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LUCES

Alicia contra viento y marea

Entrevista

Por Enrique Planas

Lleva cincuenta años de personal combate: movida por la voz de Jesús Vásquez, la guitarra de Óscar Avilés y las composiciones de Felipe Pinglo Alva, doña Alicia Maguiña no solo ha compuesto memorables valses, marineras, huainos o mulizas, sino que también es una dedicada estudiosa de la música peruana. Su talento y rigor le han valido la Orden El Sol del Perú en grado de Gran Comendador y las Palmas Artísticas del Ministerio de Educación del Perú. El 30 de marzo, cuando el Primer Festival Claro premie a sus más destacados participantes, el diario El Comercio le entregará a la autora de "Viva el Perú y sereno" o "Bartola" un reconocimiento especial a su trayectoria. "Me siento muy reconocida, muy honrada y contenta", comenta doña Alicia. "Siento que se ha evaluado una trayectoria de mucha lucha, de mucho trabajo. A veces hay premios que no los he ido a recibir, no por despreciarlos o porque me crea mucho, sino porque sentía que no tenían ningún sentido", confiesa.

Al final, es la empresa privada la que termina cumpliendo una función que le pertenece al Estado: reconocer y destacar a sus mayores artistas...
Generalmente el Estado otorga premios a un batallón, sin saber muchas veces por qué. Yo personalmente agradezco haber sido considerada dentro de lo que llaman "pensión de gracia". Yo no la pedí, y creo que no se debería llamar pensión de gracia sino pensión al mérito. Lo otro suena a dádiva. Estoy agradecida, pero creo que no hubo una selección de las personas que más han trabajado y aportado. Se habla del talento y del aporte, como si todo el mundo lo tuviera. Pueden haber personas que cantan, que tienen un bonito timbre de voz, pero que no son artistas. Los creadores verdaderos, muchas veces no han sido reconocidos. No son conocidos actualmente por los medios de comunicación. Antes lo eran, cada uno tenía su lugar. Hay figuras importantes que están allí sin que nadie repare en ellas. Hace poco ha muerto Margarita Cerdeña, la segunda voz de Las Criollitas y nadie dijo nada. Lo mismo sucedió con Miguel Cabrejos, un buen compositor de música popular, con gran sentido del ritmo y del fraseo de sus canciones. Generalmente se habla de las compositoras mujeres, pero no se incluye a la desaparecida Amparo Baluarte, poetisa moqueguana autora de las letras de muchísimas canciones que nos son familiares, como el vals "Secreto". Se posterga a gente porque se la ignora.

¿Qué piensa de la actual fusión de la música criolla con otros géneros e incluso con la música electrónica?
Yo respeto que la gente quiera fusionar, pero los que quieren fusionar no conocen lo que es la música criolla, no la han vivido, no la sienten. Parten de cero. ¿Qué es lo que van a fusionar si no tienen la base?

Se ha perdido la memoria...
Así es. Yo escucho entonces unos híbridos con los que no pasa nada. Un autor de importancia como la que tiene Polo Campos o José Escajadillo es Andrés Soto. Él ha hecho muy bonitas canciones, a las que ha impuesto su estilo. Pero tampoco hay mayor reconocimiento.

Esta falta de reconocimiento y memoria se da en todas las artes, pero en la literatura y la plástica hay cierta institucionalidad crítica que ha construido una historia. ¿Eso no existe en la música?
Lo más serio que he leído es un libro titulado del Walse al Valse criollo, que escribió César Santa Cruz. Los Santa Cruz son muy serios e inteligentes en lo que han hecho. Y César, que fue un buen músico, amigo de Pinglo, conoció todo el proceso del valse. Tengo entendido por él que el valse era inicialmente instrumental y luego le fueron poniendo letras de zarzuelas, hasta que aparecen algunos compositores, hasta que surge Pinglo. Ya él alcanza la época de la radio. Y aunque muere muy temprano, Pinglo le dio otra vestimenta al valse. Y lo hizo muy bien. Fue un hombre de una clase social no favorecida, su música no gozaba del apoyo de los diarios, incluso hubo un gobierno que prohibió su vals "El plebeyo" por considerarlo subversivo. Era otra mirada la suya. No todo el mundo puede cantar a Pinglo; solo unos pocos escogidos.

¿Por qué cree que la historia musical peruana está escrita en el aire?
Buena parte de la gente que dice que se preocupa por ello lo hace por pose, por adquirir notoriedad, no por una verdadera pasión de que esto trascienda. El artista generalmente piensa en sí mismo. No tiene una mirada en el otro. Y eso es lo que me hace diferente. Yo siempre he sido muy amiga de los compositores que alcancé. Carlos Casas, Mandruco Covarrubias, Lorenzo Sotomayor, y he visto sus estilos. He valorado eso, y creo que no puede pasar desapercibido. Por eso siempre los he incluido, dentro de mis posibilidades, en los discos que grabé y en los conciertos que he dado.

¿Cree que el ego y la envidia de los artistas se dan con mayor acento en la música?
Me parece que sí. Ahora, la gente más que contar la canción, poniéndole énfasis en la parte que lo necesitan, desde el principio los cantantes empiezan a gritar. Esa sobreactuación a mí me molesta. No hay interpretación. Hay muy poca gente que "dice" las canciones. Entre ellos considero a Andrés Soto y a José Escajadillo. Pero hay artistas que la gente los aplaude pero desde que salen ya están arrancándose los pelos aunque estén cantando "Por una vereda viene, cabalgando, José Antonio...".

