¿Hasta cuándo? Nuevamente se ha puesto en tela de juicio, con abundantes, consistentes y escandalosas evidencias, el gravísimo daño que causan los programas de Laura Bozzo a la ética, a la imagen de los peruanos en el exterior y a los niños a quienes manipula inescrupulosamente.
¿Cómo se puede seguir tolerando un programa que pinta sesgadamente a los peruanos como violentos, ignorantes, sucios y lumpenescos, como si fuéramos una sociedad donde prima el grito y el golpe por encima de la ley y el respeto? Eso es lo que transmiten esos programas, a través de ruidosos testimonios pagados o teatralizados, que se retransmiten vergonzosamente en Estados Unidos y otros países.
Peor aun, el Ministerio Público le ha abierto una investigación por transmitir testimonios de niños supuestamente abusados y sin proteger su identidad, lo que es muy grave y penado por la ley.
Bozzo ha vuelto, pues, con el mismo estilo polémico, pero rayano en el escándalo y eventualmente hasta en el delito, lo que merece por lo menos la vindicta pública.