: "Obama es el candidato que Dios nos envió". Clinton, por su parte, difundió una grabación en español en la que se le escucha repitiendo algunos párrafos de los discursos más memorables de un desaparecido líder campesino.

Obviamente que el aviso del senador por Illinois resultó mucho más pegajoso e impactante que los de su colega de Nueva York.

Según la última encuesta realizada por la empresa Texas A&M, el 62% de los votantes hispanos en Texas piensa votar por la senadora Clinton mañana 4 de marzo. Según Sylvia Manzano, responsable de dirigir el sondeo, las encuestas también revelan que los latinos demócratas dan buenas calificaciones a ambos candidatos: Clinton goza del apoyo del 86%, y Obama obtuvo el respaldo del 71%.

Pero si se tratase de las elecciones presidenciales de noviembre, el 62% votaría por Clinton y solo el 22% lo haría por Obama.

El tema racial también aparece en la campaña debido a la fuerte presencia del senador afroamericano; sin embargo, los expertos creen que los votantes estadounidenses ya están listos para tener un presidente negro.

Hoy se habla de supuestas divisiones entre hispanos y negros --que forman el 15% y el 13,3% de la población, respectivamente--, pero al final todos coinciden en que se unirán en torno a Obama si este logra la candidatura de su partido.

Todos señalan que, entre los hispanos, el apoyo a Obama obedece a una constelación de fuerzas: es hijo de un inmigrante keniata, apoya una reforma migratoria integral y, con su discurso populista, promueve políticas que beneficiarían al ciudadano de a pie.

Gabriel Acevedo, sociólogo de la Universidad de Texas, dice que el asunto de la identidad racial es muy complejo, "pero hay divisiones entre los dos grupos, y evitar discutirlo es ignorar los datos disponibles". El analista agrega que las divisiones están latentes, por ejemplo, en la baja tasa de matrimonios interraciales y la segregación por barrios, a lo que se suma que muchos latinoamericanos traen a EE.UU. el bagaje de prejuicios como fruto de su propia historia de racismo.

Para Roland Roebuck, analista de temas comunitarios y raciales del Distrito de Columbia, no es sorpresivo que por ahora no haya un apoyo masivo por parte de los hispanos hacia la candidatura de Obama. "Yo entiendo claramente el porqué. El germen del racismo ha contaminado a los hispanos. La mayoría de estos inmigrantes latinos radicados en EE.UU. proviene de países donde predomina el racismo hacia el negro y el indígena", puntualiza. El analista explica que una gran mayoría de los inmigrantes hispanos ha sido gobernada por líderes blancos en sus respectivos países, y todavía no puede superar ese complejo que los condena a creer que "el blanco es el único que los podría salvar".

VOTO NACIONAL
Mientras la atención mediática gira en torno a los demócratas, otras encuestas señalan que el probable candidato del Partido Republicano a la presidencia, John McCain, no solo supera en intención de voto a Clinton, sino que también ha conseguido un empate técnico con Obama. Así lo indica un sondeo publicado esta semana por el diario "Los Angeles Times" y la agencia Bloomberg.

La encuesta señala que en las elecciones presidenciales McCain, en caso de enfrentarse a Clinton, ganaría con un 46% de los votos, mientras que si su contrincante fuera Obama el resultado sería de un 44% para el republicano y un 42% para el demócrata. Un dato que debería preocupar a los demócratas es que el 61% de los encuestados tiene una opinión "favorable" del senador por Arizona y héroe de la guerra en Vietnam.

Las primarias en Texas, Ohio, Rhode Island y Vermont, denominadas Minimartes, podrían definir mañana al candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos

El peso de los superdelegados
A pesar de los intentos de la prensa internacional por explicar cómo funciona el complicado sistema preelectoral de Estados Unidos, las confusiones persisten cuando se habla del número de delegados obtenidos hasta ahora por los precandidatos y el punto desequilibrante que podrían jugar los superdelegados.

La reñida disputa que libran los demócratas Hillary Clinton y Barack Obama y la cómoda ventaja del republicano John McCain constituyen el mejor ejemplo.

Aún hoy nadie es capaz de responder con certeza ¿cuántos delegados tiene cada uno? Según Real Clear Politics, Obama, con 1.374 delegados, aventaja a Clinton, que suma solo 1.275, pero la CNN asegura que los delegados de ambos precandidatos son 1.319 y 1.250, respectivamente.

Aunque ninguna de las cifras coincide, fueron obtenidas de las boletas contadas oficialmente hasta el momento.

Los demócratas reparten 4.049 delegados --quien obtiene 2.025 es nominado-- que votarán en la Convención Nacional, pero no todos ellos son elegidos en las primarias, ya que un alto número (796) constituye una especie de "nobleza" dentro del partido y es designado con anterioridad.

Los superdelegados (funcionarios prominentes) pueden votar por quien quieran en la Convención Nacional, a diferencia de los delegados elegidos en las primarias, que tienen el mandato de sus votantes. Esto, unido a que los superdelegados no están obligados a informar sobre su futuro voto, hace que cualquier conteo previo de votos tenga un alto grado de imprecisión.

La Constitución de EE.UU. permite que cada estado determine las reglas para la designación de candidatos, por lo que a lo largo del país imperan diversos mecanismos para las internas.

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