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EN CONCIERTO Chuck Berry

El regreso de las glorias vivientes

UNA DE LAS MAYORES GLORIAS DEL ROCK & ROLL DEMOSTRÓ EN ESPAÑA QUE A LOS 81 AÑOS AÚN PUEDE PONER A BAILAR AL PÚBLICO TEMAS CLÁSICOS COMO "JOHNNIE B. GOODE" O "MAYBELLINE" FUERON EMOTIVOS

SANTA CRUZ DE TENERIFE, ESPAÑA [AGENCIAS]. Unas 3.000 personas presenciaron la noche del jueves el que sin duda pasará a la historia de los conciertos de esta isla canaria como uno de los más importantes, irrepetibles y únicos. Chuck Berry, a sus 81 años, demostró que sigue siendo un maestro de la guitarra eléctrica y del rock and roll más puro interpretado sin artificios y con la maestría que dan los genes.

Bastó una hora de concierto para que el octogenario rey del rock and roll y el blues convenciera a las tres mil personas que asistieron a un concierto único e irrepetible en Gran Canaria. Su aparición en el escenario provocó un hormigueo de emoción en los cuerpos de los que asistieron al Auditorio de San Juan en Telde, para disfrutar en directo con la música de Chuck Berry, y es que no todos los días se puede estar tan cerca de un contemporáneo de Elvis, Jimi Hendrix o los Beatles.

Berry apareció discretamente por el lado izquierdo del escenario, embutido en su camisa celeste brillante, cubierto con su clásica gorra marinera y acompañado de su guitarra. Con gesto serio y gran aplomo ofreció unas primeras notas que hicieron vibrar a los presentes y les hizo intuir que estaba a punto de comenzar una noche mágica.

A partir de ese momento hubo una entrega total de un artista que, a sus 81 años, sigue interpretando mejor que nadie los temas que lo han convertido en una leyenda viva y que han sido versionados cientos de veces por otros artistas. "Johnnie B. Goode" o "Maybelline" protagonizaron los momentos más emotivos y entrañables de la noche. La comunión entre el artista y el público fue tal que los últimos diez minutos de concierto se produjo una invasión pacífica del escenario por parte del público. Estos tuvieron el privilegio de bailar junto al maestro y observar la maestría de Berry a escasos centímetros de su guitarra.

Maestría que demostró a lo largo de toda la actuación en la que dio rienda suelta a la improvisación junto con una banda liderada por su hijo, y a la que Berry le cedió el protagonismo en muchos momentos de la noche. Solo una vez Berry recorrió el escenario bailando su conocido 'paso del pato' que el público agradeció con una cerrada ovación y coreando sus temas más conocidos.

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