KTM incursiona en la construcción de autos de serie con el X-Bow: un auto que combina las características de manejo de motocicleta y de un moderno deportivo
En 1953 la compañía constructora de motocicletas KTM (Kronreif, Trunkenpolz y Mattighofen), además de introducir al mercado austríaco su primera producción en serie, tuvo su primera participación en las carreras locales. Desde sus primeros pasos, la calidad de sus componentes y ensamblajes le auguró a KTM un buen futuro en competencias y desde el 2001 hasta la fecha ha dominado el Dakar, el raid más complicado del mundo.
El X-Bow fue develado por primera vez como Concept en el salón de Ginebra del 2007. El alucinante prototipo, en colaboración con Magna Steyr Fahrzeugtechnik, desarrollaba 220 HP; sin embargo, la versión de serie exhibida este año, en Ginebra, muestra novedades respecto del modelo de presentación. Para empezar el 2.0 TFSI de cuatro cilindros, inyección directa, turboalimentado con intercooler, una variante del propulsor del Seat León Cupra, le permite alcanzar los 241 HP a 5500 rpm y una velocidad de 217 km/h. Esta máquina, que pesa solo 825 kg, alcanza los 100 km/h. en solo 3,9 segundos, lo que en términos de prestaciones y de relación peso-potencia lo coloca junto al Lotus 2-Eleven (256 HP y 670 kg) o al Lamborghini Murciélago (579 HP y 1.650 kg).
La caja de cambios es Volkswagen, manual de seis velocidades, y se prevé que en el 2009 presente la alternativa automática de doble embrague S-Tronic DGS. El X-Bow no tiene puertas, techo ni parabrisas, solo un deflector transparente para el aire que --según KTM-- permite prescindir de calefacción o limpiaparabrisas.