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MUCHO OJO

Íntimo disfuerzo

Por Fernando Vivas

Beto Ortiz y Aldo Miyashiro se han sacado el ancho en su último programa. No lo dudo. Han convencido a gente para que sea entrevistada en serio mientras todo parece en broma, han tenido que fingir que se pelean por temas en los que están de acuerdo y quizá morderse los labios para no decir aquello en los que de veras están en desacuerdo, han tenido que actuar de conductores y conducirse como actores, uno respecto del otro y los dos respecto de Karla Casós.

Es un tremendo esfuerzo que me pareció divertido cuando presentaron reportajes que en clave bufa respondían a curiosidades urbanas (¿cuánto mide Hildebrandt?) o esbozaban algo parecido a una denuncia (¡la foto de Alan en los libros escolares!).

Pero tremendo esfuerzo tiene un enemigo íntimo: el disfuerzo. Aludo así a la pose añadida por inseguridad propia o por desconcierto ante el tema o invitado, por vanidad o por lo que sea; pero es un histrionismo, para mí prescindible, que termina minando la espontaneidad tan ansiada.

Uno se pregunta si era conveniente tanto rodeo de guion y escenografía para decir que Casós es la vecina, que Beto y Aldo se amistan y sabotean por rutina; uno se vuelve a preguntar si es un aporte tanto simulacro, si vale la pena tanto disfuerzo y ambigüedad de formato teniendo en cuenta que el perfil de Beto es muy conocido como para forzarle cometidos actorales y que el ambiente doméstico amical que tan trabajosamente se establece va a ser roto a cada instante.

Me comentan que el programa tiene clara inspiración en algún similar argentino o en otro gringo, pero eso es lo de menos, pues Aldo y Beto tienen suficiente ingenio como para urdir algo muy (bi) personal.

Lo que tienen que hacer ahora, ya que han asumido tanto pie forzado que hasta tienen un lomo forzado (Casós), es aguzar el olfato para dar con el tema y el invitado preciso (Leysi Suárez fue un fiasco) e interactuar con menos libreto y más naturalidad. No todos los entrevistados son tan ingenuotes y manipulables como el congresista Juan David Perry cuando se tomó en serio la posibilidad de restaurar la heterosexualidad de Beto. Suerte.

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