EL VATICANO. MISA EN DOMINGO DE RESURRECCIÓN
CIUDAD DEL VATICANO [EL COMERCIO / AGENCIAS]. El papa Benedicto XVI instó a hallar "soluciones que salvaguarden el bien y la paz" en el Tíbet, Medio Oriente y algunas regiones de África, en su mensaje de Pascua transmitido desde la plaza de San Pedro frente a miles de fieles que soportaron la inclemencia del tiempo atmosférico que castigó a la ciudad de Roma con fuertes vientos y copiosas lluvias.
En una jornada en la que los cristianos conmemoraron la resurrección de Jesucristo, el Sumo Pontífice celebró la misa de Semana Santa ante feligreses que llegaron desde diferentes partes del mundo. En su mensaje Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo), una vez finalizada la liturgia, el Papa condenó las numerosas heridas que "continúan desfigurando a la humanidad". "Estos son los azotes de la humanidad, abiertos y supurantes en cada rincón del planeta, aunque a menudo se ignoran y a veces se ocultan deliberadamente, heridas que torturan las almas y cuerpos de innumerables hermanos y hermanas nuestros", dijo.
El Santo Padre apeló por un "compromiso activo con la justicia en áreas ensangrentadas por el conflicto y en todo lugar en el que la dignidad humana continúa despreciada y pisoteada", antes de desear a los cristianos de todo el mundo unas felices Pascuas y la paz de Cristo resucitado en 63 idiomas.
"¡Se espera que sean precisamente estos lugares donde se incrementen los gestos de moderación y perdón!'', comentó Benedicto XVI antes de mencionar específicamente los casos de Darfur, Somalia (en África), el Medio Oriente (en especial Tierra Santa), Iraq, Líbano y el Tíbet. Se trató de un segundo llamado que hace el Papa en menos de una semana a favor de la calma en la región Himalaya del Tíbet, aunque esta vez evitó referirse a China, con la que el Vaticano mantiene relaciones tensas. Para las regiones golpeadas por la violencia, el Papa dijo apoyar la búsqueda de soluciones "que protejan el bienestar y la paz".
FIN DE FIESTA
Durante la misa, el Santo Padre llevó una túnica bordada en oro que utilizó Benedicto XV, cuyo pontificado de 1914 a 1922 estuvo marcado por la Primera Guerra Mundial, un conflicto en el que intentó mediar sin éxito. El Papa alemán cumplirá 81 años el 16 de abril y tres días después celebrará el tercer año desde su elección.
Al final de las agotadoras jornadas de Semana Santa, que este año fueron dedicadas a la libertad religiosa, Ratzinger parecía estar concentrado y más relajado. En la noche del sábado el Papa encabezó la Vigilia Pascual, que fue adelantada una hora debido a su larga duración. El viernes, durante el Vía Crucis, Benedicto XVI --que no llevó personalmente la cruz en las últimas tres estaciones como estaba previsto, sobre todo por el mal tiempo-- habló de los "mártires" de la Iglesia en China, donde la pequeña congregación católica está dividida entre un brazo clandestino fiel al Papa y otro oficial sometido a las autoridades políticas.
Sus "meditaciones" redactadas a su pedido por el cardenal de Hong Kong, Joseph Zen Ze-Kiun, destacaron a los "mártires vivientes del siglo XXI", víctimas de "todos los que usan la autoridad como instrumento de poder y no se ocupan de la justicia". Entre tanto, ayer destacó como un milagro la conversión al cristianismo de miles de personas. "Se trata de un milagro que se renueva a sí mismo inclusive en la actualidad", aseguró.
Bautizan a converso y a peruanaMagdi Allam, subdirector del periódico "Corriere della Sera", elogió al Sumo Pontífice --quien ha sido duramente criticado por extremistas musulmanes-- por defender la civilización. Sorpresivamente, Benedicto XVI bautizó a Allam, de 55 años, durante la misa de la Vigilia Pascual el sábado por la noche en la Basílica de San Pedro, hecho que puso de relieve las tensiones que a veces han caracterizado las relaciones del Papa con el mundo musulmán. En la misma ceremonia también fueron bautizados otros siete adultos, entre ellos una peruana cuya identidad no se conoció.
Allam nació en Egipto dentro de la religión islámica, pero fue educado por católicos. En una carta publicada en"Corriere" describió cómo Benedicto XVI lo ayudó en su decisión de romper con el islam.