NUNCA VISTO. DESDE LA LEJANA ISLANDIA LLEGA EL ÚNICO CASO SIMILAR
La próxima semana, Juan Carlos Bazalar podría jugar junto a su hijo Alonso. Franco Navarro y Franco Jr. escriben la otra historia de amor filial en el Cusco
Por Pedro Canelo
Cusco. Dentro de una semana, Alonso Bazalar será un futbolista bendecido. Jugará a la derecha del padre. Ya le han dicho, está avisado. El miércoles pasado cumplió 18 años y quedará como jugador libre para firmar por el Cienciano del Cusco y así poder debutar en la Primera División defendiendo al mismo equipo en el que su progenitor es el indiscutible capitán. Valió la pena esperar, será realidad. Llamen urgente a los señores del récord Guinness.
Sin precedentes, la próxima semana en el encuentro entre Minero y Cienciano podría ser la primera vez que en el fútbol profesional peruano jueguen juntos padre e hijo. Incluso, si revisamos archivos de todo el mundo, la referencia más cercana sucedió en la impensada y remotísima Islandia, cuando en abril de 1996 Arnor Gudjohnsen, de 35 años, fue reemplazado por su hijo, que tenía 17 años aquel entonces, en un amistoso de su selección ante Estonia. ¿El nombre del heredero? Eidur-Smari, el conocido 'Madera' que jugó en el Chelsea y que hoy es suplente en el Barcelona.
Alonso debutará a los 18 años y Juan Carlos lo hizo a los 19, en 1987 con la camiseta de Universitario de Deportes. A 'Juanca' siempre le han preguntado lo mismo y su respuesta nunca fue la frase de portada que todos querían escuchar. "No me retiro porque quiero jugar con mi hijo". Aquel es el deseo de un mundo ideal que hasta hoy no ha sido pronunciado.
No lo ha dicho, pero lo deja entrever. A finales del 2007, se anunció el retiro del fútbol de Juan Carlos Bazalar, pero él firmó por seis meses más con el club imperial. Tiempo suficiente para que la sangre llame en una cancha. Ahora sí, ese álbum familiar de los Bazalar Aróstegui, y su historia de emociones persistentes, tendrá retratado un final feliz.
"Alonso, ven un rato. Quieren entrevistarte porque vas a debutar. Te espero en el carro". Al volante no le molesta la fama de su hijo ni que pronto el locutor anuncie en el estadio: "Cambio, sale padre, entra hijo". Por eso lo deja aparecer, no cuestiona la inminente exposición del mayor de sus hijos en los medios. Ya le toca.
Están juntos, se dirigen en el mismo auto después de las prácticas. El padre siempre cuida. "Nuestra relación no ha cambiado. Está cerca el debut y debo mostrar todo lo aprendido. Tengo dos objetivos: campeonar con Cienciano y ser convocado a la selección Sub 20", dice Alonso, una de las cartas que tendrá el equipo cusqueño para sumar en esa Bolsa de Minutos que sigue siendo una deuda para ellos.
DÍA DE FRANCO
Si la historia de los Bazalar es un elogio a la genética (los dos juegan en la misma posición de volante defensivo), el caso de los Navarro podría entusiasmar al más avezado de los científicos. La clonación existe. Los dos se llaman Franco, los dos tienen el ceño fruncido, los dos son delanteros y los dos debutaron en el fútbol profesional a los 17 años. Lo hizo Franco Enrique con el Deportivo Municipal, lo hizo su hijo el sábado pasado, en la goleada del rojo por 4-0 a Sporting Cristal.
Había encontrado un escenario inmejorable. Cristal llegó al Cusco con la etiqueta de vulnerable y Cienciano ganaba por goleada. Dicen los formadores del fútbol que ese tipo de escenarios son los ideales para hacer debutar a los jóvenes. Y el anuncio de los altoparlantes convirtió al estadio Garcilaso de la Vega en una máquina del tiempo en la que cada segundo era una coincidencia. Como en los mejores años ochenta, ingresó al campo Franco Navarro. Otra vez tu nombre.
No anotó, su bautizo fue una tarjeta amarilla y Gustavo Vassallo agarró la tijera para el primer corte de cabello. Al salir de los camerinos, después del partido con los celestes, Franco Navarro buscó a su hijo hasta hallarlo en medio de micrófonos y grabadoras. Franco Jr. estaba declarando y para matizar enseñaba los orificios que tenía su peinado. "Ya está hablando como Maradona. Le puedes decir que se apure", el técnico-padre le pide al portero Jesús Cisneros que salve al otro Franco de la exposición temprana. Cinco minutos al habla y te escriben una novela. Papá lo sabe todo.
Treinta años después se repitió un capítulo en la vida de los Navarro. De 1978 al 2008 pasaron muchas cosas. Franco Enrique jugó por selecciones, estuvo en Argentina y Colombia, se hizo técnico y en uno de sus instantes más exitosos, con el Estudiantes de Medicina, tenía a su costado a un niño de 11 años que daba indicaciones con él. Todos en Ica comentaban que 'Franquito' iba a ser un gran entrenador, que tenía raza para hacerlo. Nada de eso, él quería jugar. Y entonces sucedió.
Franco Jr. nació en Santa Fe, Argentina, pero tiene nacionalidad peruana. Jugó en la Academia Tito Drago, en la San Martín de Porres y desde este año pertenece al Cienciano. "Claro que me hace feliz su debut. Pero él tiene que cumplir las etapas. Si quieren saber si es bueno o no pregúntenle a 'Titín' Drago o al 'Chino' Rivera. Ellos lo formaron. Lo único que puedo decir es que su estilo es distinto al mío", explicó Franco padre. Quienes lo han visto dicen que Franco Jr. es especialista en juego aéreo, quizá con menos técnica que su papá, pero con un dominio del salto que podrá convertirlo en otro candidato a esa tantas veces mencionada Sub 20.
Alonso y Juan Carlos. Franco dos veces. Ambas relaciones de padre e hijo quieren tomar distancia a la hora de un partido o entrenamiento. Hay que separar las cosas. Pero cómo cuesta. Son familia pero con la camiseta roja solo se miran como compañeros de equipo. ¿Y hay alguna diferencia? Sí. Antes de entrar a la cancha se toman la única licencia para su amor filial. Se dan un beso.
OTROS CASOS
JULIO CÉSAR Y JULIO EDSON URIBE.
El padre fue su técnico en la Sub 20 peruana, después lo convocó (en el 2001) para la selección de mayores y al final lo llevó al Cienciano del Cusco, equipo en que el hijo aún se mantiene.
JUAN CARLOS Y FERNANDO OBLITAS.
Aquí la historia fue distinta. No jugaron juntos, ni uno dirigió al otro. Fernando quiso ser técnico sin pasar por el filtro de ser jugador primero. Muy joven estudió para entrenador y hoy es el asistente de su padre en Cristal.
EL DATO
Alianza Lima pediría 200 mil dólares por los derechos de formación de Alonso