Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

Crónica CONGRESISTAS BAJO LA LUPA Cinco parlamentarios con buena nota y un recordado ex senador intercambian teorías acerca de por qué el cargo de congresista se ha visto recientemente tan desdibujado

Rajes de otro oficio

Por Renato Cisneros

Hubo un tiempo en que el cargo de parlamentario reclamaba prestigio e inspiraba respeto. Puedo imaginar perfectamente a un niño en los años 70 u 80 diciéndoles a sus amigos del colegio, con la cara inflada de orgullo, "mi papá es senador", "mi papá es diputado". Hoy, en cambio, apenas imagino a un niño cabizbajo respondiendo, en voz baja, con la mirada enterrada en el suelo, "sí, mi papá es congresista".

Pasan los años, pasan las elecciones y cada nueva promoción de legisladores amenaza con devolverle al Congreso la decencia perdida, pero solo consigue incrementar su descrédito.

Si en el congreso pasado Leoncio Torres Caclla, acusado de violación, marcó un hito amoral que en su momento pareció insuperable, hoy le ha salido al frente una entusiasta competencia: una cuadrilla de malos representantes que contrata a familiares, amigos, novias o secretarios invisibles, y le saca la vuelta olímpicamente a la gente que le dio su voto.

Esta semana buscamos a cinco de los congresistas serios que nos quedan para saber qué sienten ante la contundencia de casos como los de Elsa Canchaya, Walter Menchola, Tula Benites y el del recientemente blindado Ricardo Pando, pero también para saber qué proponen para que los futuros integrantes del Legislativo sean personas de primer nivel y no complacientes otorongos.

'MECHITA' PRENDIDA
Para Mercedes Cabanillas, ex presidenta del Congreso y voz mayor de la bancada aprista, las recientes denuncias han mellado la idea que se tiene del cargo.

"La figura de los congresistas está en entredicho y eso ha afectado a la institución, que es un poder no digo necesario sino indispensable para la democracia. En cada Congreso hay altas y bajas, pero sí, reconozco que hay que analizar seriamente qué factores han permitido que se dé esta situación desagradable".

Cabanillas dice que, además de los errores propios de ciertos colegas suyos, la imagen del parlamentario se desdibuja aun más por la enorme frustración que cunde entre los ciudadanos. "Se tiene una expectativa desinformada respecto de la función del congresista y eso genera una cierta incomprensión".

Respecto de su propio examen de conciencia, ella admite que hoy no está orgullosa de integrar el Parlamento. "No siento orgullo, pero sí lo he sentido antes. Lo que siento es un cierto temor, inseguridad de caminar por la calle por la reacción que mi presencia pudiera generar, considerando que formo parte de un cuerpo colegiado. Esto claro que me afecta", dice, perdiendo la usual firmeza de sus declaraciones, pero ganando un punto de saludable vulnerabilidad.

Cabanillas cree que un retorno a la bicameralidad podría ser un gran paso para tener legisladores a la altura de la función.

"La posible solución al dilema pasa por tener un Senado funcional, porque para integrarlo tienes que tener una acreditación, una formación especializada en una disciplina. Habría más profesionalismo", subraya.

EL PULSO DE GÜIDO
Güido Lombardi (Unidad Nacional) no tiene mayor trayectoria política, pero la corrección mostrada en su labor periodística le alcanza para ser una fuente de peso. "Estas irregularidades, sin duda, han perjudicado la figura del Congreso, pero también la perjudican ciertos deslices de la prensa, así como algunas declaraciones del presidente de la República, cuando dice que si alguien quiere que algo se trabe debería mandarlo al Congreso. Eso es muy peligroso".

Respecto de los sentimientos que provocan en él los delitos cometidos por ciertos congresistas, Lombardi no niega su desazón.

"Me siento orgulloso de ser congresista, del respaldo de los electores y los ciudadanos, pero también me siento frustrado y decepcionado por el desprestigio, la poca representatividad, el poco contacto con el electorado y por la rigidez de los mecanismos parlamentarios", responde, resoplando al otro lado del teléfono.

Él cree que la ciudadanía no puede medir el trabajo real que un parlamentario hace día a día, y por eso termina fiándose de las versiones mediáticas.

"La opinión pública se queda con la imagen de los 4 o 5 casos escandalosos, casos que, ojo, ya han sido sancionados. Eso de 'otorongo no come otorongo' ya no se debería poder decir".

(Es justo aclarar que Lombardi hizo estos comentarios el jueves, minutos antes de que el pleno del Congreso dejara sin efecto la denuncia constitucional que pesaba sobre la cabeza del fujimorista Pando).

'TECHITO' SALTÓN
Carlos Bruce, ex titular de Vivienda y hoy congresista de Alianza Parlamentaria, define con precisión el efecto de las recientes denuncias de irregularidades en el Congreso. "Estos casos han puesto a un poder del Estado que debe fiscalizar en el banquillo del fiscalizado. Ahí se ha perdido el sentido de la función".

Bruce tiene una sospecha durísima: que gran parte del seguimiento a congresistas podría estar siendo fomentada por alguien que quiera hacerle un favor al Poder Ejecutivo. "Todo esto pone en una situación muy cómoda al Ejecutivo. No hay mejor escenario para un gobierno elegido que tener un Congreso debilitado que no lo pueda fiscalizar".

