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CRÍTICA DE ARTE

Clase maestra

Por Élida Román

En su ensayo 'El arte de la fotografía', Marc Scheps apuntaba que la aparición de ella "...convertía en realidad un antiguo sueño del hombre: a saber, la capacidad de crear un mundo ilusorio tan convincente como el mismo mundo real...(...) La imagen fotográfica estaba en camino de convertirse en una memoria colectiva...(...) significaba finalmente el nacimiento de un nuevo lenguaje, y como tal, debía sobre todo estimular la aparición de un nuevo tipo de comunicación visual. Ese lenguaje no está ligado a ningún lugar, y el raudal de imágenes fotográficas no conoce fronteras (...)esas imágenes crearon una realidad virtual que pasó a ser parte integrante de nuestra vida moderna..."

"Cazadores de sombras", magnífica exposición de arte fotográfico español gestionada por la Acción Cultural Exterior de España, está presente en los espacios del Museo de Arte de la UNMSM, en la Casona, donde puede experimentarse, a través de una cuidadosa e inteligente curaduría y un impecable montaje, una clase maestra de este arte de nuestro tiempo. Fotografías que acuden a la ortodoxia sin ser tradicionalistas, que no abandonan su condición estricta aun en las producciones que se sirven del video (Javier Condesal), que transitan desde el testimonio sencillo pero irónico (Juan Urrios) hasta las visiones fantasmagóricas (Tomy Ceballos), pasando por metafóricas sombras en movimiento (Sergio Belinchon) o amenazantes fuerzas visuales (Rafael Navarro), que juegan con las ambigüedades y las apariencias (Begoña Montalbán, Alicia Martín) o proponen narrativas íntimas (Pere Formiguera, Xavier Ribas), o visiones de sueño e imaginación (Concha Pérez), miradas inquisitivas o analíticas en el enfoque (Ana Malagrida, Manuel Esclusa), que utilizan yuxtaposiciones o reúnen posibilidades para describir perfiles enmascarados (Germán Gómez) o remarcar particularidades (Amparo Garrido) y oposiciones (Dionisio González) hasta llegar a esos inmensos y gélidos espacios reales y cercanos, tan solitarios y enrarecidos, como en uno de Chirico (Mario de Ayguavives).

Rosa Olivares, curadora, ha conseguido un panorama amplio y contundente de la fotografía española de estos días. En muchos casos se pueden hallar referentes de importantes nombres, ya maestros en este espacio creativo, pero sin duda acá se puede encontrar una verdadera recreación del espíritu de época que hoy habita.

Si la luz es el requisito indispensable, su consecuencia, la sombra, se vuelve el factor determinante. Asociada con lo impreciso, impredecible, desconocido y misterioso, en el hábil manejo de ambas radica el principal atributo de la fotografía. Como bien dice Olivares, cuando se refiere a ella: "...Sus límites son cambiantes, su figura imprecisa. No tiene señas de identidad, rasgos que la distingan excepto que acompaña a un cuerpo, a un objeto sólido al que complementa de una forma misteriosa, pues, que sepamos, no aporta nada pero su ausencia... su ausencia desata males incontables, desgracias que llevan al hombre a la soledad y al aislamiento, a la muerte y siempre al desasosiego de la pérdida (...) Aunque lo perdido no se define ni cuantifica..."

Una excelente exposición que debe visitarse.

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