ENTREVISTA EXCLUSIVA Miguel Bosé y su "Papitour"
SU MÁS RECIENTE GIRA HISPANA ES UN VERDADERO FENÓMENO: DESDE JUNIO DEL 2007, VAN 150 CONCIERTOS CON LOCALIDADES AGOTADAS SU ÁLBUM "PAPITO" HA LOGRADO DOCE DISCOS DE PLATINO TRAS VENDER 1'200.000 COPIAS
Por Enrique Planas
Para preparar el repertorio de "Papitour" te basaste en una encuesta de tu página web para poner a votación tus temas y compartir con el público los más populares. ¿A la hora del resultado hubo sorpresas al ver la respuesta de la gente?
¡Sí! No te puedes imaginar cuántas. Hubo canciones que a lo mejor no entraron en la lista de las más votadas, pero quedaron muy cerca. Canciones como "Que no hay" o "Jonás y la ballena", canciones del disco "XXX" (1987), temas que te hacen preguntarte cómo la gente puede quererlas tanto todavía. A veces piensas que puede haber un loco que ha votado 1.500 veces por esa misma canción, pero realmente la votación de la muestra estuvo muy repartida entre los países. Había canciones que ya había olvidado, que había sacado del repertorio, como "Cuando el tiempo quema" (del álbum "Salamandra", 1986), una canción muy difícil, muy especial, muy sofisticada, como una perla para mí. Ese tema corrió el riesgo de entrar entre los 42 más votados, pero se quedó por dos puestos. ¡Todo eso quiere decir que tengo 'fans' muy exquisitos!
¿Y cómo se dio este arrebato democrático para elegir los temas del disco?
Muy fácil: celebro 30 años, ¿y quiénes son los coprotagonistas de mi carrera? Pues el público, la gente. El regalo que ellos me han hecho de estar aquí después de 30 años lo tenía que devolver preguntándoles: ¿Qué queréis escuchar? ¿Que queréis que os cante después de estos treinta años que habéis hecho posible?
Me sorprendió que ningún tema de tu último disco, "Velvetina", tan fresco y diferente, no haya resultado elegido en la encuesta. ¿Tu público se ha puesto demasiado nostálgico?
Lo que pasa con "Velvetina" es que fue un proyecto nacido en una brecha nueva de composición de canciones muy especiales, que necesitaron una preparación. No fue un trabajo que gustase mucho a la casa discográfica y no lo promocionó. Al final, el éxito de un disco radica en que tenga apoyo, que suene, que suene, y al final, cuando las cosas suenan y suenan, acaban entrando. "Velvetina" fue un disco considerado "especial", "difícil", "no comercial", y creo que se equivocaron. En las empresas discográficas nadie tiene ningún criterio, ningún gusto ni ningún conocimiento musical. Son así. ¡Lo mismo les da vender discos que vender donuts!
"Papito", el título de tu disco, es una palabra muy latinoamericana. ¿La elegiste por cariño a un territorio que te aprecia tanto?
Claro, hay en ello una especie de homenaje. Para mí, Latinoamérica es un continente que, en los momentos más difíciles, me ha dado trabajo, sustento y lealtad.
¿Cuáles fueron esos momentos más difíciles?
El lanzamiento del disco "Velvetina", por ejemplo. Uno se podría haber echado para atrás y no salir de gira porque el público no lo conocía suficientemente, pues no fue bien promocionado, pero en Latinoamérica hubo conciertos extraordinarios. Cuando vas a ver a Bosé sabes que vas a ver un espectáculo muy potente, valiente, con muchas ideas nuevas, innovadoras, con propuestas siempre muy espectaculares. Es una labor de años.
A propósito de "Papito", en verdad podrías ser el padre de la mayoría de los músicos invitados del disco. ¿Hubo el peligro de un exceso de respeto de los intérpretes más jóvenes hacia ti?
Mira, pude haber elegido la fórmula de reunir a las personas con las que siempre soñé cantar. Pero elegí grabar un disco con mis amigos. Creo que el disco suda esa química. Con todos y cada uno de ellos tengo una historia muy larga de vida, más larga de la que podéis imaginar. Y eso está por encima de todo. Aunque es verdad que, enmarcado en esta amistad, jamás me di cuenta de que también era un referente musical para ellos. Por ejemplo, me provocó gran impresión y mucha ternura ver cómo Juanes enfrentaba "Nada particular", ver su dedicación, grabar ese tema era para él como entrar en un templo. Me dijo que "Bajo el signo de Caín" es uno de los mejores álbumes que jamás se hayan producido, que pasarían muchos años antes de que se supere ese álbum. Igual me conmovía ver cómo Shakira se metía dentro de "Si tú no vuelves" o Ricky (Martin) con "Bambú". Allí está esa historia. Había una amistad muy grande, y el respeto también está.