El popular 'Techito' recupera el tono risueño cuando le preguntamos si este Congreso le parece de un nivel inferior al que hubo durante el mandato de Alejandro Toledo. "Bueno, en el Congreso anterior hubo hasta un caso de violación. Eso no ha ocurrido aquí claro, no puedo garantizar nada pero espero que a nadie se le ocurra una cosa así. Toco madera. Por lo menos, si piensan hacer algo, que pidan permiso", dice, ahogándose de risa.

Bruce cree que la fórmula para mejorar la representación está en eliminar el voto preferencial y en la realización de elecciones internas en los partidos. "Con unas elecciones primarias, como ocurre en otros países, los partidos podrían hacer una selección de cuadros de mejor calidad".

JORGITO COMENTA
Aunque ocupado en la Presidencia del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo sigue siendo congresista por el Apra. Y por eso se permite criticar las malas prácticas que han ido saliendo a la luz.

"No se trata de cerrar el Congreso porque hay cuatro sinvergüenzas adentro, pero tampoco que los congresistas sean solidarios con ellos. Hay que estar muy atentos con los casos pendientes, no pueden pasar por agua tibia".

Del Castillo no cree que haya que ponerle más filtros de exigencia profesional a los futuros aspirantes al Parlamento.

"No se puede dejar fuera a representantes de los campesinos u obreros. Para mí el problema no es profesional, sino moral, ético, individual. También la gente teóricamente calificada se ha equivocado antes", subraya.

En su propuesta, más bien, todo aquel que individuo que desee alcanzar un escaño debería tener una formación partidaria.

"Muchos reclaman caras nuevas y ahí están, pues, las caras nuevas. La gente que participa de política tiene que tener una cierta trayectoria de conocimiento público. La gente tiene que saber quiénes son".

Finalmente, el primer ministro hace caso omiso a quienes sugieren que también en el Ejecutivo podría haber casos de nepotismo o contrataciones oscuras.

"Hemos sido muy restrictivos en cuanto a la captación de nuevo personal, a través del concurso público, y cuando ha habido una mala elección la hemos corregido en 24 horas".

Y QUÉ DICE FELIPE
Con la autoridad de haber sido el último presidente del Senado y uno de los parlamentarios del último tiempo con mejor imagen, Felipe Osterling se permite recordar por qué en el pasado más o menos reciente el Legislativo no pasaba vergüenzas de esta calaña.

"Antes no hubo denuncias de este tipo contra ningún congresista porque todos los funcionarios y empleados que asignaban a los senadores y diputados eran contratados por el Congreso, y era personal de carrera. Nadie tomaba la iniciativa de llevar gente al Congreso para que sea contratada. Yo, por ejemplo, cuando era senador, trabajé con dos empleados que encontré allí: una secretaria y un ayudante. Los asesores, por otro lado, eran asesores de las comisiones", recapitula.

Osterling también apuesta por la eliminación del voto preferencial, porque, entre otras cosas, favorece a los caciques provinciales pero perjudica a los buenos profesionales sin recursos para financiar una campaña. Evidentemente, él cree a ciegas en el retorno a la bicameralidad.

"La burocracia en el Congreso se ha incrementado desmedidamente, cada congresista tiene 5 o 6 personas a su cargo. Por eso el Congreso unicameral de hoy, con 120 parlamentarios, cuesta muchísimo más que las dos cámaras de antes. La doble cámara es una necesidad imperiosa que no incrementaría un centavo el presupuesto del Congreso".

DOÑA MARTHA TIENE TREN
Directa y absolutamente mordaz, doña Martha Hildebrandt evalúa sin tapujos las actuales condiciones morales del Congreso. "Hemos descendido en todo sentido. Antes también pasaban estas cosas, lo que ocurre es que antes los ignorantes eran un poquito más discretos", sentencia.

Hildebrandt asegura que en la época de Fujimori, el partido de gobierno, aunque no gozaba de grandes luminarias en el quehacer parlamentario, imponía la disciplina para evitar las metidas de pata. "A los que no sabían hablar no los dejábamos hablar, no les dábamos el uso de la palabra, y votaban según como les decíamos. Tal vez no era muy democrático, pero era más decorativo. Por lo menos no hacían ningún papelón, no se lo permitíamos", dice con sinceridad.

Cuando le pregunto por qué razón el Congreso ha perdido el nivel intelectual que en algún momento ostentó, su respuesta no puede ser mejor. "¡Por la democracia, pues hijo! Nuestro Congreso es muy democrático, la Constitución ni siquiera exige que los candidatos sean alfabetos. Podríamos tener 120 analfabetos".

Doña Martha --que aunque está de salida en el cargo, asegura que se va a morir matando-- cree que el cargo debería responder a una cierta preparación académica. "El presidente de la República no va a nombrar ministro a uno que solo tiene primaria; así pues, también en el Legislativo debería aplicarse ese criterio, pero no se hace por hipocresía", subraya.

Después de leer estos seis testimonios sobre el riesgoso oficio de ser congresista hoy, ¿alguien más quiere sumarse al raje?

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook