BUENOS AIRES [El Comercio/Agencias]. La justicia argentina afrontó ayer uno de sus días más trascendentales. En un histórico juicio, una corte penal bonaerense condenó a un matrimonio que se apropió de una hija de desaparecidos durante la dictadura militar (1976-83), en el primer proceso en ser promovido por la propia hija adoptada ilegalmente.
El tribunal condenó a María Cristina Gómez, de 60 años, y a Osvaldo Rivas, de 65, a 8 y 7 años de prisión, respectivamente, por retención y ocultamiento de una menor. Además, fue condenado a 10 años de prisión el ex capitán del Ejército José Berthier (60), por ser coautor del mismo delito y haber entregado la bebe recién nacida a la pareja.
Durante el juicio, la joven contó los malos tratos a los que era sometida durante su infancia.
Pese a que esta condena sienta precedente en cuanto a los cientos de niños raptados durante la dictadura, la parte acusadora expresó que no estaba del todo satisfecha con la sentencia.
"Las penas que se aplicaron a los imputados no reflejan la magnitud de los crímenes cometidos. La condena no alcanza a satisfacer el requerimiento de pena que hicieran el fiscal y la querella, que habían solicitado 25 años de prisión para los imputados", expresó la Secretaría de Derechos Humanos en un comunicado oficial.
Pese al disgusto por la levedad de la condena, al salir de la sala de audiencias, Sampallo fue aplaudida por el público presente, que elogió su determinación de llevar a juicio a sus padres de crianza, algo inédito en la historia judicial del país.
"Lamentablemente hemos comprobado que el secuestro de niños en la Argentina no es un delito mayor porque siete u ocho años de detención por lo que hicieron, por lo que maltrataron a María Eugenia es una cosa tibia", reflexionó a su vez e indignada Rosa Roisinblit, vicepresidenta de la Asociación Abuelas Plaza de Mayo. "Estamos decepcionadas, vamos a sugerir una apelación", advirtió la activista.
El representante de Sampallo, Tomás Ojea Quintana, explicó que los padres adoptivos continuarán en libertad hasta tanto la sentencia quede firme. Los abogados de Rivas y Gómez Pinto adelantaron que apelarán el fallo. Berthier, por su parte, seguirá detenido en una dependencia militar.
UNA HISTORIA PARA OLVIDAR
María Eugenia Sampallo Barragán, hoy de 30 años, nació en un centro clandestino de detención del régimen militar que gobernó el país entre 1976 y 1983, luego de que su madre, con seis meses de embarazo, fuera secuestrada por las fuerzas de seguridad. Su padre también fue detenido y hasta ahora ambos continúan desaparecidos. Tras su nacimiento fue colocada como hija adoptiva del matrimonio Rivas Gómez.
Estos esposos revelaron a María Eugenia que no eran sus verdaderos padres cuando ella tenía 7 años, pero le ocultaron su verdadero origen. Le dieron diversas versiones, como que su madre había muerto en un accidente o que era azafata y vivía en Europa. Finalmente le aseguraron que había sido abandonada en un hospital y que llegó a ellos a través del Berthier.
El último relato sumado a un comentario de Cristina Gómez, "unas viejas te quieren separar de mí", la hicieron acudir a la Asociación Abuelas de la Plaza de Mayo donde la ayudaron a realizarse una prueba de ADN que en un principio dio negativo.
En el 2001, Sampallo volvió a ver una luz de esperanza al acudir ante la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), que investiga la suerte de cientos de niños que fueron separados de sus padres por la dictadura argentina. Así fue como supo por fin el nombre de sus padres y pudo conocer a su abuela y a su hermano Gustavo. Un año más tarde tomó contacto con las dos hermanas del padre.
EL DATO
Niños de la dictadura
Unos 400 bebes fueron secuestrados durante el régimen militar. Las Abuelas de Plaza de Mayo han recuperado la identidad de casi 90 de las víctimas. Durante la dictadura fueron asesinadas unas 30.000 personas, según grupos de derechos humanos.