Por Martín Reaño [Economista]
Los bancos provinciales en China ya cortaron el financiamiento para nuevas inversiones, previendo una contracción en la demanda. En la India, los desarrollos inmobiliarios se estancaron y la industria de servicios --que creció a ritmo vertiginoso-- se detuvo de pronto y se ha concentrado en las áreas de menor valor agregado. Esta historia ya la conocemos. Así se gestan las grandes crisis económicas. Y si esto nos sorprende, es que no hemos aprendido de la historia. Después de una bonanza viene una crisis. Mientras mayor sea la bonanza, más profunda es la crisis. ¿Afectará al Perú? Sin duda. ¿Será una catástrofe para nuestro país? No. Los fundamentos de nuestra economía no han sido tan sólidos desde hace 35 años.
Lo que debemos esperar es que algunas empresas se vean más afectadas que otras. El momento de actuar es ahora. No cuando estemos con la crisis encima. Si hubiera que decidir qué hacer para prepararse para la crisis, sugeriría cinco estrategias básicas:
i) Mantenga un nivel de deuda sano. Esto no quiere decir que la empresa no deba tener deuda. El servicio de la deuda debería poder cubrirse inclusive con un descenso importante de las operaciones. ii) Migre a compensación variable. En vez de subir sueldos, hay que diseñar esquemas de pago variable que no incrementen los gastos fijos de la empresa. Atarlos al flujo de caja suele ser una buena idea. iii) Deshágase de capacidad ociosa. Equipos y activos en general que no se usen serán difíciles de vender durante la crisis. Identifíquelos y véndalos ya. iv) Desinvierta en líneas de rentabilidad marginal. Esto no solo le permitirá enfocarse en lo que genera más riqueza, sino que liberará fondos para invertirlos donde más conviene. v) Limpie la cartera de clientes. Cuando las cosas aprieten, esos clientes que pagan tarde, que exigen mucho descuento o servicios especiales, no podrán ser mantenidos
Pero de todo esto, quizá lo más importante es que hay que empezar ya.