COLOMBIA. Festival Iberoamericano de Teatro
BOGOTÁ [EFE]. Tal y como sucedió hace veinte años, el cantante colombiano Carlos Vives dio el sábado el pistoletazo de salida para el XI Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá (FITB), el encuentro de artes escénicas más grande del mundo, con un concierto gratuito ante 60.000 personas en la plaza Bolívar de Bogotá.
A partir de la noche del viernes, y durante un total de diecisiete días, 65 compañías de 41 países (el Perú incluido, representado por la obra "La celebración", dirigida por Chela de Ferrari) y 171 formaciones colombianas expondrán sus obras en 21 salas de la capital, 5 coliseos populares, 20 parques, la Plaza de Toros, el coliseo El Campín, el recinto ferial de Corferias y en la Catedral Primada.
Aunque la lluvia y el granizo obligaron a posponer para ayer el desfile de las más de treinta comparsas y de los más de 3.600 artistas que participarán en el festival, en los alrededores de la plaza de toros Santamaría, punto de partida del recorrido, centenares de personas desafiaron el clima para ver a grupos de zanqueros, malabaristas y saltimbanquis realizar sus números.
También, en la avenida Séptima, una de las principales arterias de Bogotá, y en otros puntos de la ciudad, se formaron grandes corros de personas para ver las actuaciones callejeras de mimos, payasos y monologuistas que convierten cualquier rincón en un escenario.
La creadora del festival, Fanny Mikey, visiblemente emocionada, explicó que el sentido del encuentro es "traer lo mejor del mundo para aquí, tener la mejor imagen para el exterior y aprender todos de tantas cosas hermosas".
Para esta actriz, nacida en Argentina pero ligada a la escena teatral colombiana desde hace más de treinta años, este encuentro es "una ofrenda de paz que contribuye a la concordia y a la seguridad del país gracias al poder del arte".
El FITB nació en 1988 de la mano de Mikey y Ramiro Osorio para conmemorar los 450 años de la fundación de Bogotá bajo el lema "Un acto de fe en Colombia" y con el tiempo se ha convertido en el encuentro de artes escénicas más grande del mundo por su capacidad de convocatoria, su cantidad de funciones y la diversidad de géneros.
Para este año, los organizadores de este festival bianual esperan superar las cifras de hace dos años, cuando lograron que la ocupación de las salas fuese del noventa por ciento, pues más de dos millones de personas asistieron a alguno de los espectáculos del festival.