¿Cuántos intérpretes cree que pueden cantar a Chabuca entendiendo sus letras?
Yo no creo que muchos de los que la canten la entiendan. "Cardo o ceniza" es una canción para una persona cultivada, y pienso que no toda la gente tiene la sensibilidad para cantar esa canción. Pienso que los intérpretes, además de hacer alarde de voz, debieran aprender a leer la letra, ver dónde tiene las comas y ver qué es lo que dice el texto para motivarse con ello; no creo que sea tan complicado. Depende de prestar atención y tener dedicación.

Sé que viene escribiendo un libro de memorias...
No, justamente en estos días lo he retomado. Mis hijos, que son como mis fiscales, siempre me preguntan cuándo entrego el libro. Pienso que escribir un libro no es paporretear. Es ir sacando conclusiones de todo lo vivido. He estado medio remolona, pero no por flojera. Lo que pasa es que yo debo tener cierta tranquilidad, estar en un espacio en que nada me presione. Es un libro que se llama "La vida entre cantos", la Universidad San Martin es la que lo lanzará, si todavía tiene interés, ya que voy demorando dos años en eso. Pero sé que tengo ese compromiso. Y creo que es necesario.

¿Cómo encontró un orden para componer un libro que --supongo-- tiene mucho de testimonio personal?
¡Eso fue lo tremendo! Me tomó como un año encontrarlo. Al padre Leuridan le dije: Yo nunca he escrito un libro, yo escribo canciones que duran cuatro minutos, no sé cómo haría para llenar páginas. Pero él me respondió: Me parece que tú lo debes hacer. "La mejor forma que encontré fue la más natural. Yo siempre, desde niña, he sido una artista espontánea. No pretendo que sea un gran libro. Será un documento testimonial de cosas en las que he estado y he visto. Cosas hilvanadas a épocas de mi vida.

Usted tiene la suerte de haber conocido a grandes personalidades de nuestra música al haber entrado al medio muy joven.
Entré muy joven porque conseguí que mis padres me llevaran a jaranas. La jarana no era cosa de achorados, asistía gente humilde, muy respetable y respetuosa, que amaba el género que hacía. En el caso de la marinera, los cantores de marinera eran una especie de sacerdotes, no cantaban riéndose ni todo el tiempo hacían palmas. Había mucho respeto. Mientras ellos cantaban la gente no bailaba. Aprendí mucho allí. Haberle dado la mano a Augusto Áscuez, haberlo escuchado cantar "Perico de los palotes", un artista con toda la sensibilidad abierta.

Además del libro, también está realizando una importante recopilación de marinera limeña...
Sí. Posiblemente lo presente junto con el libro.

¿Cuándo la marinera dejó su origen español y se fusionó con el lenguaje popular?
Yo parto mucho de Pepe Durand. Él me ilustró mucho en la marinera antes de presentarme a los cantores. Los cantores no estaban a la mano, los artistas de radio no los conocían. Era gente que estaba en sus barrios y que Pepe, que era un garcilacista, catedrático de literatura y amante de la marinera, los había encontrado. Él viajó hasta el Archivo de Indias y no encontró nada que iluminara claramente sobre su origen. Yo he tratado de investigar a partir de lo que yo conocí. No me quiero meter en un terreno que no conozco ni decir mentiras. Pero, de hecho, en su origen está dado un mestizaje negro-español.

¿Por qué en Lima no existe la misma ilusión por su marinera que existe en el norte?
Yo tuve una desilusión el año pasado porque me faltaba auspiciador para el disco de la marinera limeña. Y pensé que uno de los auspiciadores obvios podría ser la Municipalidad de Lima. Después de miles de llamadas y apoyarme en otras personas, el señor Castañeda Lossio me dio cita. Fue muy amable, pero cuando le expliqué el proyecto me dijo: No tenemos plata para nada de esas cosas. Y la despedida fue horrible; me quedé helada: "Lo que le puedo dar es el Parque de la Muralla para que haga sus demostraciones". Yo no quería hacer demostraciones, lo que quería era rescatar grabaciones que no tiene nadie. Me defraudó que las autoridades de una ciudad no entendieran algo como eso. Felizmente hay empresas que vibran con lo nuestro.

Esa falta de apoyo dice mucho de la disolución de una identidad criolla de Lima.
Tuvo mucho que ver con la migración, ya casi no hay limeños, aunque hay gente que siente bastante lo criollo, pero es una minoría.

¿Cómo hace usted para luchar contra el desaliento en esta pelea contra la corriente?
No crea, a veces me deprimo. Pero creo que si uno persevera, algo se consigue. Es lo mismo que me pasó para difundir el huaino, la muliza, el huaylarsh. Luché duro. La disquera no quería grabarme, en las peñas yo incluía dentro del repertorio criollo estas canciones contra viento y marea.

50 AÑOS DE CARRERA
Recordando el punto de partida
4Este año Alicia Maguiña cumple, sin grandes celebraciones, cincuenta años de carrera. Y el hito elegido para comenzar esta cuenta es el lanzamiento de su primer disco, luego de conseguir el permiso de su padre. El disco se tituló "La dueña del santo".
4El disco tiene una divertida historia detrás. "Hubo una fiesta en la Granja Azul, propiedad de Roger Schuler, llamada "El callejón del gringo". En esa fiesta me escogieron como reina", recuerda la artista. Fue la Miss Universo Gladys Zender quien le colocó la corona.
4Mario Cavañaro, director artístico de una prestigiosa disquera peruana, con mucho sentido comercial, le puso entonces al primer disco de la joven intérprete "La dueña del santo", sacándola en la portada con la corona obtenida.
4Cuenta la anécdota que don Alfredo Maguiña, padre de Alicia, que ya le había advertido de que no quería artistas en la familia, asintió poniendo una condición: "Que grabe, pero que no cobre".

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