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IRAQ. OLA DE VIOLENCIA

Primer ministro iraquí le da ultimátum a rebeldes de Basora

Se teme que milicia de clérigo radical chiita Muqtada al Sadr retome las armas

BAGDAD [AP]. Ante la creciente violencia que se vive en Basora, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, emitió ayer un ultimátum que le da tres días a milicianos armados de la ciudad portuaria para entregar sus armas y renunciar a la violencia. Por segundo día consecutivo, las fuerzas de seguridad iraquíes se enfrentaban a milicias chiitas en ese puerto petrolero al sur del país.

Al Maliki se encuentra en Basora supervisando las operaciones para frenar la creciente violencia entre milicias que buscan el control de esa rica región petrolera del país.

Sadiq al Rikabi, asesor de Al Maliki, precisó que quienes no entreguen sus armas a las estaciones de policía de Basora para el viernes serán buscados para ser detenidos. Agregó que también deben firmar una promesa de que renuncian a la violencia.

"Cualquier hombre armado que no haga eso dentro de estos tres días será un proscrito", dijo el asesor.

En tanto, en la capital, presuntos extremistas chiitas lanzaron por tercera jornada seguida proyectiles contra la Zona Verde, el distrito protegido por EE.UU. en el corazón de la ciudad.

Tres estadounidenses resultaron gravemente lesionados en los ataques a Bagdad, precisó la vocera de la embajada de Estados Unidos, Mirembe Nantongo. Por lo menos ocho iraquíes han muerto a causa de proyectiles que no alcanzaron a entrar en la Zona Verde y cayeron en partes aledañas.

Los ataques en Basora y Bagdad han dejado por lo menos 55 muertos y 300 heridos, según la policía iraquí y fuentes médicas.

"Estos han sido días difíciles y exigentes", comentó el vocero del Ejército estadounidense, el mayor general Kevin Bergner. "Ha sido un período de esfuerzo significativo por parte del Gobierno Iraquí", apuntó.

La reciente violencia ha propagado los temores de que el cese al fuego declarado en agosto por el clérigo radical chiita Muqtada al Sadr podría haber llegado a su fin. Ello presentaría un serio dolor de cabeza para el Gobierno Iraquí.

Si su milicia, el Ejército del Mahdi, retoma las armas, podría correr peligro la vida de múltiples soldados iraquíes y estadounidenses y amenazar, al menos a corto plazo, los avances en seguridad de los últimos meses.

Oficiales en las oficinas de Al Sadr en Nayaf, quienes hablaron bajo condición de anonimato por lo delicado del tema, dijeron que su líder pidió que se resuelvan los problemas de forma pacífica y que había solicitado a través de otros canales de comunicación la salida de Al Maliki de Basora.

EN PUNTOS
Un preocupante escenario
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En Sadr City, donde viven más de dos millones de personas, las grandes avenidas están vacías, las tiendas cerradas y ningún coche circula.
4En las calles vecinas, las cuadrillas de militantes chiitas se preparan para nuevos enfrentamientos equipadas con armas ligeras y lanzacohetes, con vestimentas oscuras y el rostro cubierto con el tradicional keffieh.
4Los militantes dicen estar preparados para morir, bien armados, si les llega la orden.

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