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Especial. En el 2001, un vecino de Mollebamba denunció por malos manejos al entonces alcalde de ese lejano pueblo: Manuel Sánchez Paredes. Desde esa fecha hasta hoy, dice estar amenazado de muerte

La pesadilla que vive Pedro Villarreal

Por Miguel Ramírez. Unidad de Investigación

En el 2001, cuando nadie se atrevía a mencionar a la poderosa familia de los Sánchez Paredes, Pedro Villarreal Príncipe (40), un humilde poblador de Mollebamba, osó enfrentarse a uno de ellos. Denunció por malos manejos ante diversos organismos públicos al entonces alcalde de ese pueblo, Manuel Sánchez Paredes. Tanta osadía, basada en documentados reclamos, hoy la está pagando caro.

Como se sabe, Manuel, Fortunato, Orlando y Amanda Sánchez Paredes son actualmente investigados por narcotráfico y lavado de activos. Todos ellos han tenido procesos por tráfico de drogas desde los años 80, al igual que sus hermanos mayores Simón y Perciles, quienes terminaron asesinados a balazos, el primero en 1987 en México y el segundo en 1991, en Trujillo.

Todos los días, cuando sale a la calle, Pedro Villarreal lleva en sus bolsillos una copia de la Resolución N° 410-2003-IN-302/P-LLIB/S-TRU-G-DT, que emitió el 6 de junio del 2003 la Gobernación de Trujillo, en la que le otorgaban garantías para su vida por haber sido amenazado de muerte por Manuel Sánchez Paredes.

El Comercio buscó entrevistar a Manuel Sánchez Paredes, pero este se negó. En su reemplazo designó a su abogado José Bueno, quien declaró: "Mi cliente dice que el señor Pedro Villarreal le tiene una fijación personal. Todo lo que dice es falso. El señor Sánchez Paredes nunca lo ha amenazado. Villarreal no tiene ningún rasguño. Mi cliente lo denunció por los infundios que le hacía y le ganó un proceso".

El caso de Pedro Villarreal en su lucha contra Manuel Sánchez Paredes bien se puede comparar con el relato bíblico del pequeño David y el gigante Goliat.

¿Cuándo empiezan sus denuncias contra el señor Manuel Sánchez Paredes?
Nosotros somos paisanos de Mollebamba. El 23 de agosto del 2001 nos encontramos en Tulpo, en la casa de la señora Edith Castillo Flores. Yo llevé pescado salado para venderle al hermano de Edith y allí estaba Manuel Sánchez Paredes con otros amigos tomando unas gaseosas. Me llamaron y también me puse a tomar con ellos. Yo ya sabía que el alcalde estaba realizando varias cosas irregulares. Así que aproveché y lo emplacé. Le pregunté por qué no utilizaba la maquinaria que le había dado Cooperación Popular para realizar obras a favor de la comunidad. Yo sabía que esas máquinas las había utilizado para construir un helipuerto, que solo beneficiaba a su empresa minera.

[La denuncia de Pedro Villarreal resultó cierta. El 10 de diciembre del 2004, la entonces ministra de la Mujer, Ana María Romero, autorizó al procurador de ese portafolio denunciar al alcalde Manuel Sánchez Paredes por apropiación indebida de maquinaria de propiedad de Cooperación Popular. En la Resolución N° 759-2004-Mimdes se relata que en 1999 Coopop entregó en convenio al alcalde de Mollebamba diez máquinas para ser destinadas exclusivamente a la ejecución de obras comunitarias. Transcurrido ese tiempo, y ante las denuncias de Pedro Villarreal, las autoridades comprobaron que la maquinaria se había utilizado en obras particulares y no en beneficio de la población.]

¿Y qué le dijo el alcalde cuando usted lo emplazó por el mal uso de las máquinas?
Me respondió que había gente que hablaba cosas sin fundamento. Yo le insistí que ese helipuerto no servía de nada para el pueblo, que solo le servía para su provecho. En Mollebamba todos somos pobres y con las justas tenemos dinero para trasladarnos en la tolva de los camiones. Fíjese, este señor es tan injusto que en Mollebamba Foncodes hizo un proyecto de agua potable para el pueblo. Pero este señor, con la plata y astucia que tiene, hizo una represa artificial para él. Y mandó a poner dos cañerías. Entonces, cuando el agua viene desde la puna, una cañería va para el pueblo y la otra para su represa artificial. En tiempo de verano, cuando escasea el agua, este señor cierra la cañería del pueblo y abre la otra para llenar su represa artificial.

¿Esto también le reclamó?
Claro. Llegó un momento en que le dije: "Usted es un abusivo".

¿Y qué pasó?
Se ofendió y ordenó a los miembros de su seguridad que me golpearan. Me pegaron y me robaron el dinero que tenía en mi bolsillo. Luego me amarraron las manos, me subieron a una de sus camionetas y me llevaron a la comisaría de Angasmarca, que está a una hora y media del lugar de la agresión.

