Por Antonio Orjeda
Antonio nació en España y se casó aquí con la limeñísima Paola. Siete años atrás le obsequiaron una bolsita de maca. Probó y constató su poder. Diseñador de páginas web, decidió ponerla en venta. Una chilena se la compró y empezaron los 'problemas'. Paola dejó para siempre la que hasta entonces había sido su vida laboral. Se convirtió en el motor de Andina Real, la tienda virtual a través de la cual, junto a Antonio, le vende productos 100% peruanos a todo el planeta.
¿Es cierto que entre sus clientes tiene a actores de Hollywood?
No solo a actores, el alcalde de Barcelona también es nuestro cliente. Fue increíble cuando nos hicieron una orden de compra y, entre los datos, decía: Ayuntamiento de Barcelona. Nos pide maca constantemente, también lo hacen actores, congresistas... Ahora, para mí, no es transcendental que me compre alguien de Hollywood, eso no es más que una anécdota.
La historia de ustedes, igual que la de muchas empresas, nació de la casualidad: porque alguien les obsequió una bolsita de maca tostada.
Sí. Mi esposo ha estado siempre metido en lo que son las tiendas virtuales, un día vino una persona y le obsequió el producto, lo probó y, a raíz de eso, como él no es peruano, me consultó sobre la maca. Yo conocía muy poco. Me empapé en el tema. Y como he estudiado ingeniería pesquera --y me he especializado en procesos--, dije: si sé procesar un alimento que se deteriora rápidamente (el pescado), yo puedo procesar cualquier producto; y como además estoy diplomada en medicina natural, me lancé a procesarlo.
Es usual, sin embargo, que las oportunidades pasen por nuestras manos, frente a nuestros ojos, y que las dejemos pasar.
Es cierto, y peor aún en mi caso, que tenía la idea fija de seguir en lo mío.
Si su esposo no fuese español, seguramente usted no le habría prestado atención a los favores de la maca.
Claro. Yo había dejado de ser asesora del viceministro de Pesquería, había llegado a un punto muy alto en mi carrera y la pesca no pasaba por un buen momento económico. Yo me veía un poco sin piso. Quería hacer algo mío, y justo ahí apareció esa oportunidad.
Empezaron vendiendo productos de otros. Si estaban bien así, ¿por qué se mandaron a crear productos propios?
Por necesidad: porque nuestra marca estaba entrando al mercado, la gente reconocía a Andina Real, pero se le estaba enviando los productos de otra gente. Además, nosotros queríamos lograr un producto premium, al que pudiéramos controlarle todos los parámetros.
Ahí entró a tallar su oficio.
Exacto. Mi profesión, mi experiencia en calidad, en todo; y fuimos sacando los productos uno a uno. Era increíble: ¡era el cliente el que nos iba diciendo qué sacar!
Han enviado productos incluso al África.
Nuestra página virtual está diseñada para llegar a todos los países. Nuestro éxito se debe a eso.
No solo a eso. No basta con tener una tienda virtual, ustedes han tenido que cumplir controles de calidad.
Tenemos todos los registros y las certificaciones de calidad del Perú, tenemos el control FDA (de la Food and Drug Administration) de Estados Unidos, hemos pasado el control de Japón que es bien estricto y el de Alemania, que ese sí es ya ¡superestricto! Nunca he tenido un reclamo, un problema.
Pero han tenido que cometer errores.
Sí, hemos tenido que perfeccionar mucho, que unirnos a otra gente, porque nosotros no tenemos una planta para desarrollar cada producto.
Estamos asociados a productores de maca, lo mismo que a quienes tienen plantas productoras, muchos de los cuales empezaron con nosotros como humildes agricultores y ahora tienen plantas de acero inoxidable. Porque nosotros solos no lo hemos hecho, sino al unirnos y trabajar con otra gente en el mismo sentido: el de la calidad.
Esa debe ser ya una satisfacción adicional.
Para mí, sí. Mi idea siempre ha sido que mis proveedores y todos los que producen junto conmigo sepan lo mismo que yo: sobre calidad, normatividad... Porque no todos tienen la oportunidad de capacitarse. Algunos incluso me han dicho que quieren vender maca por su cuenta. Perfecto, les digo, y les marco el camino --hacer su examen microbiológico, sacar su registro sanitario...-- porque de lo contrario no van a ser nadie: su producto va a llegar al extranjero y se lo van a regresar.
