Informe MEDIDA REPELENTE Se trata de un dispositivo electrónico que repele solo a jóvenes. Emite un agudo sonido que los adultos, por el desgaste del oído, no perciben
Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal
BRUSELAS. "¿Su negocio sufre el comportamiento antisocial de jóvenes que intimidan a su clientela o causan daños y disgustos? ¿Está harto de las patotas de adolescentes que se juntan en su vecindario y le hacen la vida desagradable? El medio disuasivo ultrasónico Mosquito puede ser la solución. ¡Cómprelo ya!". De esta forma una empresa inglesa promociona en su página web un aparato diseñado para ahuyentar a los jóvenes de lugares donde no son bienvenidos. Ya bien implantado en Gran Bretaña y Holanda, su posible entrada en el mercado de Bélgica ha reencendido una acalorada polémica. El Mosquito, bendecido por los comerciantes, es considerado por sus adversarios como un arma sonora que viola los derechos humanos de los menores y favorece la intolerancia.
A diferencia de los bichitos alados que en verano perturban sin hacer distinción entre sus víctimas, el Mosquito electrónico es un dispositivo que repele únicamente a los jóvenes. El parlante del que consta emite un agudísimo sonido (en la frecuenta de los 17 KHz) que los adultos, por el natural desgaste del oído humano, ni siquiera perciben. Colocado estratégicamente en el frontis de los establecimientos comerciales, dentro de una sólida jaula de acero para evitar el vandalismo, el aparato garantiza la dispersión casi inmediata (bastan unos 5 minutos de exposición) de los grupos de jóvenes apostados en las inmediaciones.
En Gran Bretaña unos cuatro mil comerciantes ya lo han comprado e instalado como último recurso para espantar a los adolescentes indeseables en los barrios conflictivos. "Mis empleados eran constantemente perturbados por jóvenes bulliciosos, maliciosos y borrachos. Por eso lo compré. Y ha sido un éxito. Ha tomado solo unos minutos ahuyentar a esos granujas. El Mosquito es un invento genial", cuenta un comerciante de Liverpool.
En Holanda, un mercado relativamente nuevo, se han vendido unas 300 unidades. La empresa que comercializa el producto en Francia, bajo el nombre de Beethoven, prefiere no revelar los resultados de sus ventas. En los tres países cada unidad de Mosquito se vende por alrededor de mil euros.
A mediados de marzo el aparato con nombre de bicho llegó a la prensa de Bélgica por la denuncia de una madre de familia que había detectado la presencia de un ejemplar en Aywaille, un pueblo cercano a Lieja. La preocupada señora contó casi a todos los medios de comunicación belgas que su hijo sufría de terribles dolores de cabeza por causa de un Mosquito instalado en la fachada de un banco, ubicado cerca del paradero de autobús en que los escolares a veces deben pasar hasta cuarenta minutos esperando. "¿Por qué tienen que pagar justos por pecadores?", se preguntaba la mamá chocada por el hecho de que el Mosquito no distingue entre jóvenes 'buenos' y malos' y castiga a todos por igual. El alcalde del lugar tomó inmediatamente cartas en el asunto, antes de que el incidente se volviera escándalo, y el zumbidor fue retirado.
A LA CAZA DEL MOSQUITO
Casi en paralelo, Territorios de la Memoria, una asociación belga que promueve la tolerancia, inició una campaña contra el 'arma sonora' para evitar que su llegada a Bélgica, como sucedió en países vecinos, se convierta en plaga. "El uso de este aparato nos parece contrario a los derechos humanos más fundamentales. Es discriminatorio, agresivo y odioso, pues apunta y agrede intencionalmente a una parte de la población. Por eso nos oponemos a su difusión", explica Stephane Wintgens, coordinador de la campaña.
Con el objeto de prohibir el Mosquito en Bélgica y el resto de Europa, Territorios de la Memoria está haciendo circular una petición por Internet que en solo unos días ha recopilado más de siete mil firmas. "Solo el hecho de comercializar este aparato 'repelente de jóvenes' es un gesto digno de las ideas más fascistas y cínicas. Una sociedad que tiene miedo de sus propios jóvenes hasta el punto de autorizar la tortura física y mental es una sociedad neurótica, rígida y suicida", dice el documento antes de llamar a firmarlo.
La acción ha concitado el interés del ministro belga de la Juventud, Marc Tarabella, quien ha prometido coordinar con sus homólogos europeos la posibilidad de iniciar un procedimiento de alerta rápida que podría conducir a la prohibición temporal del Mosquito en toda la UE mientras no se confirme su inocuidad para la integridad física de los niños y jóvenes. Al comienzo de esta semana una portavoz de la Comisión Europea consideró, sin embargo, improbable que Bruselas "tenga la facultad de prohibir el aparato".
La polémica recién empieza
Compound Systems, la empresa inglesa que fabrica y distribuye el Mosquito, asegura que el aparato es perfectamente conforme con los más exigentes estándares vigentes para proteger la salud pública y que a pesar de ser molesto no viola los derechos de nadie. En su sitio web se amontonan más de una decena de estudios encargados a organizaciones independientes que respaldan su posición. De hecho, al menos por ahora, el Gobierno Británico no tiene la intención de prohibir el ya popular Mosquito.
En Bélgica la venta del aparato podría toparse con dificultades. Varios especialistas, entre ellos el doctor Philippe Léfebvre, jefe del servicio de Otorrinolaringología del hospital de la Universidad de Lieja, le vienen echando leña a la polémica: "En el plano conceptual el Mosquito sí es nocivo para la salud", afirma tajantemente. Y cita un ejemplo: "Cuando algo es muy caliente para la piel, ¿qué pasa si la mantenemos expuesta? Nos quemamos. Igual pasa con el oído. Las frecuencias que usa el aparato son muy elevadas".
Léfebvre explica que en la actualidad no existen estudios sobre las consecuencias para el oído humano expuesto a frecuencias tan altas como las utilizadas por el Mosquito: "Una cosa es indudable --asegura-- la gravedad de una lesión auditiva siempre depende de la intensidad del ruido multiplicada por el tiempo de exposición".
A organizaciones como Territorios de la Memoria le tienen sin cuidado las consideraciones sanitarias relativas al uso del Mosquito: "Eso se lo dejamos a los especialistas. Nosotros vamos contra el principio, este aparato es pura y llanamente contrario a los derechos humanos más básicos y fundamentales, no podemos aceptarlo", argumenta Stephane Wintgens. A sus ojos ante los comportamientos antisociales de los jóvenes se impone una mejor política de educación y acompañamiento. "No podemos ahuyentarlos como perros", concluye.
Mientras los adultos polemizan sobre el arma destinada a repelerlos, cada vez más jóvenes europeos descargan de Internet un nuevo y singular ringtone para sus celulares: el Mosquitono. Solo ellos pueden oírlo.