Que un hospital se encuentre, literalmente, en cuidados intensivos es realmente dramático. Esto es lo que viene sucediendo con el hospital Agustín Arbulú Neyra, de Ferreñafe, Lambayeque, que está a punto de colapsar.
Una reciente evaluación técnica a este nosocomio integrado (depende del Ministerio de Salud y de Essalud) revela, entre otras cosas, la falta de agua potable. ¿Qué? ¿Cómo pueden trabajar los médicos y enfermeras sin agua? ¿Cómo se mantiene la higiene del hospital? ¿Con qué se asea a los pacientes?
Si esto sucede en la ciudad de la doble fe, ubicada a solo 18 kilómetros de Chiclayo, no queremos pensar qué puede estar pasando en algún recóndito pueblito del interior.
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Al hospital de Ferreñafe le falta hasta agua potable