Por Alberto Pascó-Font [Economista]
Algunas cifras ilustran la diferencia entre recurso y producto turístico. Mientras que unos 720.000 turistas visitaron Machu Picchu durante el 2006 (70% extranjeros), Kuélap fue visitada por menos de 7.000 personas y solo 30% eran extranjeros. En ese sentido, una ley que promueva la inversión privada para infraestructura turística es una buena iniciativa. Sin embargo, no es suficiente.
Para visitar Choquequirao se necesita un buen albergue y buenos restaurantes cercanos. Pero también se necesita una vía de acceso en buen estado, energía y otras facilidades. Y ambos recursos deben ser brindados en forma simultánea. Un buen hotel al que no se puede llegar no es suficiente para convertir a Kuélap o a Choquequirao en un producto turístico. Un buen aeropuerto o un camino asfaltado tampoco son suficientes para disfrutar de estos recursos. En turismo, la conjunción y complementariedad de la inversión es importante. Por ello, el Estado debería pensar en mecanismos para fomentar la coordinación y la infraestructura pública necesaria alrededor de un recurso turístico. Y estos mecanismos deberían ser optativos para cada zona que cuente con recursos turísticos.
Me imagino diferentes gobiernos locales o regionales asociados con inversionistas privados, concursando por recursos públicos para dotar de infraestructura a un recurso de su zona. Aquellos que no quieran desarrollar sus recursos por miedo o desconfianza a la inversión privada no tienen que hacer nada. Los recursos son escasos y es mejor asignarlos a zonas motivadas y que creen en un trabajo coordinado entre el sector público y el privado. Aquellos que realizan los esfuerzos de coordinación necesarios deberían recibir recursos nacionales que refuercen su iniciativa y permitan que esta se concrete. En el 2006, el Ejecutivo creó un fondo de infraestructura regional (Fondo de Promoción de la Inversión Regional y Local , que nació con S/.650 millones) que en parte podría ser canalizado para este propósito. Convirtamos parte de los recursos que nos ha traído el 'boom' internacional de precios en un nuevo recurso que nos permita dar rentas en el futuro cuando llegue el momento de las vacas flacas.