Aunque la Municipalidad de Miraflores ha separado los carriles de transporte público y privado en la avenida Larco con el fin de ordenar el tránsito, la medida no ha dado muchos resultados, pues no la respetan ni taxistas ni choferes de ómnibus. A cualquier hora del día se observa cómo los taxis y colectivos invaden el carril derecho, destinado al transporte público. Y, en contraparte, los ómnibus se apropian de los otros dos carriles, que son para los vehículos privados.
Los conos de color rojo fosforescente, colocados en ocho de las catorce cuadras de la avenida Larco para delimitar los carriles, son ignorados por los conductores, no obstante la presencia de inspectores de la Subgerencia de Circulación Terrestre de Miraflores.
Además, los peatones se ponen en peligro cada vez que intentan tomar un taxi en la avenida Larco, pues negocian con los choferes en medio de la pista. Por esta vía cruzan 29 rutas de transporte y unos 60.000 vehículos al día. Marie Pajuelo, jefa de imagen institucional de la Municipalidad de Miraflores, señaló que los usuarios podrían tomar los taxis en los cruces de la avenida Larco, para evitar hacerlo en medio de la pista. "La medida de separación de carriles funciona en otras zonas de la ciudad. Los usuarios tienen que respetarla para colaborar con el orden", insistió.
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