Eso no es común: quienes saben no suelen compartir sus conocimientos.
Sería mezquino no compartir. El Perú ofrece tantas oportunidades, que hay para todos.
Así como ustedes se han unido a otros para llevar productos al extranjero, ¿cómo ha funcionado la unión con su marido a partir de esta experiencia? Antes de esto, usted era una especialista en temas pesqueros y él un diseñador de páginas web.
Cuando entramos aquí, sucede algo curioso: yo no lo considero mi esposo dentro de la empresa. Él tiene su gerencia y yo tengo la mía. A veces no nos vemos en todo el día, simplemente coordinamos aspectos. Lo hemos sabido separar muy bien: es como se debe llevar una empresa cuando los dos trabajan dentro. Ya en la casa es otra cosa, es otro mundo. Aquí cada uno tiene su valor: no es que uno sea más que el otro.
Él dice que usted es: el poderoso motor del negocio.
Me llama el motor porque yo trato de engranar todo: producción, control de calidad, ¡yo verifico hasta el embarque! Trato de ponerle mi sello a todo.
No en vano acaba de ser seleccionada como una de las dos peruanas que viajarán a Washington para un foro de mujeres líderes que organiza la revista "Fortune".
He tenido la suerte... ¡Es un honor! No pensé que siquiera me fuesen a nominar. Cuando esto ocurrió, para mí era suficiente y, hace unos días, me dieron la noticia...
¿En realidad cree que ha sido suerte?
Yo me he esforzado muchísimo, pero considero que hay mujeres muy eficientes en el Perú que también hubiesen podido merecer ese honor.
Un detalle curioso es que ha sido elegida desde Washington y uno de sus productos es la harina de hoja de coca, una planta tan satanizada.
La comercializo localmente, no en otros países porque yo respeto las convenciones. Además, no la comercializo para el chacchado o alguna otra práctica cultural, sino por su aporte medicinal. ¿Por qué? Porque mi producto estrella es la maca, que aporta energía y calcio, pero yo no se lo puedo recetar a hipertensos. Sin embargo, investigando descubrí que la hoja de coca cumplía las mismas funciones y que sí se la puedo dar a mis clientes hipertensos. Por eso inicié la venta local.
Usted ha estudiado la planta. ¿Cómo entender que en el país aún no reconozcamos su valor?
Tiene muchísimos poderes. Es una fuente de calcio impresionante. En los geriátricos hay muchos ancianos que la están probando, que no podían caminar y que ahora, gracias a la hoja de coca, lo están haciendo... Yo entiendo que se combata el narcotráfico, pero debería encontrarse otros mecanismos, sin llegar a satanizarla.
Se viene el foro en Washington, ¿qué expectativas?
Muchísimas. Van a ir empresarias de diferentes rubros, y para mí siempre es importante enriquecerse con todas las experiencias. Va a estar presente Wal-Mart (la gigantesca cadena minorista), y eso me conviene: podría ofrecerle algunos de mis productos, que conozcan el Perú a través de mis productos.
Empezaron el 2001. ¿Se han sentado a pensar en que todo empezó porque les regalaron una bolsita de maca?
¡Es que fue así! Se la obsequiaron, él dijo: vamos a probar (en Internet) y se la compraron y empezaron todos los líos: cómo enviamos, qué hacemos, qué papeles necesitamos... ¡porque nosotros no sabíamos nada! Pero, al final, todas las experiencias sirven.
¿O sea que una bolsa de maca cambió su destino?
Sí. Yo estaba en otro rubro, es más, ahora me dicen: regresa; me quieren contratar, pero yo ya no quiero volver. Mi mundo es este. Yo, aquí, he encontrado la felicidad: trabajo tranquila, puedo plantear lo que quiera, investigar lo que quiera, no tengo a nadie arriba que me diga que no puedo hacerlo.
Y cuando usted me habla de felicidad, no la vincula al dinero.
No, sino a la satisfacción personal que ahora siento.
LA FICHA
Nombre: Paola Edith González de Villena.
Colegio: Hans Christian Andersen.
Estudios: Ingeniera pesquera de la Agraria, tiene un diplomado en Medicina Natural de la Universidad Norbert Wiener. Está realizando una maestría en Gestión y Dirección de Mypes en la U. San Ignacio de Loyola.
Edad: 35 años.
Cargo: Gerenta ejecutiva de Andina Real.