Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
EL INFORME

Libres por los libros

Publican aquello que les gustaría leer y lo comparten, apuestan por el lector y crean una oferta variada. Ser rentables como empresa no es algo que los desvele, ¿acaso están locos?

Por Julio Escalante Rojas

Ella habla en plural para referirse a su trabajo. "Nosotros hacemos la edición, distribuimos en librerías y organizamos la presentación del libro", dice ella, quien en verdad es la única que en su casa dobla cartón y papel para hacer 300 ejemplares de un libro de poesía, los que menos tiraje y menos venta tienen entre las más de veinte editoriales independientes que existen en el mercado. Los vende bajo el nombre Tranvía Editores. Ella se llama Cecilia Podestá y ella es Tranvía Editores. "Yo mismo soy", dice él, para explicar que si se trata de promocionar el lanzamiento de un libro, él es quien se encarga de telefonear a los medios de comunicación, "es como cuando te casas y envías los partes si no sales en los diarios, si la gente no se entera, te jodiste. Te enfrentas a la casualidad de que alguien se tope con tu libro, no que lo busque desde su aparición". Él se llama Álvaro Lasso y es el director editorial de Estruendomudo, un equipo que en casi 5 años ha publicado 40 títulos. Ellos quisieron hacer de su sueño editorial una empresa en serio, le pusieron Mesa Redonda y desde que iniciaron se propusieron ganar y pagar sueldos a su equipo y cumplir con sus escritores en la fecha pactada. Ellos se llaman Juan Miguel Marthans y Sandra López. A jóvenes como ellos se los conoce como editores independientes peruanos, porque los libros que publican no están sujetos a las órdenes de ninguna corporación extranjera. Publican lo que les gusta y para lectores como ellos, solo eso importa. Quieren que los lean, quieren ganar un nombre.

¿Qué es ser un editor independiente en el Perú? "Es un suicidio", dice Dante Trujillo, director de Solar. "No sé qué pasaría si tuviera que vivir exclusivamente de esto". Giancarlo Gomero del grupo Matalamanga dice que no conoce a nadie en el mercado de editoriales independientes que solo se dedique a eso. Por ejemplo él es arqueólogo y consultor y los cuatro miembros de Matalamanga desde el 2003 se han dedicado como prioridad a sus profesiones y aprovechado el resto del tiempo para los libros. "Como editores no cobramos. Lo ganado --y cada vez hay más retornos-- lo hemos invertido en sacar otro libro".

Un editor se enfrenta a problemas económicos. Lo más costoso es la impresión y en eso el gasto puede ser de 1.000 dólares por 500 ejemplares. Para cubrir este costo muchas de los libros son financiados con participación de los autores o también se busca algún auspiciador. Aunque en el camino editoriales como Estruendomudo y Matalamanga comenzaron bajo este modo, hoy se encargan de cubrir todos los costos.

Sandra López, de Mesa Redonda, dice que hasta la imprenta solo está hecho el 50% del trabajo, pues luego viene lo más importante: la difusión. Una editorial pequeña se enfrenta a los problemas derivados de carecer de un gran aparato mediático para llegar al lector. Por eso razón las editoriales independientes no suelen imprimir más de 1.000 ejemplares y el precio de venta al público pocas veces supera los S/.20. Recuperar lo invertido en la imprenta es suficiente para algunas, para otros no. Dante Trujillo señala otros problemas menos obvios: los libros no pagan IGV, pero las editoriales si lo pagan en el trato con las imprentas y eso tiene que cargarse al precio final. El Estado debería ser el mayor comprador de libros, pero no: las bibliotecas municipales están olvidadas. Una más: "Llegar a supermercados es una quimera porque allí sientes la presión de las editoriales grandes", dice Trujillo. Hoy el equipo de Estruendomudo, por ejemplo sigue encargado de la distribución, pero bajo un proceso más organizado. "Cada día nos estamos volviendo más empresa, si lográramos eso alcanzaríamos la primera meta: una empresa cultural autosostenida". ¿Pero cómo lograr ser una empresa? Juan Miguel Marthans, de Mesa Redonda, es administrador de profesión y piensa que si la mayoría de editoriales hace esto en principio "por amor al arte" esperando que la situación del libro en el Perú cambie, es porque sus directores son gente que ha estudiado humanidades, y no gestión de negocios.

Para ser rentables, una de las salidas para las editoriales ha sido desarrollar servicios a terceros. Este es un tema donde Solar ha destacado, elaborando contenidos y publicaciones por encargo de empresas. Y esta actividad ampara las locuras de publicar libros. Trujillo dice que la editorial no le ha dado directamente ganancias económicas --de sobra sí retribuciones emocionales--, pero le ha permitido llegar a clientes grandes. "Publicar libros nos ha dado un respaldo. Los clientes pensarán: 'esta es una empresa seria, culta'".

CLAN DE LECTORES
La edición de julio del 2007 de la revista "Gatopardo" le dedicaba un especial a los editores independientes de América Latina. Por Perú, se reseñaba los casos de Estruendomudo y Álbum del Universo Bacterial. Pero más que llamarlos editores independientes los definían como editores de alto riesgo, porque son una especie de cantera para escritores nuevos, por los que quizá nadie apostaría. Ellos sí lo hacen y esperan que algún día este autor salte a las grandes ligas. Dante Trujillo dice que un modo de ganar dinero sería que uno de sus autores de pronto logre reconocimiento y él por tener los derechos de su primer libro logre venderlos.

Una cualidad que define a estas editoriales es que publican libros de géneros que no encuentran un público masivo. Un caso es Max Palacios, quien inició el año pasado Bizarro Ediciones y vende en librerías y circuitos alternativos libros con cuentos sobre lesbianismo, relatos eróticos y de terror. Palacios publica no más de 500 ejemplares y sabe que en librerías lo máximo que podrá dejar serán 50 en total. El resto dependerá de las ventas el día de la presentación del libro y de colocar el prodcuto en zonas del Centro de Lima como el jirón Quilca. Su ventaja es ser socio de una imprenta, dice, por eso ninguno de sus libros ha dejado pérdidas. Palacios es profesor de Literatura y niega ser empresario, prefiere que le digan difusor cultural.

Un editor debería salir a la cancha completamente entrenado, pero en el Perú no hay escuela de editores y la formación se da en el camino. En este escenario todo apunta a encontrar públicos diversos. Cuando el mercado editorial comience a tener editores especializados, habrá mayor oferta y el mercado se enriquecerá. Algo así pensó Álvaro Lasso cuando decidió juntarse con un par de amigos y darle vida a Calato Editores y publicar el Kamasutra Peruano (800 ejemplares vendidos en mes y medio). En el camino de crecer, Giancarlo Gomero, de Matalamanga, dice que le vendría bien un pequeño estudio de mercado para conocer el perfil del comprador de sus libros. "No queremos vender libros de autoayuda para ser rentables". ¿Deben cambiar los editores? Lasso opina que el editor peruano se ha visto solo el ombligo y ha pensado que sus fronteras son San Isidro y Miraflores. "El editor debe entender que su público es toda la gente que habla español en el mundo. Así piensan Santillana y Planeta, ¿por qué no las independientes?

EN PUNTOS
4La Alianza Peruana de Editores (ALPE) reúne a editoriales independientes, universitarias y autónomas. Su agenda está marcada por cómo resolver problemas como la distribución, la participación en ferias y ser un ente representativo ante el Estado. Más información en alpe.wordpress.com Aquí podrá encontrar dirección, páginas web y correos de las editoriales.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook