Informe ELECCIONES PRIMARIAS EN EE.UU.
Pese a las últimas victorias de la ex primera dama, los números no la favorecen todavía. Hay pelea para rato
Por Gisella López Lenci. Periodista
Hillary Rodham Clinton nunca pensó que su camino hacia la presidencia sería tan empinado. Luego de ocho años en la Casa Blanca como primera dama, tenía calculado que regresaría por la puerta grande. Una estancia necesaria por el Senado, y de ahí su traslado a la cumbre: la primera mujer presidenta de Estados Unidos. Era cuestión de paciencia y de esperar que George W. Bush terminara de rematar el prestigio de los republicanos.
Sin embargo, sus cálculos no fueron tan precisos. La aparición de un elemento inesperado se interpuso en sus sueños presidenciales. Barack Hussein Obama, un senador negro de 46 años, con toneladas de carisma, una oratoria impresionante y una historia personal de novela, se ha convertido en el hombre de sus pesadillas.
Pero no por gusto Clinton es una experimentada en política. Cuando todos la creían acabada, casi moribunda, e incluso le aconsejaban que podría dejar la campaña, Hillary pudo detener la 'obamamanía'. Por lo menos por ahora.
Sus recientes victorias en Texas, Ohio y Rhode Island, en el llamado Minimartes, le dieron el oxígeno que necesitaba para poder respirar lo suficiente y seguir hacia su propósito.
Aunque muchos analistas estadounidenses consideran que más que una victoria matemática ha sido una victoria moral, le ha dado la energía que necesitaba para no terminar derrotada antes de tiempo.
UNA CAMPAÑA ESTRATÉGICA
Hillary Clinton llegaba a las elecciones de este martes en seria desventaja. En el Supermartes del 5 de febrero, donde se jugaban buena parte de los delegados, ella venció en los estados más importantes como Nueva York, California, Nueva Jersey, Massachusetts, Oklahoma y Nuevo México. Pero Obama ganó en más estados, sobre todo los del medio oeste, centro y sureste del país.
Tras el Supermartes vino la debacle. Barack Obama empezó a obtener victoria tras victoria, hasta hacerse con 11 estados más. Si bien no eran los que entregaban más votos, generó una tendencia. Obama era una ola incontenible y había que detenerlo.
El reto vendría en Texas y Ohio. El primero es el estado más grande del país y donde se concentra gran cantidad de votantes hispanos, un electorado regularmente favorable a los Clinton. El segundo es un estado industrial, deprimido económicamente y afectado, según sus trabajadores, por el Nafta (tratado de libre comercio con México y Canadá).
Hillary apeló a su experiencia y no cesó de bajar el ímpetu de Obama diciendo que sus discursos no tenían sustancia y que lo que necesitaba el país era una persona que trabajara y no que hablara bonito.
"Shame on you, Barack Obama!" (¡Avergüénzate, Barack Obama!"), le dijo en una presentación ante la prensa por unos volantes repartidos por la campaña de su rival, donde cuestionaba la propuesta de Clinton sobre el sistema de salud universal, otro de los temas que estuvo en debate en las últimas semanas.
Pero el ataque al senador de Illinois no quedó ahí. La filtración a la prensa de unas fotos de Obama vestido con atuendos musulmanes durante una visita a Kenia puso más leña al fuego. Cuestionamientos sobre el apoyo económico que recibió de Antoin Rezko, un empresario acusado de corrupción y, sobre todo, la revelación de que uno de sus asesores se comunicó con el Gobierno de Canadá, en un intento de poner paños fríos a la propuesta del senador de renegociar el Nafta, abonó en contra del que podría convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos.
"Su campaña en esta última etapa ha sido negativa y tuvo éxito", expresa Steve Ramírez, analista político y agregado cultural adjunto de la Embajada de Estados Unidos en el Perú. "Él ha recibido apoyo de la clase media, los jóvenes y la comunidad afroamericana. Ella en la comunidad latina, la gente de más edad y pobre del Partido Demócrata. En Ohio la economía está sufriendo, y ella se enfocó en ese tema y pudo mantener el apoyo de ese estado hasta el final", agrega.
LOS FRÍOS NÚMEROS
La incisiva campaña de Clinton jugó a su favor y pudo sacarse el clavo. Sin embargo, las cosas están lejos de parecer sencillas para Hillary.
La diferencia que ha obtenido ha sido mínima y no ha logrado remontar lo suficiente para superar a Obama en el conteo. "Ella ganó en tres estados, pero esta es una competencia sobre delegados. Hace una semana la diferencia entre ambos era de 98 delegados, a favor de Obama", precisa Ramírez. Ahora, la diferencia es de 105.
Y esto no queda ahí. Obama, al mismo tiempo, está recabando poco a poco más apoyo de los superdelegados, aquellos funcionarios del Partido Demócrata que no son elegidos por votación popular, pero que sí tienen la facultad de optar por cualquiera de los precandidatos.
Es ahí donde estará la verdadera pelea. Hasta el momento, ella lo supera en este conteo (242 versus 209, según "The Washington Post"), pero según Ramírez a Obama le bastaría el compromiso de otros 75 superdelegados para ganar la nominación del partido, designación que se realizará en agosto. "Hillary sabe que no puede ganar sin los superdelegados, por eso ella deberá convencerlos de que Obama no puede ser el candidato demócrata", apunta.
EL OTRO FRENTE
Mientras que el Partido Republicano (GOP, Grand Old Party) ya tiene a su designado para la pugna principal, John McCain, los demócratas siguen enfrentándose en una lucha que parece no tener fin.
Y ese es el temor de los demócratas, de que su partido se desgaste antes de tiempo cuando aún falta la competencia principal: las elecciones presidenciales de noviembre. "Los republicanos están muy contentos de ver todo esto, pero están contentos, en especial, con el hecho de que Hillary siga en la contienda", apunta Julio Carrión, profesor peruano de Ciencias Políticas en la Universidad de Delaware. Para él, Obama tiene cierto atractivo entre algunos republicanos e independientes y le haría la pelea más complicada a McCain, que es resistido por los sectores más conservadores del partido.
Hasta ayer, el sitio web sobre encuestas "Real Clear Politics" estimaba que Obama derrotaría a McCain por 5 puntos, mientras que Clinton solo le sacaría 0,7% de ventaja. La pelea tiene para rato y, como nunca, cada voto será decisivo. La próxima elección esperada será la de Pensilvania, el 22 de abril, donde se juegan 188 delegados.
Ambos precandidatos --dignos de una contienda presidencial-- siguen enfrentados y convencidos de que serán los próximos inquilinos de la Casa Blanca. Eso, si el héroe de guerra McCain no tira por la borda todo este titánico esfuerzo.
SEPA MÁS
4Tanto Clinton como Obama deben conseguir 2.025 delegados para ganar la candidatura presidencial del Partido Demócrata.
4Al cierre de esta edición, Barack Obama tiene 1.567 delegados, mientras que Hillary Clinton ha conseguido 1.462.
4Diez estados faltan participar en las primarias, además de Puerto Rico, cuya votación podría convertirse en decisiva si es que los precandidatos no logran el número requerido de delegados.
4Michigan y Florida están exigiendo que se tomen en cuenta a los delegados elegidos en las primarias realizadas en enero, pese a que el partido los sancionó por haber adelantado la fecha de los comicios.
4En esos estados, Hillary Clinton salió vencedora.