La tragedia ocurrida el martes en el complejo de piscinas del parque zonal Sinchi Roca, en Comas, se pudo evitar. Fuentes de la Unidad de Salvamento Acuático de la PNP señalaron a El Comercio que para la dimensión de la piscina (3.200 metros cuadrados) en la que se ahogó el menor Jhonny Villena Espinoza se requiere el resguardo de al menos ocho salvavidas debidamente capacitados. Sin embargo, el lugar tiene apenas dos agentes de la referida entidad policial, dijeron las fuentes.
Juan Raygada, administrador del local de Comas, afirmó, por su parte, que un grupo de 20 personas se encarga de vigilar permanentemente las piletas del lugar.
No obstante, las fuentes de salvataje explicaron que, fuera de sus efectivos, el personal del complejo que apoya en las labores de salvavidas son guardaparques sin mayor conocimiento sobre los requerimientos físicos y psicológicos necesarios para realizar acciones de rescate.
"Es difícil determinar por qué el niño no se pudo salvar a tiempo --sostuvo Raygada--. Lo más probable es que se haya atragantado porque vomitaba mientras lo llevaban al tópico".
ENTRE UN MAR DE LÁGRIMAS
Tras una penosa espera en la morgue de Lima, ayer por la mañana los familiares de la víctima conocieron los resultados de la necropsia, que determinó que la muerte del niño ocurrió a causa de una asfixia por ahogamiento. Enrique Villena, padre del menor, dijo que en el tópico del local de Comas no había oxígeno ni equipos para dar primeros auxilios. "El lugar estaba totalmente deshabitado. Se debe culpar a los responsables del establecimiento", señaló.