Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

Crónica INCIDENCIAS PÚBLICAS Los congresistas llegaron a sus curules puntualitos, pero de muy mala gana

Puntuales pero furiosos

Por Jorge Saldaña Ramírez

Cuando a los legisladores se les toca el bolsillo, son puntuales pero, lamentablemente, no cambian de actitud. Ayer, la sesión matinal del Congreso empezó con 99 legisladores y llegó a contarse 106. Un récord luego de que hace una semana se frustraron varias decisiones claves porque, a mitad de una votación, varios padres de la patria prefirieron asistir a un coctel .

El presidente del Congreso, Luis Gonzales Posada, no tenía de qué quejarse. Su campaña para castigar a sus colegas faltones dio resultado. Pero su sonrisa le duró poco. Los legisladores provincianos hicieron sentir su peso y lograron que el pleno matinal dedicase dos horas a resucitar un proyecto de ley --que fue archivado hace un año-- con la finalidad de que los clubes departamentales no paguen impuestos al fisco por las actividades culturales, sociales y deportivas que organizan, por "puro populismo", como alertó la legisladora Lourdes Alcorta, de las filas de Unidad Nacional. Su colega humalista Cayo Galindo, pretendió darle un tono racista al tema, pero al final el texto propuesto pasó a cuarto intermedio. O sea, no fue aprobado.

¿Y la ley de la carrera judicial? Demorada. El más mortificado era el presidente de la Comisión de Justicia, Raúl Castro (Unidad Nacional), quien no soportó más y reveló a la prensa el último 'enjuague' entre los humalistas y los fujimoristas: condicionar sus votos para aprobar esta norma--base de la reforma judicial-- a cambio de reconsiderar la ley sobre crédito fiscal del Impuesto General a las Ventas. "No quiero hablar de chantaje, pero sí es una maniobra impropia!", clamó Castro sin ocultar su molestia.

Pero el colmo del temperamento agresivo de los congresistas fue más evidente por el lado aprista. El piurano José Carlos Carrasco Távara rompió fuegos cuando protestó porque la Mesa Directiva culpaba a los legisladores de ser los responsables de que no se aprobaran las leyes.

Empero su colega Aurelio Pastor se llevó las palmas, porque amenazó con censurar al presidente del Congreso, Luis Gonzales Posada. ¿Su pecado? Atender el pedido del congresista humalista Oswaldo Luizar para exonerar la segunda votación de la ley que favorece a los prestatarios del Banco de Materiales.

"¡La palabra, presidente!", bramó Pastor. "¡No grite de esa manera. Tiene un minuto para decir lo que quiera!", replicó Gonzales Posada. Pastor no se controló y planteó la censura contra su compañero de bancada. Luego del jalón de orejas que le dieron sus dirigentes, Pastor se desdijo ante la prensa. Ahora, y a pedido de la oposición, el temperamental parlamentario irá a la Comisión de Ética.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook