Por Virginia Rosas
La vida de Ingrid Betancourt corre peligro. Nadie sabe a ciencia cierta cuál es su estado de gravedad, pero a decir de su hijo Lorenzo, quien se dirigió a las FARC a través de una conferencia de prensa en París el miércoles pasado, su madre necesita una transfusión de sangre urgente porque la hepatitis B y la leishmaniasis están acabando con lo poco que queda de ella después de seis años de cautiverio en algún lugar de la selva colombiana.
La víspera, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se había dirigido por televisión al líder de las FARC, Manuel Marulanda, a quien le pidió que en un gesto de humanidad liberara lo antes posible a la ex candidata colombo-francesa, porque si muriera toda la responsabilidad --y sus consecuencias-- caería sobre el grupo sedicioso. Esa misma tarde partió un avión de París en misión humanitaria, con dos médicos y dos diplomáticos a bordo para salvar a Ingrid.
Esta guerra contra el tiempo para rescatar a la rehén más emblemática de las FARC --aunque no la de mayor tiempo en cautiverio-- está plagada de misterios, secretos y grandes dosis de protagonismo.
El canciller francés, el ex socialista fundador de Médicos del Mundo Bernard Kouchner, dio en escasos segundos lo que tal vez sea la clave de todo este embrollo en el que los franceses se dicen listos para ir hasta el campamento de los insurgentes en donde se encuentra la colombo-francesa y las FARC desmienten categóricamente que vayan a liberar a un solo rehén más si no hay un acuerdo con el Gobierno Colombiano de excarcelar a los presos de las FARC, previo despeje de una parte del territorio colombiano.
Pero el viernes en la cumbre de la OTAN, en Bucarest, Kouchner afirmó que ante el mínimo indicio de que Ingrid fuera a ser liberada, Sarkozy y Hugo Chávez viajarían a la frontera colombo-venezolana para recibirla. Y esa puede ser la clave del misterio.
Ante la presión de la comprensiblemente desesperada familia de la Betancourt y de la opinión pública internacional --solidarizada con el drama de la ex candidata a la presidencia de Colombia convertida en símbolo de la infamia de las FARC-- el presidente francés habría llegado a un acuerdo para devolverle el protagonismo al impresentable Chávez, retirado abruptamente en noviembre último de las negociaciones de paz por pretender dirigir personalmente a los militares colombianos , saltándose todas las jerarquías.
Esta es una ocasión de oro para Hugo Chávez de volver a la palestra y aparecer como el héroe en la liberación de una mujer , privada de sus más esenciales libertades y que languidece de tristeza y enfermedad en el monte, donde la tienen encadenada los subversivos para usarla como moneda de cambio.
Para Sarkozy es también una ocasión de subir puntos en su alicaída popularidad, tras la derrota sufrida por su partido en las elecciones municipales de marzo y que sus correligionarios atribuyen a su personalidad ciclotímica y 'figuretista' que lo acerca más a un personaje de la farándula que a un presidente de la V República Francesa.
El viernes en varias ciudades de Colombia se realizaron marchas por la liberación de los secuestrados y en repudio a las FARC .
Ese mismo día Lorenzo Delloyé se dirigió a su madre a través de Radio Francia Internacional: "Mamita linda, mamita bella, come y cuídate, es tu hijo que te lo pide", mientras suplicaba a los rehenes que están cerca de ella que la cuidaran.
"Si la dejan morir serán considerados como jefes de banda y nunca más como seres humanos", les advirtió a las FARC.
Y es verdad. Si la liberan podrían todavía conseguir cierto reconocimiento político. Si muere Ingrid, las FARC habrán firmado definitivamente su sentencia de muerte.