En el video del concierto "Papitour", además de buena música, también se te puede ver derrochando actividad física. ¿Es una demostración de que a los 50 años estás entero?
¡No! (ríe) ¡No lo hago con esa intención! Lo que pasa es que esa es una forma de estar encima de un escenario. Puedo estar más parado, cantar más expresando con el rostro, crear más interpretación y más atmósferas, pero cuando empieza el ritmo a subir, jamás me quedo quieto.
Hay músicos que deciden nunca más volver a cantar un tema de las primeras épocas de su carrera. ¿Esa idea pasó por tu mente al repasar tus primeros temas para este disco?
Cuando termine el tour "Papito", no volveré a tocar ese repertorio.
Pensaba, especialmente, en un tema como "Don Diablo", que ya no tiene mucho que ver contigo...
¡Eso no es cierto! Es como si le dijeras a Paul McCartney que "Yesterday" no tiene nada que ver con él. Si una canción te ha pertenecido una vez, si la gente la convirtió en un clásico, y además es una gran canción, siempre hay maneras de visitarla y ponerla al día. Si es un hijo tuyo, por más mayor que se haya hecho, no deja de ser tu hijito.
BOSÉ RADICAL
Es visible que tus conciertos se hacen cada vez más políticos, tanto en tus temas como en tu discurso. Ciertamente está de moda que las estrellas apoyen campañas solidarias, pero en tu caso, cuando apoyas la campaña mundial Por un Comercio más Justo del Algodón, por ejemplo, se trata de un trabajo mucho más enfocado.
Yo vengo haciendo campañas políticas toda la vida. Desde que tenía 20 años tuve muy claro de qué lado estaba en la política y mi activismo ha sido muy público, muy explícito. Y no solo en la política, sino también en otros frentes. Claro, pasa el tiempo y uno se va haciendo más radical, más contundente en el sentido de querer soluciones más rotundas y obviamente el activismo no cesa. No es algo puntual. Todos los días hay una actitud reivindicativa que se aplica a todas las cosas de tu vida, sea social, política o humana. Me has visto y me verás cada vez más vinculado. Para mí se hace una necesidad que cada vez está tomando más espacio. Es una necesidad emocional, que se sale de lo ideológico y de la escala de valores que tienes. Se me hace casi tan importante como respirar.
En una entrevista en el diario "El Mundo" comentaste que si las mujeres gobernaran, el planeta iría mejor. ¿No crees que la corrupción política no afecta por igual a hombres y mujeres? Por ejemplo, en el Perú tenemos una experiencia muy mala con congresistas que se convirtieron en las peores representantes de una dictadura como la de Alberto Fujimori.
La política corrompe en diferentes niveles. Creo que Europa ha superado muchísimo ese tema en los altos cargos, en la cúpula de la jerarquía política, pero en los niveles inferiores es muy difícil controlarlo. En los países latinoamericanos generalmente la corrupción se suele dar en las cúpulas, allí esta el ejemplo de Fujimori y su entorno. Obviamente, si esto sucede es porque nosotros, los ciudadanos, se lo permitimos. En ese caso da igual que sea hombre o mujer. Lo que dije en esa entrevista, y quizá no se entendió bien, es que ha llegado el tiempo de las mujeres. Los hombres hemos demostrado que nuestra responsabilidad en el poder no ha funcionado. Quizá la mujer tenga nuevas cosas que proponer. Da la casualidad que, desde algunos años, en países como Nueva Zelanda, Alemania, los países nórdicos, Chile y Argentina, van llegando las mujeres a la cabeza de los gobiernos. Y no es una casualidad. La gente siente que, quizá, a lo mejor ellas tengan ideas nuevas o nuevos puntos de vista. En todo caso, tienen el derecho de paridad entre los sexos. Y también tienen el derecho de equivocarse. Los hombres llevamos siglos equivocándonos en el poder.
El mensaje antibélico también está muy presente en tus conciertos...
Justamente, es la mujer la que fabrica la carne para la guerra. Y probablemente a ella la afecta de una forma muy diferente un tema tan tremendamente importante como la guerra. Creo que no es lo mismo para una madre perder a un hijo que para un padre. Hay allí algo que, lógicamente, crea una diferencia. Si la mujer dice: "¡Hasta aquí! ¡No fabrico más carne de guerra!", cuidado: ese día este planeta temblará.
LISTOS PARA EL PAPITOUR
DÍA: 30 de abril lugar: Explanada del Estadio Monumental (Av. Javier Prado Este 7596, Ate Vitarte)
ESCUCHE EL AUDIO
Un pasaje del diálogo sostenido con Miguel Bosé en:
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