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CARTA DEL FIN DEL MUNDO

La última década

Por Maki Miró Quesada

La década de los cincuenta años es la década en la que ninguna mujer quiere entrar y después ninguna quiere salir. Admitimos sin problemas tener cincuenta y cinco años pero ¿sesenta y tres? ¡Agg! ¿Por qué será que los sesenta años parecen más definitivos y envejecedores que ninguna década anterior? Debe ser porque después de los sesenta nos tocará soplar setenta velitas y eso no le hace gracia a nadie. ¿Acaso los sesenta golpean por igual a hombres y a mujeres? Si nos fiamos de la respuesta que me dio hace un par de años mi compadre y buen amigo de Key Biscayne, "la década de los cincuenta años es la última en la que uno está seguro de entrar y de salir", la respuesta es definitivamente sí. Aparte de la posibilidad de que la década de los sesenta años sea la última que nos toque vivir --muy mal programa para los que se despiden en esa edad porque la expectativa de vida hoy ronda los ochenta años-- la alternativa de seguir vivitos pero con cero poder de seducción tampoco es como para alegrarse. Uno pierde sí o sí.

¿O no?

La sabiduría popular ha declarado que 'los sesenta son los nuevos cuarenta', lo cual a primera vista parece correcto, sobre todo cuando en los sesenta años están Julie Christie, Diane Keaton y Twiggy, todas aún regias y admiradas. También ayuda que los cuarenta años --esa edad en que las mujeres entraban irremediablemente en el ocaso de su vida femenina-- se ha vuelto la nueva edad para ser mamá por primera, segunda o tercera vez. Resumiendo, 'los cuarenta son los nuevos veinte' o en el peor de los casos 'los nuevos treinta', que tampoco está mal.

Mirado de cerca, parece que la vida nos regaló dos décadas más de juventud. Hay varios factores a los cuales se le atribuye el fenómeno. Lo que primero salta a la vista son los avances de la medicina moderna, pero también están los cambios en la alimentación, la afición al deporte y a la gimnasia. La avalancha de mujeres que compiten y triunfan en la vida económica y política de los países es imparable y todos sabemos que nada da más vida y juventud que la vitamina P. Personalmente creo que hay otro factor que ha sido determinante para alargar la vigencia de las mujeres y de los hombres que ya entraron en los sesenta y esto es el fenómeno conocido como el 'baby-boom'. Hace muchos años se detectó un bolsón demográfico importante creado por el número inusual de bebes que nacieron al final de la Segunda Guerra --entre los que me cuento-- y se vaticinó que cada vez que los 'baby-boomers' llegaran a una edad determinada influirían en todo y tendrían un impacto social mayor que cualquier otro grupo humano; algo así como la generación asteroide. Los 'baby-boomers' somos responsables de los Beatles, la minifalda, la conquista de la Luna, la liberación femenina y el fin de la discriminación racial, entre otras cosas. "Not bad".

El empleado de Correos toma el sobre y me pregunta: "¿Carta certificada o normal, señorita?" (¿Viste? Qué tipo tan encantador, uno finalmente no está tan mal,). "Normal, nomás", contesto, toda sonrisas. Se voltea, pesa el sobre y me dice:

"Serían tres pesos, señora". (¿Y qué le pasó a este idiota? ¿En diez segundos envejecí veinte años? Lo odio.)

Mi amiga Antonia, mirando una foto de hace un tiempo atrás, me comenta: "Me gustas más con el pelo largo, se te ve más joven". ¿Qué le voy a decir? La foto en cuestión tiene cinco años, el largo del pelo no tiene nada que ver.

Por eso me quedo con lo que dijo Hillary durante su campaña: "Los sesenta no son los nuevos cuarenta, los sesenta son los nuevos sesenta".

¡Dales duro, Hillary!

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