CASI SESENTA AÑOS ANTES DEL MATRIMONIO DE JUAN DIEGO FLÓREZ Y JULIA TRAPPE EN LA CATEDRAL DE LIMA, SE REALIZÓ LA PRIMERA BODA EN EL ALTAR MAYOR DE LA BASÍLICA ESTA UNIÓ A LA PRINCESA HILDA MARIE GABRIELLE DE BAVIERA Y LUXEMBURGO CON EL LIMEÑO JUAN BRADSTOCK LOCKETT DE LOAYZA
El matrimonio de nuestro tenor Juan Diego Flórez y la alemana Julia Trappe contiene todos los ingredientes de un cuento de hadas. Su boda no solo convocará a más de 500 invitados en la Catedral de Lima, donde coincidirán hoy el presidente Alan García con el afamado cantante canadiense Bryan Adams, sino que también concentrará la expectativa de la población en las calles y en los hogares, a través de la señal que Canal 7 emitirá en vivo.
Mientras el acto se acerca, vale recordar una boda anterior que compite en brillo y boato, cuando el 12 de febrero de 1949, hace casi seis décadas, se produjo en la Catedral de Lima un suceso de igual envergadura: el primer matrimonio realizado en el altar mayor. Aunque parezca extraño, apartando los casamientos masivos festejados en las 16 capillas aledañas al retablo principal y en la Parroquia del Sagrario, contando desde 1604 (cuando por encargo del entonces arzobispo de Lima, Toribio de Mogrovejo, se concluyó la construcción del recinto), el de esta tarde y el de aquella de 1949 son los dos únicos registros acerca de los matrimonios celebrados en el altar mayor de la Catedral.
Por supuesto, los protagonistas de aquellas nupcias no fueron menos connotados. Se trató de la princesa Hilda Marie Gabrielle de Baviera y Luxemburgo y del conocido ciudadano limeño Juan Bradstock Lockett de Loayza, quienes se casaron al mediodía con la bendición de Federico Pérez Silva, obispo auxiliar de la arquidiócesis y vicario general.
Si entre los invitados del matrimonio del tenor peruano y su novia alemana figurarán personalidades y directivos de instituciones tan prestigiosas como el teatro San Carlos de Nápoles o la Ópera Nacional de Washington, por ejemplo, en la boda de la princesa y el empresario peruano nos visitaron entonces el ministro belga Hadelín Rothé y la princesa Irmingard de Baviera, hermana de la novia, quien encabezó el séquito de las damas de honor.
Sin embargo, la coincidencia más anecdótica radica en que tanto la novia del tenor, Julia Trappe, como la princesa Hilda Marie de Baviera --hija del príncipe Ruperto, heredero del trono de Baviera-- coinciden en su origen germánico.
Luego de que el cardenal Juan Luis Cipriani bendiga a los futuros esposos, el transcurrir de los días desvanecerá el eco del suceso y el ritmo de la capital retomará su frecuencia habitual. Sin embargo, hoy, en el instante que el reloj marque las 5 de la tarde, se alcanzará el punto culminante de una historia romántica e inolvidable: el portón colonial de la cuatricentenaria Catedral de Lima se abrirá de par en par, la Sinfónica y el Coro Nacional emitirán sus majestuosas tonadas, y la alfombra roja estará lista para recibir a los novios. Aquel suceso pasará a formar parte de nuestra memoria colectiva, y los limeños tendrán otra historia extraordinaria que contar. Será, sin duda, como en 1949, una boda que marcará época.