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El 'Cóndor' que no pasa

Rastros y rostros. Llegó hace 40 años a Sporting Cristal y jamás se sacó la camiseta celeste. Hoy el ex zaguero Fernando Mellán se dedica a formar y descubrir a los nuevos 'Chorrillanos' e Ísmodes

Por Guillermo Oshiro

Lejos del área rival, el destino le encargó a Fernando Mellán las tareas más rústicas del Sporting Cristal de fines de los 60 e inicios de los 70, aquel de las camisetas azulinas. No era un zaguero elegante, según él, era simplemente efectivo. No dominaba balones, cuenta humildemente, los rechazaba muy lejos de su área sin importar las formas. Pero el 'Cóndor' --"el verdadero, Andresito es solo un gallinazo", aclara con humor-- se ganó, a puro sudor y lágrimas, el justo ingreso al salón de la fama cervecero en el que ya lleva metido 40 años sin interrupciones.

"En setiembre del 67 Didí me preguntó si me gustaría jugar en Cristal. Claro que sí, le dije, y en enero ya estaba firmando por el club, con el que jugué hasta el 79, cuando me retiré para dedicarme al trabajo con los menores", recuerda.

Juventud Gloria de la liga de Pisco, Alianza Lima --gracias a las gestiones de su tío Cornelio Heredia--, Mariscal Sucre y su amado Sporting Cristal, con el que ganó cuatro títulos nacionales, fueron los clubes que defendió el pisqueño.

"Por un partido internacional, López Lavalle y yo, que reforzamos a Cristal, cobramos cuatro mil soles. Yo ganaba 1.200 en el Sucre, que incluso era un buen sueldo, ¡te imaginas cómo no iba a querer jugar en Cristal! Me dieron 80 mil soles por año y 4.500 mensuales. Solo el que no supo guardar pan para mayo tiene que esperar hoy la ayuda de la gente", explica mientras se acuerda de los duelos que tuvo con su hermano Manuel, goleador en el Muni del 'Cholo' Sotil. "La única lesión que sufrí fue un corte en la frente, ¡y me lo hizo mi hermano!", se ríe a carcajadas.

Pese a ser un zaguero fuerte --"mi máxima era una sola: o pasa la pelota o pasa el jugador, jamás los dos juntos"--, solo recuerda haber lesionado a dos rivales. Uno fue el 'Gato' Cuéllar. "Fue un balón al que no pude llegar y le dejé la pierna en las costillas. El pobre 'Gato' se tuvo que ir con un par de fracturas", se lamenta hoy.

"Yo siempre tenía en la cabeza un consejo que me dio Didí: cada pelota que llegue al área, mándala al zanjón, me decía. Y yo cumplía porque un defensa está para defender, no para hacer lujos".

De zaguero a formador
Más allá de sus innegables dotes de temido defensor, para los que lo vieron impasable en el juego aéreo y veloz y técnico en los cruces, el nombre de Fernando Mellán está y estará siempre asociado al de su compadre Alberto Gallardo, con quien formó un espectacular tándem --ese que le negó su etapa de futbolista por su ubicación en la cancha-- para descubrir y formar a todas las grandes estrellas de las canteras rimenses de los últimos años. A saber: 'Chorri' Palacios, Maestri, Zegarra, Miranda, Rebosio, Rodríguez y la última perla Damián Ísmodes.

"Ha sido un privilegio y una suerte estar en esta institución. Con mi trabajo y mi forma de ser he sabido mantenerme en el club, sobre todo por la lealtad que le tengo. Pasan nuevas directivas y sigo aquí. Por algo será".

Máximo consejero y referente mayor de los cerveceros tras la partida de Gallardo, el 'Cóndor' se llena de orgullo cada vez que recibe buenas noticias de algún jugador que pasó por sus manos. Y no pide nada a cambio, aunque cada vez que alguno de sus pupilos regresa de Europa llega con un presente en la maleta, como aquella gorrita del Lech Poznan que acaba de estrenar. "Es de Anderson Cueto", dice. "Esas son cosas que uno valora porque significa que esos chicos aprendieron muchas cosas, como la gratitud y el respeto que en este club siempre inculcamos a todos".

A los 65 años dice ser uno más en el club. La única cosa que le borra la humildad de su rostro es cuando habla de las canteras celestes y, sobre todo, de las academias de verano e invierno, un éxito total que ha llegado a recibir a 1.018 chicos nuevos en este nuevo ciclo.

"Esta academia es un bien para la sociedad. Desde 1981 cobijamos a los chicos y no solo les damos la posibilidad de aprender a jugar fútbol, sino les ofrecemos otros valores, es un trabajo integral que está a cargo de profesionales licenciados. Los chicos salen a museos, van de paseo, hacen talleres, porque no todo es fútbol. Esa es la mejor enseñanza que podemos darles y felizmente este ha sido uno de los mejores años, lo que confirma que algo bueno estamos haciendo".

De Balconcillo a La Florida y de La Florida a Balconcillo todos los días de la semana. Solo Fernando Mellán puede decir que se pasa toda la vida en casa, como lo decidió hace 40 años.

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