LA RECONSTRUCCIÓN
Por Jorge Ruiz de Somocurcio. Arquitecto
Cuando Aldo Guevara, alcalde de Ocucaje hizo su presentación en la audiencia de El Comercio en Ica, el 23 de febrero, a nombre de la AMUPAT --que agrupa a todos los alcaldes de las ciudades afectadas por el terremoto-- expresó un sentimiento que hicieron suyo los más de 500 asistentes: la reconstrucción no camina como debe ser.
Este es desgraciadamente el resultado anunciado de un modelo de reconstrucción totalmente centralista, sin liderazgo, ni plenas competencias y recursos, alejado de las autoridades locales y de la población. En seis meses aún no se ha culminado la remoción de escombros. Se ha aprobado solo el 7% del gasto que se necesita y para las 75.000 viviendas afectadas se han autorizado solo 12.000 créditos. Aquí el Gobierno tiene una bomba de tiempo a las puertas de Lima y desactivarla pasa por descentralizar la reconstrucción ¿Cómo?
i) Un nuevo marco legal que traslade a las regiones y gobiernos locales competencias intersectoriales y recursos. Con la debida fiscalización y con apoyo técnico. ii) Un presupuesto completo para la reconstrucción. No a cuenta gotas como es hoy ni con la mano extendida esperando la generosidad internacional o local. Esta ya fue. Se requieren US$700 millones según el propio Forsur, que deben estar en una instancia ad-hoc que no sea un freno para el gasto. A cargo de un directorio de alto nivel (rentado) que autoriza los egresos. iii) Formulación de un plan maestro con metas y plazos como parte del plan regional. En el sur no hay desarrollo sin reconstrucción. La reconstrucción no es una simple rehabilitación urbana que se hace paso a paso. En la reconstrucción los ejes más importantes se trabajan paralelamente: vivienda, servicios, e infraestructura. Y el más importante, culminada la emergencia es la vivienda. Pero la vivienda definitiva, no la temporal, con participación de la inversión privada y con un subsidio mayor a los S/.6.000 porque este no alcanza para un núcleo básico con los actuales costos. iv) La reconstrucción, lo es también de la cultura, la identidad, la esperanza, la dignidad. Se reconstruye incorporando a la sociedad civil de cada localidad y a los vecinos; en lo que puede ser un formidable proceso movilizador. Con respeto por los afectados. Desgraciadamente no se ha producido nada de eso.
Al ritmo que se va, en el que no se ha avanzado ni el 5% de la reconstrucción habría que esperar 10 años para terminar un trabajo que no tomaría más de tres como ha ocurrido con tragedias similares.
La reconstrucción no depende solo de los iqueños. Sin recursos y planes no hay reconstrucción aquí ni en ningún lugar del mundo y esa es una decisión de Estado. Son 430.00 damnificados que ponen a prueba la capacidad de respuesta del país.