De la casa de los Rojas Vásquez queda solo la mitad. Su baño, patio y cocina cayeron al río Rímac en el derrumbe que se produjo el último viernes.
Al principio se pensó que era un segundo desplome de la casa de Jhon Garay Chávez, quien falleció tras caer al Río Hablador en el momento en que cedió parte de su vivienda. Pero no. Esas imágenes que se vieron por televisión correspondían a la casa vecina, signada con el número 230 de la calle Del Trabajo, del Barrio Obrero.
Dicha vía no está asfaltada y se encuentra cerca de la avenida Morales Duárez y del Puente del Ejército y los inmuebles que colindan con ella dan hacia el acantilado.
"Fue como un terremoto. Mi hija Clemencia (30) y sus tres hijos, Jeremy (6 meses), Brenda (11) y Yuleisy (14) estaban durmiendo en una habitación que casi se cae. Felizmente, pudieron salir a tiempo", relató ayer, un día después de la tragedia, doña Florentina Vásquez (59), quien vive junto con su esposo César Rojas (67) y sus hijos Marco Antonio (28), Christoffer (25), Édgard (23) y Ángel (21).
Ahora esta familia ya no puede acercarse a esa habitación que se mantuvo en pie, porque puede colapsar en cualquier momento. Muchas familias de esa calle corren el mismo riesgo.
Los Rojas Vásquez no tienen título de propiedad, pero pagan Impuesto Predial a la Municipalidad de Lima, por eso pidieron el apoyo de la comuna, igual que varios vecinos de la calle Del Trabajo, pues el terreno está debilitado.
Según James Atkins, director regional de Lima y Callao de Defensa Civil, ya no caben más análisis. "Toda esa zona, levantada sobre un relleno sanitario, se va a caer en cualquier momento. Debe ser reubicada la gente de la calle Del Trabajo y de diez cuadras de Morales Duárez, que siempre supo del peligro", indicó.
El Concejo de Lima anunció a los vecinos que hoy realizará una inspección en el lugar.