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CONCIERTO Ray Davies, ex líder de The Kinks

De noche con una leyenda

EL LEGENDARIO MÚSICO SE PRESENTÓ EN UN ÚNICO SHOW EN SAN FRANCISCO, EE.UU. AQUÍ UNA BREVE CRÓNICA DE UNA JORNADA INOLVIDABLE

Por José Puga. Enviado Especial

SAN FRANCISCO. Uno no siempre tiene la oportunidad de escuchar en vivo a una leyenda viva del rock and roll. Sobre todo cuando se trata del líder de una de las bandas que encabezaron la denominada invasión británica, compuesta principalmente por agrupaciones como los Beatles, los Rolling Stones y The Who, que entre 1964 y 1968 decidieron cruzar el Atlántico para conquistar Estados Unidos, Australia y Canadá.

Ray Davies, ex vocalista, escritor y guitarrista de The Kinks, sigue en pie a pesar de tener más de 45 años de vida artística y decenas de discos bajo el brazo. Así lo demostró el pasado 29 de marzo en el histórico auditorio Warfield en la ciudad de San Francisco (California) frente a más de dos mil personas.

Este auditorio, construido en los años 20, dio cobijo a los precursores de la música psicodélica como The Grateful Dead y Jefferson Airplane, y albergó a distintos artistas, como la agrupación de thrash metal Slayer o Pet Shop Boys, y a bandas más recientes, como Fall Out Boy, Queens of the Stone Age y Nine Inch Nails, entre otras.

OBERTURA
La trepidante ansiedad del público, compuesto por personas de todas las edades, se vio invadida súbitamente por la ronca voz de Davies, quien saludó a todos los presentes.

Fueron suficientes esas palabras para que el eco de los aplausos en el antiguo teatro soltara una gran sonrisa en el sexagenario Davies, quien comenzó el show con el tema: "I'm Not Like Everybody Else".

La misántropa y áspera canción "Sunny Afternoon" (1966) definió lo que sería este inolvidable concierto. Le siguieron la nostálgica "Where Have All the Good Times Gone" y "Till the End of the Day", ambas canciones del álbum "The Kink Controversy" (1965).

"¿Cuántos espíritus están presentes esta noche? Por lo menos el mío se siente excelente. Sin embargo, esta es quizá la última vez que toque esta canción", expresó Davies al dirigirse al público para luego desenfundar su guitarra acústica. Ahí comenzó, bajo una luz azulada, el punteo de "After the Fall", canción que es parte de su más reciente repertorio como solista desde su separación de The Kinks, a mediados de los años 90.

Finalizado este tema, siguió "Well Respected Man", que invierte sarcásticamente la apreciación de las buenas costumbres y es considerado por el Salón del Rock and Roll como una de las 500 canciones que más contribuyeron a la creación de este género. "No sé qué habrá pasado con las personas de mi barrio, de mi juventud, pero espero que estén contentas con sus vidas", dijo, reflexivo, el vocalista antes de entonar "Next Door Neighbour" y los ondulantes ritmos de "The Tourist", canciones de su segundo disco como solista: "Other People Lives" (2006).

Siguieron "Working's Man Cafe", parte de su más reciente disco del mismo nombre, lanzado en octubre del 2007, y el himno de toda la generación que se caracterizó por ser pacíficamente antisistema: "Apeman". Su letra invita a quien la escucha a dejar la sociedad y a sumergirse en la selva (¿quién no lo ha pensado en algún momento?).

"La siguiente canción habla mucho de mis orígenes. Yo vengo de una familia trabajadora, y mi padre era socialista, igual que yo. Él inspiró esta melodía", manifestó Davies con una sonrisa de lado. La letra de "20th Century Man" abrazó el teatro con una dura crítica a la globalización y a la tecnología.

ÚLTIMO ALIENTO
Después de un receso de 15 minutos, Ray pisó nuevamente el escenario, ahora vestido con un saco con la bandera británica estampada. Comenzó el segundo bloque con los temas "This Is Where I Belong", "The Real World" y "No One Listens" (dedicado al desastre en Nueva Orleans, suscitado por el huracán Katrina). Luego llegó el hit del verano del 66 "Sunny Afternoon", la ochentera "Come Dancing", "Tired of Waiting for You" y "Set Me Free", para luego comenzar lo que sería un final memorable.

"No se pueden imaginar la cantidad de disqueras que nos dijeron que el sonido de nuestra guitarra no era comercial", dijo entre risas Davies en referencia al tema "All Day and All of the Night", que plasmó con gran vitalidad frente al descontrol del público.

Davies, quien fue condecorado en el 2004 por la reina Isabel II con la Orden de Comandante del Imperio Británico, continuó con la infaltable versión acústica de "Days" para luego seguir con el exitoso tema "Lola", considerado una de las primeras canciones dedicadas a un transexual (1971).

Para cerrar con broche de oro, tocó el emblemático "You Really Got Me" --considerado por Denise Sullivan de allmusic.com la matriz del hard rock y el arsenal del heavy metal--, que con su guitarra chirriante develó todo acerca de lo que el género del rock significa: un ritmo que nació para subvertir el orden establecido.

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