Se habría llegado a un acuerdo parcial sobre propuestas de ÁDEX. Los exportadores piden elevar la meta de inflación y reducir la tasa del BCR
Por Luis Davelouis Lengua
La Asociación de Exportadores (ÁDEX) presentó ante la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) una serie de propuestas para controlar la caída del dólar frente al sol y ayudar así a eliminar o contrarrestar la presión a la baja que existe sobre el tipo de cambio mediante operaciones de mercado, realizadas coordinadamente entre el Banco Central de Reserva (BCR) y el Ministerio de Economía, para alcanzar la estabilización del tipo de cambio real.
Dentro de las ocho propuestas se observan solo dos novedades respecto de lo ya presentado por el gremio exportador: elevar la meta de la inflación de 2% a 3% con un margen de más o menos 1%, y reducir la tasa de referencia del BCR de manera que se acerque o, al menos, no se aleje más de aquella de la Reserva Federal de EE.UU.
La lógica de esta medida sería la siguiente: al elevar la meta de inflación, el BCR no tendría que preocuparse más por elevar su tasa de referencia (restringir el estímulo monetario) para mantener la meta vigente de 2% (más o menos 1%) de inflación.
Así, siempre según la lógica de la propuesta de los exportadores, podría rebajar su tasa de referencia como instrumento para manejar la política cambiaria, lo que reduce la brecha con la tasa de la FED y hace menos atractivos los capitales de inversión de corto plazo que apuestan contra el dólar, presionándolo a la baja.
El pedido final se presentaría esta semana al Poder Ejecutivo.
El gerente de estudios económicos del Scotiabank, Guillermo Arbe, sostuvo que "el BCR no puede bajar la tasa de interés ni elevar la meta de inflación dada la coyuntura actual, pues estamos entrando en una etapa de inflación mundial que también afectará al Perú". Afirmó que bajar la tasa es "simplemente inconcebible" y que el debilitamiento del dólar frente a otras monedas y commodities continuará mientras EE.UU. siga con una política económica expansiva.
"La caída del dólar es una preocupación real que yo comparto, pero hay muy poco que se pueda hacer internamente para revertirlo sin generar distorsiones. En todo caso, el problema no es la tendencia, sino la velocidad de la caída, y eso sí debería cambiar a partir de mayo", comentó Arbe.
Por su parte, el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, quien además alzó su voz para respaldar el llamado de atención de los exportadores sobre el problema de la competitividad cambiaria, opinó que elevar la meta inflacionaria no debería traer consigo una baja de la tasa, sino todo lo contrario.
"Que el tipo de cambio se fortalezca pondría a las empresas en una situación más difícil. Subir la meta de inflación no resuelve nada, sino reducir costos y ser más competitivos y ojalá contar con un tipo de cambio más favorable, pero la propuesta no es buena y dudo que vaya a haber mucha gente a favor de ella", comentó.
En la Confiep no se habría alcanzado consenso alrededor de esta propuesta ni a la de gravar a los capitales de corto plazo.
VIEJOS CONOCIDOS
Las demás propuestas son viejas conocidas: que el BCR continúe sus compras de dólares para controlar la volatilidad; recortar el gasto fiscal y elevar el superávit; prepagar agresivamente la deuda externa; permitir el pago de impuestos en dólares a los exportadores y gravar el capital de corto plazo. El economista Roberto Abusada sostuvo que ha quedado demostrado en el mundo que esta última medida no ha funcionado y que "existen cien maneras de evadirla".
Arbe dijo que permitir el pago de los impuestos en dólares traería una reducción en la volatilidad del dólar y también traslada el riesgo cambiario desde los exportadores hacia el Estado, lo que es innecesario, ya que el dinero de los impuestos es de todos los peruanos.
Tipo de cambio e inflación
La verdadera relación entre el tipo de cambio y la tasa de inflación no es del todo evidente para el común de las personas, dado que, a mediados de la década del 80 el dólar se convirtió en un refugio de ahorro y un preservador de valor frente a la subida de los precios. Hasta hace no mucho se seguía pensando de esa manera.
En realidad, inflación y tipo de cambio están intrínsecamente ligados: si el dólar sube y el sol pierde valor, los componentes importados de los precios de bienes y servicios en general se hacen relativamente más caros. Es decir, si el sol se depreciara, el precio del petróleo subiría y, por lo tanto, el de las gasolinas y el diésel también. Si así fuera, dado que el petróleo y sus derivados son insumos para la producción de energía, el precio de esta para hogares e industrias también se elevaría.
Y así con todos los productos importados cotizados en dólares: alimentos, aceites y harinas utilizados para producir pan, alimento balanceado para animales e insumos para el agro, por mencionar unos cuantos. La inflación es consecuencia de la subida de precios.
Hoy sucede lo contrario, pese a que los precios internacionales están al alza. Un sol fuerte ha permitido, entre otros factores, que la inflación no sobrepase el 4%. Gracias a ese fenómeno, los precios de los productos importados no se han incrementado y no han influido en la inflación.