Por Rafael Valdizan
Lejos de la batahola grunge, algunas bandas, consideradas alternativas en los poco feraces años 90, debieron cambiar de chip para intentar una supervivencia en el voluble mundo del rock: la pregunta era qué y cómo hacer para quitarse los pegotes y despojarse de los rescoldos que quedaron del paso efímero de una década generalmente menospreciada en materia de innovaciones. Muchas bandas fueron incapaces de sortear obstáculos y terminaron engullidas por las nuevas formas de hacer rock. Otras, como Collective Soul, pasaron por espacios de tiempo silenciosos para luego ensayar un retorno de pronósticos reservados.
Les fue bien en el 2004 con "Youth", disco que ha recibido generosas consideraciones, y no han bajado el nivel con su más reciente trabajo: "Afterwords", placa que la banda de los hermanos Roland promocionó en su reciente paso por Lima. Un trabajo que no ha dejado de sorprender y que se ubica, posiblemente, entre los tres mejores de su catálogo.
El arranque es frontal con la energética "New Vibration" (tal vez lo mejor del CD: una pista cuya fortaleza viene de un tenaz riff guitarrero central y de su paso avasallador). También agradan "Bearing Witness", leve y de un 'appeal' eminentemente pop, y "All That I Know", que denota una intención estética de innegable refinamiento. En suma, un esfuerzo que, pese a perderse por instantes (como en las proverbiales señas comerciales de un tema como "Hollywood"), ofrece un digno y sincero intento por mantenerse en pie. Y eso es bueno.