IRAQ. PAÍS EN TENSIÓN
BAGDAD [EFE]. Una frágil tranquilidad reinó ayer en Bagdad y las provincias chiitas del sur de Iraq en un día en el que el Gobierno prometió no perseguir a los milicianos que dejen las armas en respuesta al llamado del clérigo Muqtada al Sadr a cesar la violencia.
Sin embargo, los iraquíes todavía contienen la respiración en espera de la reacción de los milicianos a las palabras de Al Sadr, que el domingo instó a detener el derramamiento de sangre, y a la oferta que ayer lanzó el primer ministro, Nuri al Maliki.
En una rueda de prensa tras reunirse con responsables militares y policiales en Basora (sur de Iraq), Al Maliki subrayó que el llamado del clérigo chiita es un paso en la dirección correcta para imponer la ley y restaurar la seguridad.
Como símbolo de agradecimiento y respeto, Maliki ofreció el indulto para todos aquellos seguidores del clérigo que se rindan y entreguen las armas. Además, subrayó que los que acepten esta vía no serán perseguidos.
Esta medida sigue a otras señales de distensión que ha ofrecido el Ejecutivo de Al Maliki en las últimas horas, como el levantamiento del toque de queda en Bagdad, aunque sigue prohibida la circulación de vehículos en los barrios chiitas de Ciudad Sadr, Kazimiya y Shoala.
Pese a esta relativa calma, una lluvia de proyectiles de mortero cayó ayer, al igual que en días anteriores, sobre la fortificada Zona Verde de Bagdad sin que se conozca si hay víctimas.
Mientras tanto, en el sur del país, las principales ciudades comenzaron a recobrar la normalidad en una aparente señal de que el llamado de Al Sadr está siendo respetado.
"Los últimos informes desde Basora indican que la ciudad está en calma, salvo algún disparo esporádico", señalaron fuentes de seguridad sobre esta localidad del sur de Iraq, la segunda más grande del país, donde comenzó hace una semana la campaña gubernamental para desarmar a los milicianos del Ejército del Mahdi.
De acuerdo con las últimas cifras facilitadas por el Ministerio del Interior del país árabe, han muerto 325 personas y varios centenares han resultado heridas y detenidas en los combates.
PRECISIONES
Final inminente
Un portavoz del primer ministro, Nuri al Maliki, predijo que las operaciones militares en Basora y otras áreas conflictivas habrán finalizado en el plazo de unos días.
División
En una clara señal de las fricciones entre chiitas, Ibrahim Jafari, ex primer ministro y ex dirigente de Al Dawa, el partido del propio Al Maliki, pidió que cesen los enfrentamientos entre los sadristas y las tropas iraquíes.