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MUCHO OJO

Se abre la ventana

Por Fernando Vivas

La dieta semanal no hace daño. Es buena para quienes, acostumbrados a picar a diario, podemos ser víctimas del apuro. Con días para preparar notas y comentarios, se puede, en cambio, minimizar carencias y ampliar alcances.

Esto lo digo a cuento de la reaparición de "La ventana indiscreta" por Frecuencia Latina solo los lunes a las 10:45 p.m. Veo, en su debut de anteayer, que Cecilia Valenzuela ha hecho bien en limar en sus reportajes algunas asperezas creativas, por llamar de algún modo a las acostumbradas intrusiones de humor caricaturesco en medio de la seriedad de la denuncia. También veo que ha modulado el comentario editorial, sabiendo que no podrá ser repetido una noche después.

Sin embargo, en el menú sí observé cierta dificultad para asumir el ajuste semanal. El par de denuncias que vi --al consejero del Poder Judicial Luis Alberto Mena y al jefe de inteligencia del Ministerio del Interior, general Jorge Cárdenas,-- estaban más centradas en las cabezas que debían rodar que en las perversiones estructurales que habría que corregir. Con la perspectiva semanal bien podría afinarse el análisis de las tendencias y moderarse el afán de Salomé (o sea, las ganas de poner testas de funcionarios en un plato).

Pero si de matar gente, como resultado de legítima denuncia periodística, se trata, me pareció contundente la denuncia a Mena: el reportero obtuvo el testimonio del ex chofer que afirma haber cobrado para su jefe dinero que enviaba un funcionario de Concettur, y Mena admitió que recibió el dinero de esa forma tan poco transparente para pagar a los abogados de esa empresa. Sospechosa gestión para una firma que litiga con el Estado y que raya --como dijo Cecilia-- en el tráfico de influencias.

En cambio, la nota sobre Cárdenas sumaba sospechas con la esperanza de que se convirtieran en una sola prueba contundente. Esta no llegó y, en cambio, se nos enredó en una confusa intriga de espionaje alentada por Miguel del Castillo, hijo del primer ministro. Carlos Álvarez remató con hilarante remedo de Martin Rivas. Bienvenida sea la ventana.

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