MIRÓ Exhibición
ROMA [EFE]. El surrealismo de Joan Miró, cuya "Galería de Antirretratos" puede apreciarse usualmente en la Real Academia de España, llegó hoy a la ciudad de Roma, una urbe displicente con el arte contemporáneo y, en general, con todo lo que significa modernidad.
Curiosamente, el atrevimiento, casi irreverencia, de colocar al artista catalán en lo alto de la colina del Gianicolo, uno de los hombros en los que se apoya su casco antiguo, viene de parte de una institución centenaria y también clásica, la Real Academia de España en Roma, que celebra con esta exposición su aniversario 135 .
"Roma es una ciudad clásica y académica y, debido a ese dualismo, (Miró) estaría contento de ver cómo la modernidad --del trazo libre, de la gestualidad desembocada, de la creatividad totalmente radical de sus composiciones, tan ricas en colores-- puede tener un contrapunto con la Roma clásica", explicó el nieto del artista, Joan Punyet Miró.
Pero Punyet, de visita en Roma, no establece la relación como un enfrentamiento, sino pacíficamente, ya que considera que "los polos opuestos siempre son enriquecedores".
Sin embargo, Rosa María Malet, directora de la Fundación Miró, quien ha prestado los 26 grabados y cuatro esculturas que componen la exposición, afirmó que "Miró no es difícil de comprender como parece".
Es así que Malet da la primera lección para los reacios a abrirse al arte contemporáneo: "A partir del momento en que los artistas no necesariamente se expresan a través de la figuración en la imagen, la música sigue por caminos que no son los del sonido melódico y el cine ofrece otras posibilidades de expresión artística, es cuando (las personas) están preparadas para disfrutar formas distintas de las convencionales en la expresión plástica".
Según Charo Otegui, directora de la Real Academia en Roma, esta se creó en 1873 como un proyecto "que responde a una necesidad de los artistas españoles --desde Velázquez, Goya y El Greco-- que viajaban por su cuenta a conocer el arte, a aprender y a inspirarse".