¿Qué le dijeron en la comisaría?
Allí estaba el teniente Oswaldo Rodríguez Montoro. Él me recibió. Me dejaron allí diciendo que yo era terrorista. Me metieron a un calabozo, pero al día siguiente el mismo teniente me dijo que me fuera. Le dije que había sido injusta mi detención y que me diera algún documento o acta sobre lo que me había pasado y del robo de mi dinero. El policía me dijo que no me preocupara, que el señor Sánchez Paredes le había dicho que él mismo me iba a devolver mi plata. Cuando le insistí por el documento, se enfadó y me gritó que me fuera.

¿Entonces qué hizo?
Me fui a buscar al gobernador de Mollebamba, el señor Mario Zumarán Paredes. Le conté lo que me había pasado y entonces él mismo, ese mismo día, viajó a Tulpo. Allí interrogó a Edith Castillo Flores y a su hermano y ellos le confirmaron lo que había pasado, pero por temor a represalias no quisieron firmar el acta. Sin embargo, hubo otros testigos de la agresión, quienes sí se atrevieron a firmar el documento.

¿Por qué no fue a Trujillo a denunciar lo que le había pasado?
¡También viajé a Trujillo! Pero ninguna autoridad policial quiso asumir el caso. Me dijeron que debía reclamar en la policía de Santiago de Chuco. Todos me pelotearon, nadie quería meterse con los Sánchez Paredes. Entonces me presenté en la Defensoría del Pueblo, y allí sí registraron todo lo que me había pasado. En la defensoría también dejé constancia del manejo irregular que estaba haciendo el alcalde Sánchez Paredes con la maquinaria que le había entregado Cooperación Popular. Y también denuncié que la mayoría de empleados de los Sánchez Paredes (que residía en otras localidades) había hecho irregularmente cambio de domicilio a Mollebamba para votar en las elecciones municipales a favor de Manuel Sánchez Paredes.

[Este Diario confirmó en la Defensoría del Pueblo de esa ciudad que, en efecto, Pedro Villarreal se apersonó a dicha entidad a denunciar estos hechos.]

¿Después de esto insistió en sus denuncias?
Claro. Volví a Mollebamba y convoqué a una junta de pobladores. Más de cuarenta votamos para hacer públicas las denuncias contra el alcalde. Me eligieron a mí para viajar a Lima a entregar memoriales a varios congresistas. Todos hicimos una colecta para comprar mis pasajes a Lima. El gobernador Mario Zumarán Paredes también se ofreció a acompañarme. El 8 de noviembre del 2001 viajamos a Lima y el día 10 fuimos al Congreso.

¿Y qué pasó allí?
Allí ocurrió algo sospechoso. Yo estaba en la cola de la caseta de seguridad y cuando me tocó mi turno entregué mi DNI a un policía que estaba vestido de terno. Segundos después, el agente me dijo que tenía una orden de requisitoria. Horas después me trasladaron al local del Departamento de Requisitorias. Allí recién me dijeron que estaba requisitoriado por terrorismo.

¿Y eso era verdad?
Mentira. Yo había sido injustamente incluido en un proceso por terrorismo en 1988 en Mollebamba, pero el juzgado de Santiago de Chuco, la Corte Superior de La Libertad y la Corte Suprema de Justicia me absolvieron, pues probaron mi inocencia. No tenía ninguna requisitoria, pero alguien maliciosamente había activado una requisitoria en mi contra. Me pasaron a la Carceleta del Palacio de Justicia y luego me enviaron al penal Castro Castro. Yo no sabía qué hacer. Estaba desesperado. Días después llegó al penal un abogado de una ONG de la Iglesia Católica y le conté mi caso. Tres meses después, el 8 de febrero del 2002, mi abogado logró que la Sala Nacional de Terrorismo, Organizaciones Delictivas y Bandas emitiera una resolución en la que decía que yo ya había sido juzgado y absuelto, y ordenó mi liberación inmediata.

[Este Diario tiene en su poder la resolución que absolvió a Pedro Villarreal. Está firmada por los vocales Baca Cabrera, De Vinatea Vara Cadillo y Jimena Cayo Rivera. En el documento se ordena la libertad de Pedro Villarreal y la anulación de sus antecedentes policiales y judiciales.]

¿Y qué pasó con el gobernador Mario Zumarán?
Cuando salí de la cárcel, volví a Mollebamba y allí volvimos a encontrarnos. Zumarán dejó de ser gobernador a mediados del 2002, pero continuamos con nuestras denuncias sin presagiar la desgracia que vendría. El 23 de febrero del 2003 a Mario Zumarán le sucedió una cosa terrible en su casa, que queda en el barrio de La Cruz. A eso de las diez de la noche llegaron unos diez hombres armados con ametralladoras y pistolas modernas. Tocaron a la puerta y su madre abrió. Preguntaron por Mario, pero como él no estaba salieron su hermano Salomón Cristóbal Zumarán y su tío Miguel Ángel Zumarán Návez. Apenas los vieron, los pistoleros les dispararon a quemarropa. Los mataron. Yo creo que los asesinos confundieron a Mario con su hermano, pues ambos son muy parecidos. Fue horrible.

