ANIVERSARIO. Ayer celebró sus 50 años
PARÍS [AGENCIAS]. Oscurecido por una familia con luz propia, Albert Alexandre Louis Pierre Grimaldi ha desarrollado una gran parte de su vida en medio de la discreción.
Su padre, el príncipe Rainiero, y su madre, la actriz estadounidense Grace Kelly, dieron lustre y 'glamour' al principado, mientras que sus hermanas Carolina y Estefanía daban que hablar por sus amoríos.
A la sombra de todos ellos, Alberto se ocupó de estudiar y de formarse para suceder a su padre, lo que ocurrió en abril del 2005 con la muerte del veterano jefe de Estado.
Por primera vez todos los focos se dirigieron al nuevo príncipe, que en tres años de gestión ha mantenido algunas de las líneas directrices de su padre en el sentido de mantener al pequeño Estado como foco financiero y turístico de alto nivel. Además, ha puesto énfasis en el respeto al medio ambiente y, en lo económico, por la transparencia.
Esa apertura, no obstante, no se ha producido en el plano personal, al menos en lo relativo a su eventual boda con Charlene Wittstock.
El rumor más reciente lo publicó la revista francesa "Point de vue", que anunció que habría matrimonio en setiembre. La información, sin embargo, fue desmentida por el principado, lo que no quiere decir que Alberto no tenga planes de matrimonio. De hecho, el príncipe ha expresado su deseo de casarse y tener un hijo que lo suceda.
El príncipe monegasco tiene ya dos hijos de relaciones esporádicas, pero la Constitución de su país solo reconoce el derecho a la sucesión al trono a los hijos nacidos de un matrimonio, que en Mónaco debe ser siempre en una ceremonia religiosa.
El afable príncipe, muy apreciado por su pueblo, mantiene así la incertidumbre acerca de su futuro, lo que nutrirá las especulaciones.