Construida sobre un terreno de 5.587 metros cuadrados, sus 23 pisos de alto hacen que la torre Trecca, propiedad de Essalud, jamás pase desapercibida. Pese a ello, esa imponente estructura se encuentra deshabitada y en abandono desde hace más de dos décadas.
Sin embargo, la historia de este antiguo, pero no menos formidable inmueble situado en la avenida Arenales, en Jesús María, puede tener un final feliz. El próximo 14 de abril se realizará la subasta pública con el fin de vender esa edificación al postor que ofrezca el mayor monto de dinero por su adjudicación.
El precio base de ese inmueble es de S/.20'500.000 y, según Fernando Barrios, presidente ejecutivo de Essalud, el dinero que se obtenga será destinado a inversiones de infraestructura y equipamiento médico para los hospitales de la institución a su cargo. "Lo que intentamos es reubicar los recursos que tenemos para fines realmente útiles", comentó.
Pero no es la primera vez que Essalud intenta vender este inmueble en desuso. En octubre del año pasado también se hizo público un anuncio para ofrecer el edificio a un precio inicial de US$10 millones. En aquella oportunidad fueron once los grupos económicos --entre ellos una firma española y otra chilena-- los que se mostraron interesados en comprar la torre, pero al final ninguno propuso monto alguno.
EL FIN DE UNA LEYENDA URBANA
La edificación que no cuenta con puertas, ventanas ni acabados se decidió levantar en 1969, pero dos años después se suspendió el proyecto. Luego, a principios del segundo gobierno de Fernando Belaunde, se retomó la construcción, aunque esta vez se volvió a paralizar por completo en 1985.
La paralización de los trabajos generó una serie de rumores sobre supuestas fallas estructurales en el edificio. Nada más lejos de la verdad. Fernando Barrios recordó que en 1999 la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) hizo un estudio que demostró la gran calidad y resistencia de la construcción y en febrero de este año el Ministerio de Vivienda determinó que, dependiendo del uso que se le dé, solo se debe realizar algunos trabajos de reforzamiento mínimo en el inmueble, sin que ello signifique que este sea inhabitable.
Esto fue corroborado por Javier Piqué del Pozo, decano del Consejo Departamental de Ingenieros de Lima, quien, siendo entonces profesor de la UNI, hizo el estudio del inmueble. "Se trata de un edifico de una estructura que está bien hecha", señaló a El Comercio.
Por su parte, Ricardo Malachowski Benavides, quien diseñó la obra, sostuvo: "El edificio fue hecho con concreto de primera calidad y no tiene errores arquitectónicos... Por eso pienso asistir a la subasta para despejar las dudas que tengan los posibles compradores de la torre".