¿Qué hizo Zumarán?
Fue a la comisaría de Angasmarca, sentó la denuncia y responsabilizó por la muerte de su hermano y su tío a Manuel Sánchez Paredes. Mario Zumarán estaba seguro de ello, pues el mismo Sánchez Paredes también lo había amenazado en algún momento. Zumarán también vino a Lima y presentó su denuncia que incriminaba a Manuel Sánchez ante la Fiscalía de la Nación. En Lima no quisieron investigar nada y todo el caso fue derivado a Santiago de Chuco. Un año después, el 29 de marzo del 2004, un fiscal adjunto de la Fiscalía Provincial de Santiago de Chuco decidió archivar la denuncia en contra de Manuel Sánchez Paredes.

[El Comercio obtuvo copia de la Resolución N° 01-2004-MP-FPM.SCH, a través de la cual se archivó la denuncia contra Manuel Sánchez Paredes.]

¿No se ha detenido a ninguna persona por esos asesinatos?
No. A nadie. Mario Zumarán vive ahora amedrentado y aterrorizado en Mollebamba.

¿Cuándo lo amenazó de muerte el señor Manuel Sánchez Paredes?
A mí me amenazó el 20 de noviembre del 2002; es decir, tres meses antes de que asesinaran al hermano y al tío de Mario Zumarán. Yo había regresado de Mollebamba y me encontraba en mi vivienda de Trujillo. Como a eso de las diez de la mañana, a plena luz del día, se apareció Manuel Sánchez Paredes en una camioneta 4 x 4 de color azul. Se bajó y cuando yo salí empezó a insultarme. Allí amenazó con matarme si seguía hablando en su contra. Luego se fue vociferando lisuras. Muchos vecinos fueron testigos de esa amenaza. Fui a la Gobernación de Trujillo y allí denuncié a Manuel Sánchez Paredes y pedí garantías para mi vida. Días después, cuando yo no me encontraba, llegó otra camioneta, bajaron varios tipos y dispararon contra la puerta de mi casa. Eso también lo di a conocer a la gobernación. La investigación sobre la amenaza duró siete meses, y el 6 de junio del 2003 la gobernadora de ese entonces, Edith Fanny Jiménez García, emitió una resolución en la que me otorgaba garantías personales.

Pero Manuel Sánchez Paredes no lo sabía.
Sí. Él fue notificado. Más aun, el 14 de julio del 2003 (un mes después de que me proporcionaron las garantías), Sánchez Paredes apeló la resolución que me favorecía. Pero días después, el 18 de agosto, fue rechazada su apelación y se ratificaron las garantías para mi vida.

[Copias de ambos documentos están en poder de este Diario.]

A pesar de todo lo que le ha ocurrido a usted y al ex gobernador Mario Zumarán, ¿por qué insiste en sus denuncias?
Porque estoy diciendo la verdad. Ahora el alcalde de Mollebamba es Fortunato Sánchez Paredes, el hermano de Manuel, y todo sigue igual. Entre ellos no se van a investigar. En Lima nadie sabe de todo lo que me está pasando y lo que le ha pasado al hermano y al tío del ex gobernador Mario Zumarán. Es hora de que todos lo sepan y las autoridades investiguen de verdad esos crímenes.

Dos crímenes sin resolver
Los asesinatos del hermano y el tío del ex gobernador de Mollebamba, Mario Zumarán Paredes, ocurridos en el 2003, eran hasta ahora desconocidos en Lima.

Y tampoco se sabía que Manuel Sánchez, en ese momento alcalde de ese pueblo, fue sindicado por Mario Zumarán como el instigador de dichos crímenes.

Las pesquisas --según se desprende de la lectura de la Resolución Fiscal N° 01-2004-MP-FPM-SCH-- se centraron en determinar si Sánchez Paredes participó en persona en los asesinatos.

Pero la denuncia que presentó Mario Zumarán fue que Sánchez Paredes habría sido el supuesto autor intelectual.

Las pesquisas balísticas determinaron que los proyectiles usados en los crímenes pertenecían a un arma de fuego tipo fusil automático o semiautomático.

Los peritos le pidieron a Sánchez Paredes que presentara todas las armas que tenía en su poder. Hechos los peritajes, se estableció que las armas de Manuel Sánchez "nunca han sido utilizadas para efectuar disparos". Y fue absuelto.

En el 2004, Manuel Sánchez también fue implicado en el asesinato del entonces alcalde de Santiago de Chuco, Eberth Rojas. En ese caso igualmente fue declarado inocente.

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